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Conversación con Gerardo Jelin

Por Zulma Prina (*)

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El viernes 11 de octubre de 2013 nos encontramos en la Dirección de Cultura del Partido de Tres de Febrero, para asistir a la presentación del libro Abramos las puertas para ir a jugar de Gerardo Jelin (**). Esta vez, vamos a entablar un diálogo con el autor.

Z.P. Al leer este libro, pude apreciar que es un libro diferente porque nos habla, nos interroga, nos hace partícipes de sus apreciaciones. Se apropia de la oralidad secundaria, ya que establece un diálogo con el lector, especialmente con el docente.

G.J. Es cierto, no es un libro de actividades, ni un manual. No hay recetas ni recursos, ni técnicas. Es una invitación a explorar los espacios, a abrir las puertas…

Z.P. Entonces podemos pensar que vamos a abrirnos a la libertad, a la creatividad, a encontrarnos y desencontrarnos.

G.J. Sí. Podemos estar juntos o a solas para buscar y recorrer caminos, muchos caminos, tantos como los descubra nuestro pensamiento, nuestra mente abierta a encontrar nuevas posibilidades. El lector vive y actúa en este ida y vuelta. Participa dando su opinión, respondiendo preguntas, escribiendo lo que se le acurre. No lo que otro dice porque sabe más.

Z:P: Por eso, mi pregunta es: ¿Cómo se te ocurrió este libro? Porque es evidente que tiene una forma, una estructura diferente de todo lo que conozco sobre el juego en la educación

G.J. Fueron varias circunstancias por las que sentí necesario escribir este libro, educativas, sociales y políticas. Ahora, tu pregunta es específica sobre la estructura.

Gerardo Jelin
Gerardo Jelin

Z.P.: Sí, es acerca de la estructura, porque si bien hay un formato, una coherencia y una consistencia, no está pensado desde el canon tradicional. Tanto que no lo podría definir como género.

G.J.: Di cursos de capacitación docente sobre Juego y Aprendizaje en la ciudad de Buenos Aires y en varios lugares del país. Con programas propios y certificados oficiales. Me pregunté si sería posible reproducir un proceso que se realiza en grupo, con interacción cara a cara, de continuas adaptaciones y readaptaciones, a otro tipo de relación, mediatizada por el libro, en el que mi discurso como parte de un polílogo se transforma en un monólogo. Por ello traté de que sea realmente interactivo, sin recetas. Cada capítulo se denomina encuentro y se abre con una poesía, la letra de una canción, un texto adecuado y se cierra con una página en blanco que ofrece un lugar para anotaciones, reflexiones y otras yerbas. De manera que al terminar de leerlo, sea un libro compartido, que contenga mis ideas y las del lector.

Z.P.: Jelin nos insta a pensar, a plantearnos dudas, a discutir, acordar y disentir. El motor es el juego. El juego como centro vital de experiencias, de crecimiento, de idas y vueltas. Pero creo que no nos está hablando del juego tradicional que todos conocemos y en otros tiempos vivenciamos. Habla de juego caótico, desorbitado, vital. Y aquí el enigma: este está planteado desde varias ópticas. ¿Qué es el juego? ¿Qué función cumple en el desarrollo del ser humano?

G.J. : Fueron varias circunstancias por las que sentí necesario escribir este libro, educativas, sociales y políticas. Ahora, tu pregunta es específica sobre la estructura.

