“Los temas que habitan los Confines”: entrevista a Liliana Bodoc

Por Vanesa Rodríguez  (*)

Fuente: http://www.fcp.org.ar

Liliana Bodoc, una artista de la palabra que trasciende fronteras, que crea mundos que nos identifican, es la creadora de obras que nos exigen constantemente tomar parte y ser parte de una literatura exquisita que jamás subestima la capacidad de sus lectores.

En el marco de la presentación de su último libro “El perro del peregrino”, en Mendoza, realizamos esta entrevista a  la autora intentando indagar  algunos de los grandes temas que calan profundo en sus obras.


Vanesa Rodríguez: En La Saga de los Confines y en Oficio de Búhos-Relatos de Los Confines,  Nakín cumple uno de los papeles más importantes, el de guardar los hechos, el de  preservar la historia, ¿por qué crees que es tan importante la memoria de un pueblo?

Liliana Bodoc: Creo en la memoria que sirve como herramienta de transformación. Esa que, casi mágicamente, es capaz de modificar el pasado. Hay una memoria individual, nostálgica y breve. Pero hay también una memoria colectiva, política, de largo aliento. Esa es la que reconozco como un móvil en la Saga de Los Confines y en Oficio de Búhos.

La memoria es un método de conocimiento, es un espacio de sanación, es una herramienta para construir el futuro. Bien pensado, no creo que haya pueblos sin memoria. Creo, en cambio, que puede haber momentos o etapas en que un pueblo no se adueña, no asume, no se enamora de su memoria.

VR: Se podría leer la Saga desde una perspectiva de género femenino, teniendo en cuenta el papel fundamental de las mujeres en el desarrollo de los hechos, mujeres que en un comienzo, en  Los Días del Venado por ejemplo amasan pan y asisten a los hombres en sus labores y en los siguientes libros, Los días de la Sombra y Los días del Fuego llevan adelante planes revolucionarios como es el caso de Acila, o el caso de las mujeres del desierto que entregan su vida.

LB: En efecto, creo que las mujeres fueron ganando espacio en la saga. Me refiero a esos roles que, al menos en el género épico clásico, parecen acotados a los hombres. Supongo que eso tiene que ver con el tiempo que nos toca vivir, con que los géneros literarios cambian y se adaptan. ¡Incluso esta adaptación es más perentoria para la épica! Lo digo porque, teniendo el género épico un valor de formación y de construcción de ciudadanía, es importante que adquiera los valores vitales de la época.

VR: Un artista en medio de la guerra es el título de uno de los capítulos de Los días de la sombra, Cucub es ese artista, y aunque este personaje aprende, crece y logra estar siempre  a la altura de los héroes de esta épica nunca pierde su condición de artista, ¿esto se fue dando naturalmente o consideraste siempre necesaria la visión de Cucub?

LB: Desde la concepción de la saga quise que la mirada del artista fuera tan importante como la del héroe guerrero. Me pareció y sigue pareciéndome esencial complementar la mirada política y la visión bélica con la comprensión particular que proviene del arte. Cucub no hubiese podido morir, Dulkancellin, sí

VR: Tus textos siempre desafían al lector,  siempre les pide un poco más, no lo subestiman, ¿crees que de eso se trata la  literatura?

LB: Absolutamente… El arte en general y la literatura en particular deben, en mi opinión, desafiar los límites. La lectura literaria presume una crisis, esto es un cambio, una transformación. La lectura literaria debería ponernos ante el lenguaje sacralizado, ritual, fuera de lo ordinario. Y eso siempre propone una dificultad. El lenguaje literario nunca es obvio, explícito y mucho menos unívoco. Encontrarnos con él, es encontrarnos con la ambigüedad, con la duda y con la maravilla.

VR: Muchos de tus personajes sufren el flagelo de la esclavitud, algunos en el estricto orden de los hechos y otros en las diferentes formas en las que se les presenta, como en el Rastro de la Canela, El Espejo Africano o en Memorias impuras, todos ellos están en una constante búsqueda de libertad, ¿es este uno de tus temas substanciales? Y con respecto a este tema, ¿pensás que algunos escritores pueden ver limitada su libertad de creación por las exigencias que plantea el mercado editorial?

LB: Leí cuando era una adolescente: La libertad es como es sol; es el mayor bien del mundo. Lo escribió Jorge Amado en su novela “Los capitanes de la arena”. Nunca lo olvidé. Y hasta hoy reescribo ese pensamiento. No hay humanidad sin libertad. No hay amor sin libertad. En cuanto a lo segundo… ¡ Ay!, arte y mercado parecen términos contradictorios. Y lo son es cierto sentido.

El arte se define por la relación de libertad del autor respecto a su obra. Por ejemplo, la libertad es nula en una línea de montaje. Es algo mayor en la creación de un objeto artesanal donde a la decisión estética se le suma la relación costo-beneficio. Y es, debería, ser plena en la creación artística. Sin embargo, las editoriales suelen imponer conceptos de colección, franjas etáreas, incluso temáticas. Como escritores, tenemos dos opciones, al menos dos. La una, empecinarnos en nuestros escritos y desafiar las “leyes del mercado”. No siempre se puede hacer, sobre todo cuando un escritor comienza a editar. La otra es engañarlos. ¡Les aseguro que es posible! ¿Quieren que escribamos una de terror? Bueno… Entonces, más allá de cliché, hacemos literatura. Y entre líneas, entre símbolos, entre-telones, escribimos una segunda historia.

VR: En estos últimos tiempos muchas de las obras de nuestros  autores de literatura infantil y juvenil de nuestro país han sido premiados en ámbitos tanto nacionales como  internacionales, incluso  acaba de ser se publicada la versión inglesa de Los días del VenadoThe Days of the Deer – SAGA OF THE BORDERLANDS,  ¿Pensás que hay un avance en nuestro país con respecto a otros en lo que refiere a literatura infanto juvenil?

LB: Debo decir que la producción de literatura infantil y juvenil en nuestro país es altamente valorada en el continente tanto por la audacia en los temas abordados como por la propuesta estética. Escritores como María Teresa Andruetto, Ema Wolf, Laura Devetach,  Esteban Valentino, Sergio Aguirre, entre tantos otros, hacen camino. Si lo comparamos con otros países latinoamericanos, nuestra LIJ es valiente, desenfadada y política. ¿Por qué? Tal vez, nuestra tradición de buena educación pública. Tal vez, instituciones educativas privadas y religiosas de buen nivel de tolerancia (siempre hay excepciones, claro) Tal vez, el mercado… Solo tal vez

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(*) Vanesa Rodriguez

Profesora de Nivel Inicial, egresada del ISFD 9-002 y cursa la licenciatura en Literatura Infantil y Juvenil en la Facultad de Filosofía y Letras, UNCuyo. Ha realizado cursos de capacitación en promoción de la lectura y talleres de escritura creativa en la SADE- Mendoza. Da talleres de cuento y poesía para niños pequeños y talleres de formación para padres. Forma parte de Lijturas, grupo de estudio y documentación en literatura para niños y jóvenes.

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