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G.J. : Son dos preguntas: 1: Yo no encontré en toda la bibliografía una definición del concepto Juego. Un investigador de la Universidad de Leyden, Johan Huizinga, escribió en 1935 un ensayo titulado “Homo Ludens”, el hombre lúdico. Una de sus tesis me ayudó a desarrollar mi teoría. Huizinga afirma que la cultura desciende del juego y no al revés, porque por mucho que retrocedamos en la evolución, los animales también juegan. Gregory Bateson también hace una observación en ese sentido en un estudio sobre el sistema de comunicación en chimpancés. Esto me llamó la atención y es la tesis principal de mi libro. En principio, el juego es una tendencia y una actitud básica humana. Pero Huizinga define sus características y trata de distinguir en la actividad humana lo que es Juego y lo que es Trabajo. Y determina como juego cualquier actividad que no persiga un lucro o un interés de cualquier tipo. Entonces para él todo lo que no es trabajo o actividad seria, es juego. En la década del 50, el filósofo Roger Caillois analiza las actitudes sociales y las relaciona con características de lo que llama juegos. Huizinga llega a la conclusión de que la crisis de humanidad (su libro está escrito entre las 1ª. y 2ª. guerra mundial), obedece a que los juegos están fuera de la vida social. Y Caillois afirma que la crisis humanitaria se debe a que la vida social está orientada hacia el juego. Es una reducción de teorías complejas, pero en su esencia las dos más grandes contribuciones del siglo 20 llegan a conclusiones opuestas. Lo que hice fue abstraer del concepto Juego a la actividad que se desarrolla, para poder darle status de sujeto posible de investigación por sus propiedades y no por lo circunstancial. De allí a la definición que elaboré y que creo que es la primera que se hace en la bibliografía mundial.

¿Cuál sería la segunda? No creo que cumpla función en el sentido utilitario. Si bien los etólogos dicen que los jugueteos de los animales son entrenamiento de los instintos que serán parte de su dotación seria cuando adultos, yo creo que son algo más, una condición indispensable para la vida social. Por eso, los animales que más juegan son los más complejos en el sendero evolutivo. En el ser humano él forma parte de su dotación genética y psicológica, una tendencia básica de la constitución del ser humano. Tiene su expresión en el lenguaje. Por ejemplo, cuando alguien traiciona, se dice que rompe las reglas del juego. La actitud que más admiramos es la de la persona que lucha contra lo que odia o por lo que ama, decimos que “se juega” por eso. Hay miles de ejemplos. Otra razón para no considerarlos función, ¿de cuales juegos hablamos? Sabemos que hay juegos crueles y sádicos, juegos de guerra. Aquí tendría que aclarar que lo contrario del juego no es lo serio, no hay nada como lo serio. Lo contrario es el no juego, la obscenidad del juego, que se produce cuando se obliga a las personas a ser partícipes de una actividad en la cual solo una de las partes encuentra placer y satisfacción, cualquiera ella sea.

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Z.P.: ¿Y en la escuela? ¿Qué concepción tiene la escuela?

G.J. :  Otra situación que me llevó a escribir este libro, es la persistencia de la escuela tradicional en las estructuras burocráticas y de control. Hay muchos maestros que hacen experiencias maravillosas con sus alumnos, pero la escuela no está organizada sobre criterios pedagógicos sino administrativos.

Z.P: Esta idea de Jelin es muy interesante y creo que todos, en especial los docentes deberíamos reflexionar acerca del «criterio administrativo». Es claro, los horarios encapsulados, un régimen para todos igual, tanto para los niños de primero como para los adolescentes. 

G.J. : La escuela hoy no da respuestas rápidas para los nuevos alumnos. Entonces surge la necesidad de “motivación”. Cómo motivar el aprendizaje es una preocupación evidente por la cantidad de literatura que ocupa. Sostengo que esto es para adaptar al alumno a la organización y no al revés, como sería deseable y necesario. Y entonces, aparece el Juego. Se organizan actividades que se supone son “divertidas” y que “facilitarán” el proceso de enseñanza-aprendizaje. Y me pregunto: ¿por qué?. Mi temor, compartido con algunos colegas, es que se reemplace el célebre apotegma “la letra con sangre entra” por “la letra con juego entra”, lo cual no implica ningún cambio.

Z.P.:  ¿El juego es un pasatiempo para el recreo? ¿Jugar es un trabajo más?

G.J.: En primer lugar, la organización escolar divide el tiempo en dos partes. Es un problema de la sociedad global, de la cual la escuela es una pieza, que divide al ser humano en dos partes. Un tiempo serio en el cual se transmiten los contenidos que se consideran necesarios y un tiempo libre sin valor pedagógico, el recreo. Con las actividades llamadas juegos pasa lo mismo, se ven como recursos para reforzar e incentivar los momentos serios. Para mi, es una actitud básica humana, no un recurso. Es un estilo de relación, es un marco conceptual para la relación entre las personas.

Por otra parte, cuando le pregunto a docentes o al público en general sobre las características de lo que conocen sobre juego, lo primero que aparece es el placer, la libertad. J. Huizinga destaca que el juego por obligación no es juego y que eso la diferencia del trabajo. ¿Qué pasa si uno o varios alumnos no quieren jugar al juego propuesto? La respuesta la dejo a la imaginación de los espectadores. También esta concepción divide los tiempos del hombre. Deja de lado los trabajos que uno hace y que además le gustan. En la sociedad moderna, muy poca gente trabaja en lo que le gusta como proyecto de vida.

Z.P.: Me parece muy acertada tu apreciación acerca del juego. Sin dar recetas, por supuesto, ¿cómo y en qué momentos podemos introducir el juego en las aulas? ¿Cómo hacemos para que no suceda eso de «el juego con sangre entra?

G.J.: Hasta donde yo conozco, la única definición sobre el concepto Juego está en mi libro. Si partimos del hecho de que el juego es una actividad básica del ser humano, una manera de estar en el mundo, una manera de vínculo y compromiso con los otros, no importa cual actividad se desarrolle en el aula. Que haya juego no depende de la actividad que se realiza, sino del vínculo que puede establecerse entre esta actividad y los jugadores. Los jugadores, en este caso, son los alumnos y los docentes, nadie está excluido. Iglesias, las hermanas Cossettini no tenían un momento especial de “juego”. La relaciones entre las materias y las personas, los vínculos que se establecían en la manera de participar de su proceso de aprendizaje, y donde el enseñar no es dictar (enseñar es mostrar, señalar, advertir), hace que cualquier actividad pueda ser juego, tenga sus características. Cuando se habla de juego en la escuela, se hace hincapié en lo “divertido”, casi como enseñar sin que los chicos se den cuenta de que están haciendo algo serio. Esto es manipulación y adoctrinamiento. Además lo divertido no es lo jocoso, lo poco comprometido, lo “no serio”. Por ejemplo, un camino que se divierte, es un camino que se abre en dos o más direcciones, porque viene del latín “divertere”, llevar por varios lados. O sea que divertir, es abrir direcciones al participante, ampliar las posibilidades de elección, saber que podemos llegar al objetivo por diferentes senderos. Estos conceptos no los expongo para mostrar mis conocimientos, sino para que rescatemos la palabra del uso mediocre al que intentan reducirla ideológicamente con el objeto siempre presente de adaptar al alumno al sistema y no al revés.

Entonces, si los vínculos se establecen de esta manera (recomiendo fervorosamente releer la experiencia de Iglesias), uno puede utilizar cualquier actividad en cualquier momento. Entonces sí es válido buscar recursos que refuercen esos vínculos, porque hay muchos buenos libros con recursos, pero dentro de una concepción de juego permanente, que es lo mismo que decir vínculo real permanente entre las personas.

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Z.P.: Hay un concepto que me interesó mucho, y es lo que tiene que ver con la organización escolar. ¿Podés explicarnos?

Sostengo que la organización de la escuela es administrativa y no pedagógica. Por ejemplo: la uniformidad de los tiempos de clase y de recreo en educación primaria y secundaria, para personas de 6 a 18 años, como si los tiempos de atención y la necesidad de descanso sean iguales para todas las edades. ¿Cuál es el criterio pedagógico? Preguntas: ¿porqué jornadas de cuatro horas y cuarto y no de cinco o de tres? ¿porque cinco días y no seis o cuatro? ¿porqué no puedo quedarme en el aula con los chicos para terminar un trabajo o un tema con el que están enganchados, porque tengo que cortar y salir a “recreo”? Otras veces un tema da para poco tiempo, ¿por qué tengo que estirarlo? Es cierto que puedo cambiar, pero sujeto a los tiempos que marcan la diferencia entre lo serio y lo no serio. Y así de seguido, Creo que ejemplos sobran sobre el misterio mágico de los números que gobiernan el sistema.

¿Por qué un niño nacido el 15 de julio tiene que esperar un año para entrar a la escuela? Algún corte hay que poner para organizar, ¿no? No puedo salir a recreo porque hay un solo patio y los chicos hacen ruido y molestan a los otros grados. ¿La escuela como edificio responde a lo pedagógico? Hay tanto para discutir y reparar…

Tus respuestas, tus conceptos han sido muy claros, Creo que nos dejan pensando a muchos de nosotros. Es este un libro profundo y por sobre todas las cosa, comprometido. Una visión diferente de lo que es el juego para nuestro desarrollo, lo que significa para el crecimiento personal y social. Lo que, en fin, la escuela como institución debería tener en cuenta porque, como bien surge del texto, es uno de los pilares que pueden y deben ayudar a abrir caminos en nuestras vidas.

(*) Zulma Prina es Maestra Normal Nacional. Profesora en Letras (U.B.A). Prof. de Francés, Prof. de Música y de Danzas Folklóricas. Maestría en Análisis del discurso (U.B.A.) Cursa la Maestría en Literatura para niños y jóvenes. Realiza estudios de investigación en Literatura infantil e hispanoamericana y comentarios en El Mangrullo revista de LIJ virtual. Dicta clases de Oratoria y Lectura comprensiva en U. de Morón. Dicta cursos de Lengua y Literatura a distancia para docentes y talleres sobre poesía en CEPROLEC. Tiene 17 libros publicados  de ensayo y de poesía. Publicaciones en revistas y periódicos docentes y culturales. Participa en congresos y jornadas y como jurado en Literatura.

(**) Gerardo Jelin nació en el barrio tradicional de Villa Crespo. Maestro Municipal de Recreación. Docente especializado en Informática Educativa. Tres años de Psicología Social en la escuela de Pichon-Rivière. Cursa la carrera de Formación del Escritor en la Municipalidad de Tres de Febrero Prov. de Buenos Aires. Como docente de recreación, se desempeñó en escuelas especiales en la Ciudad de Buenos Aires. Dictó cátedra en el Centro de Formación Profesional Nº 29. Creó y dictó cursos sobre juego y aprendizaje y de narración. Como titiritero, recorrió diversos lugares del país llevando sus títeres y dando talleres para docentes.

“Los temas que habitan los Confines»: entrevista a Liliana Bodoc

Por Vanesa Rodríguez  (*)

Fuente: http://www.fcp.org.ar

Liliana Bodoc, una artista de la palabra que trasciende fronteras, que crea mundos que nos identifican, es la creadora de obras que nos exigen constantemente tomar parte y ser parte de una literatura exquisita que jamás subestima la capacidad de sus lectores.

En el marco de la presentación de su último libro “El perro del peregrino”, en Mendoza, realizamos esta entrevista a  la autora intentando indagar  algunos de los grandes temas que calan profundo en sus obras.


Vanesa Rodríguez: En La Saga de los Confines y en Oficio de Búhos-Relatos de Los Confines,  Nakín cumple uno de los papeles más importantes, el de guardar los hechos, el de  preservar la historia, ¿por qué crees que es tan importante la memoria de un pueblo?

Liliana Bodoc: Creo en la memoria que sirve como herramienta de transformación. Esa que, casi mágicamente, es capaz de modificar el pasado. Hay una memoria individual, nostálgica y breve. Pero hay también una memoria colectiva, política, de largo aliento. Esa es la que reconozco como un móvil en la Saga de Los Confines y en Oficio de Búhos.

La memoria es un método de conocimiento, es un espacio de sanación, es una herramienta para construir el futuro. Bien pensado, no creo que haya pueblos sin memoria. Creo, en cambio, que puede haber momentos o etapas en que un pueblo no se adueña, no asume, no se enamora de su memoria.

VR: Se podría leer la Saga desde una perspectiva de género femenino, teniendo en cuenta el papel fundamental de las mujeres en el desarrollo de los hechos, mujeres que en un comienzo, en  Los Días del Venado por ejemplo amasan pan y asisten a los hombres en sus labores y en los siguientes libros, Los días de la Sombra y Los días del Fuego llevan adelante planes revolucionarios como es el caso de Acila, o el caso de las mujeres del desierto que entregan su vida.

LB: En efecto, creo que las mujeres fueron ganando espacio en la saga. Me refiero a esos roles que, al menos en el género épico clásico, parecen acotados a los hombres. Supongo que eso tiene que ver con el tiempo que nos toca vivir, con que los géneros literarios cambian y se adaptan. ¡Incluso esta adaptación es más perentoria para la épica! Lo digo porque, teniendo el género épico un valor de formación y de construcción de ciudadanía, es importante que adquiera los valores vitales de la época.

VR: Un artista en medio de la guerra es el título de uno de los capítulos de Los días de la sombra, Cucub es ese artista, y aunque este personaje aprende, crece y logra estar siempre  a la altura de los héroes de esta épica nunca pierde su condición de artista, ¿esto se fue dando naturalmente o consideraste siempre necesaria la visión de Cucub?

LB: Desde la concepción de la saga quise que la mirada del artista fuera tan importante como la del héroe guerrero. Me pareció y sigue pareciéndome esencial complementar la mirada política y la visión bélica con la comprensión particular que proviene del arte. Cucub no hubiese podido morir, Dulkancellin, sí

VR: Tus textos siempre desafían al lector,  siempre les pide un poco más, no lo subestiman, ¿crees que de eso se trata la  literatura?

LB: Absolutamente… El arte en general y la literatura en particular deben, en mi opinión, desafiar los límites. La lectura literaria presume una crisis, esto es un cambio, una transformación. La lectura literaria debería ponernos ante el lenguaje sacralizado, ritual, fuera de lo ordinario. Y eso siempre propone una dificultad. El lenguaje literario nunca es obvio, explícito y mucho menos unívoco. Encontrarnos con él, es encontrarnos con la ambigüedad, con la duda y con la maravilla.

VR: Muchos de tus personajes sufren el flagelo de la esclavitud, algunos en el estricto orden de los hechos y otros en las diferentes formas en las que se les presenta, como en el Rastro de la Canela, El Espejo Africano o en Memorias impuras, todos ellos están en una constante búsqueda de libertad, ¿es este uno de tus temas substanciales? Y con respecto a este tema, ¿pensás que algunos escritores pueden ver limitada su libertad de creación por las exigencias que plantea el mercado editorial?

LB: Leí cuando era una adolescente: La libertad es como es sol; es el mayor bien del mundo. Lo escribió Jorge Amado en su novela «Los capitanes de la arena». Nunca lo olvidé. Y hasta hoy reescribo ese pensamiento. No hay humanidad sin libertad. No hay amor sin libertad. En cuanto a lo segundo… ¡ Ay!, arte y mercado parecen términos contradictorios. Y lo son es cierto sentido.

El arte se define por la relación de libertad del autor respecto a su obra. Por ejemplo, la libertad es nula en una línea de montaje. Es algo mayor en la creación de un objeto artesanal donde a la decisión estética se le suma la relación costo-beneficio. Y es, debería, ser plena en la creación artística. Sin embargo, las editoriales suelen imponer conceptos de colección, franjas etáreas, incluso temáticas. Como escritores, tenemos dos opciones, al menos dos. La una, empecinarnos en nuestros escritos y desafiar las «leyes del mercado». No siempre se puede hacer, sobre todo cuando un escritor comienza a editar. La otra es engañarlos. ¡Les aseguro que es posible! ¿Quieren que escribamos una de terror? Bueno… Entonces, más allá de cliché, hacemos literatura. Y entre líneas, entre símbolos, entre-telones, escribimos una segunda historia.

VR: En estos últimos tiempos muchas de las obras de nuestros  autores de literatura infantil y juvenil de nuestro país han sido premiados en ámbitos tanto nacionales como  internacionales, incluso  acaba de ser se publicada la versión inglesa de Los días del VenadoThe Days of the Deer – SAGA OF THE BORDERLANDS,  ¿Pensás que hay un avance en nuestro país con respecto a otros en lo que refiere a literatura infanto juvenil?

LB: Debo decir que la producción de literatura infantil y juvenil en nuestro país es altamente valorada en el continente tanto por la audacia en los temas abordados como por la propuesta estética. Escritores como María Teresa Andruetto, Ema Wolf, Laura Devetach,  Esteban Valentino, Sergio Aguirre, entre tantos otros, hacen camino. Si lo comparamos con otros países latinoamericanos, nuestra LIJ es valiente, desenfadada y política. ¿Por qué? Tal vez, nuestra tradición de buena educación pública. Tal vez, instituciones educativas privadas y religiosas de buen nivel de tolerancia (siempre hay excepciones, claro) Tal vez, el mercado… Solo tal vez

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(*) Vanesa Rodriguez

Profesora de Nivel Inicial, egresada del ISFD 9-002 y cursa la licenciatura en Literatura Infantil y Juvenil en la Facultad de Filosofía y Letras, UNCuyo. Ha realizado cursos de capacitación en promoción de la lectura y talleres de escritura creativa en la SADE- Mendoza. Da talleres de cuento y poesía para niños pequeños y talleres de formación para padres. Forma parte de Lijturas, grupo de estudio y documentación en literatura para niños y jóvenes.

“Si hay un mediador apasionado, la obligación no existe”: entrevista a Sandra Comino

Por Brenda Sánchez

 

Sandra Comino es una de las escritoras argentinas de literatura para niños con una producción más sólida. Ha escrito La casita azul, La enamorada del muro, Así en la tierra como en el cielo, Navidad blanca, Nadar de pie, entre otras obras narrativas, y el libro de ensayos Esto no es para vos.

Estuvo en Mendoza, invitada por el Plan Nacional de Lectura y participó en dos encuentros con chicos en las escuelas 4-222, de Kilómetro 8 y en el IPAL, en el barrio Santa Ana.

Les habló de su infancia sin libros propios en un pueblo pequeño de la provincia de Buenos Aires y de la posibilidad de ser escritores más allá de sus condiciones familiares o sociales, porque para ella la escritura tiene que ver con la decisión de construir el mundo y construirse a través de la palabra.

Allí conversamos con ella sobre la literatura, los chicos, la Argentina…

En una ponencia del año 2001, cuando nuestro país atravesaba una de las peores crisis de su historia, dijiste que la literatura es “resistencia y esperanza”. Ha pasado más de una década desde ese momento, ¿qué formas de resistencia y esperanza ofrece hoy la literatura?

Hoy se puede decir que la lectura es un derecho porque hay contexto histórico y político para que esto suceda. Y hay “permisos” para acceder a ciertos libros con temática que hace diez años no se abordaban. O si se abordaban  no entraban a la escuela. Hoy la ficción entra a la escuela de la mano de políticas públicas que hacen que la literatura pueda estar al alcance de todos. Creo que la literatura siempre es resistencia y esperanza. Y también es como un territorio propio.

En Esto no es para vos retomás la línea de escritoras –ensayistas como Graciela Montes o Ana María Machado que extienden la mirada sobre la literatura como producto cultural y como hecho social. Desde esta perspectiva, ¿qué es lo que te interesa trabajar con los mediadores en los talleres que das?

La libertad de elección. Elegir desde el disfrute, abarcar todos los géneros, todos los temas posibles. Permitirse la reflexión o la conversación de la literatura como disparadora de ciertos temas y también el silencio. Pero nunca la utilización de la literatura para enseñar.

Los niños en tus textos son dignos. Atraviesan la infancia con miedos, dudas, vergüenzas, pero siempre con dignidad. ¿Qué concepciones sobre los niños percibís en la literatura argentina reciente?

Hay una esperanza, un poder de resolver situaciones contraria a la figura del adulto que no sé si sale muy bien parado de la LIJ. El niño en la LIJ cuestiona, juega, sufre, critica al adulto, a la escuela y creo que eso refleja a la infancia actual.

En tus libros Desde las gradas y Navidad blanca partís de una historia muy chiquita y vas acumulando situaciones simultáneas hasta configurar una especie de fresco de los modos escolares, de la sociedad consumo… ¿Los únicos que pueden reflexionar sobre las imposiciones sociales son los niños? ¿Los adultos son reproductores de ese orden social?

Creo que los adultos tenemos la obligación de reflexionar para no ser reproductores de estereotipos. Pero todavía no todos lo hacen. Sin duda la mirada de los chicos y los jóvenes ayudan a fisurar las imposiciones. Pero en mi caso supongo que es la mirada de la niña dentro de la adulta la que puede escribir acerca de esas cuestiones.

¿Cómo fue el camino de textos con temas difíciles, como La casita azul o El pueblo de mala muerte, desde que los escribiste hasta que se convirtieron en clásicos de la literatura para niños de las últimas décadas?

Cada libro tuvo un recorrido peculiar. El pueblo de mala muerte encontró editor gracias a una lectura en un Congreso de uno de sus cuentos. Y La casita ganó un premio en Cuba. Son libros que perduran no sé bien por qué. La casita lleva casi 15 ediciones si contamos las de otros países y se acaba de imprimir la cuarta en Argentina (La sexta si contamos la editorial anterior). Sin duda, mis libros ahora circulan más libremente. Hace diez años en algunas escuelas me decían que no leyera cuentos de El pueblo de mala muerte, principalmente las privadas. Ahora cambió mucho eso. Hay una apertura que tiene que ver con las políticas públicas que ampliaron el criterio de selección.

Y en relación con la pregunta anterior, ¿en qué medida la negación de esos temas (muerte, violencia, exclusión) en la literatura argentina para niños de los ochenta y noventa tenía que ver con una sociedad incapaz de procesar el horror del terrorismo de estado, de elaborar su propia historia?

Siempre tiene que pasar un tiempo para que se pueda hablar de los dolores. Y tiene que haber un interés para que se permita hacerlo. El ejemplo claro es Malvinas. Hoy es un tema de interés político y hay debate. Se puede pensar en conversarlo y eso hace que se publique más fácilmente. Pasa con la mayoría de los temas.

Tus textos se inscriben en una tradición literaria de la llanura, de esa pampa gringa que tomaba Conti en muchos de sus cuentos. En un mercado editorial cada vez más concentrado y globalizado, ¿se puede escribir desde y sobre el propio lugar?

No lo pienso. Escribo desde lo que me atraviesa. Creo que los lugares propios se pueden volver universales si se humanizan las historias. Y sin dudas se encuentran con otras historias que tienen elementos comunes.

(Esta entrevista fue publicada en el nro 6 de la revista Poslodocosmo, Mendoza)

Entrevista a la escritora argentina Valeria Badano

Por María del Carmen Sosa Sierra (*)

Valeria Badano, escritora, crítica e investigadora argentina

En esta ocasión, tengo el gusto de presentarles a la escritora argentina, Valeria Badano, quien se ha destacado en su país y fuera de él como docente e investigadora, narradora, ensayista y dramaturga.

Valeria es profesora universitaria en Letras (UM)[1], Licenciada en Letras con orientación en Lingüística (UM), Especialista en Estudios de las Mujeres y el Género (UNLu)[2], doctoranda en Estudios de las Mujeres y el Género (UNLu).

Valeria, además de ser una mujer inteligente, decidida y talentosa, es una mujer muy valiente. Y digo que es valiente porque adentrarse en estudios de género en su país o en cualquier parte del planeta, debe ser algo complejo pero enriquecedor.

Precisamente, sobre el análisis de género en Colombia, el PNUD[3] y de la Consejería Presidencial de la mujer en Colombia, han llegado a la conclusión que se requiere una verdadera transformación de las relaciones sociales donde el respeto, la valoración mutua y la cooperación entre mujeres y hombres; sean la base de una sociedad más equitativa y alejada de problemas discriminatorios que violenten el ejercicio de los derechos humanos y el desarrollo integral de las personas.

Un mecanismo transformador de esas relaciones, podría ser lo que Valeria efectúa a través de la literatura. Al escribir historias de mujeres que rompen con los parámetros establecidos para su época, que buscan construir su propia identidad y alzan su voz, en medio de la caja hermética de los estereotipos sociales.

Es increíble los derroteros y las nuevas dimensiones que la literatura nos permite explorar en temas como los estudios de las mujeres y del género. Valeria, es una maestra en estos menesteres y a través de la escritura nos lleva por caminos transformadores de reconciliación con nosotras mismas y (digo esto en calidad de mujer) la humanidad.

Este y otros temas de interés son abordados en la entrevista que Valeria le concedió a María Publishing.

1.    Valeria me encantaría que le dijeras a los seguidores de María Publishing: quién es Valeria Badano y a qué te dedicas.

Valeria Badano es una mujer que nació y vive en Luján, una ciudad de la provincia de Buenos Aires, en Argentina. Que trabaja como docente en el nivel medio (secundaria) y en la universidad donde estudió y que, sobre todo, escribe.

Y ahora me asumo en la primera persona para decirte de mí: soy escritora. Me gusta escribir y escribo ficción y crítica. Escribo textos para chicos y para adultos y, además, formo parte de la revista literaria “Alba de América” (como miembro del Consejo editorial) y de la recientemente fundada Academia argentina de literatura infantil y juvenil.

2.    ¿Cómo fue tu infancia y qué tipo de lecturas tenías en esa etapa de tu vida?

Mi infancia transcurrió en esa ciudad del interior de la provincia de Buenos Aires durante el proceso militar argentino pero en casa no había eco de ello, así que fue una infancia tranquila, rodeada de mis dos hermanos menores, algunos primos, abuelos muy presentes: una abuela me prestaba sus zapatos de tacos altos para que me disfrazara en las horas de la siesta que nunca quise dormir y la otra me dejaba que le soltara el pelo larguísimo que ataba en un rodete y la peinara. Jugaba en un patio enorme, con quinta sembrada, con un bello ceibo rojo, y me contaban cuentos y, después, leía sola.

Antes de que yo naciera mi madre me compró un libro, Mujercitas, convencida, ella de que yo sería una niña; después se encargó de contarme muchos cuentos de grandes autores argentinos, por ejemplo, Laura Devetach y Elsa Bornemann. Mi padre, además, trabajaba en una editorial y conocía a escritores que le regalaban sus libros y todos terminaban en mis manos. Ya en mi adolescencia, él tuvo una librería así que estaba, parafraseando a Borges, en mi paraíso.

3.    ¿Tú crees que las experiencias que se tienen en la infancia con respecto al hábito de la lectura, tienen una fuerte incidencia en nuestras vida futura?

Creo que la lectura es una experiencia íntima, de goce, que se vincula con el gusto por el misterio, el placer del descubrimiento y el deseo de transitar ciertos caminos ripiosos. Además de cierta tendencia a enfrentarse con el abismo de la soledad – porque para leer estamos solos, en silencio, en nuestro mundo- y querer construir un mundo alternativo, también nuestro. A mí, la lectura se me hizo un hábito del puro placer que me revela dos cosas: que no debo temerle a la soledad y que mi ‘cuarto propio’ está en mi cabeza; así que sí, creo que el hábito de la lectura ha tenido una gran incidencia en mi vida, me ha enseñado.

4.    Te pregunto esto porque estoy convencida que los padres deberían impulsar este hábito en sus hijos. Si esto es así, me encantaría que le dieras algunos tips a los padres sobre este tema.

Como mamá, en primer lugar; como escritora, luego; y como docente para terminar, yo también estoy convencida de que los chicos –nuestros hijos, pequeños y jóvenes lectores y estudiantes- deberían comprobar que leer es estupendo porque, como te decía antes, te enseña a mirar el abismo de la soledad de frente y a sembrar tu capacidad de creación: a ser albañil, arquitecto, diseñador de otros mundos, a cohabitar en la pluralidad… pero creo que es eso lo que, a veces, aleja a los chicos de la lectura.

No sé si puedo darte tips, puedo decirte lo que yo hago. Como mamá ‘siembro’ libros en mi casa, quiero decir que en casa hay libros al alcance de las manos de mis hijos: en los estantes bajos de la biblioteca, sobre sus mesas de luz, en recomendaciones que hago como al pasar: ‘Mirá que buen texto este, te lo dejo, fijate’. Como escritora, tratando de poner en mis palabras las palabras de ellos, la de los chicos. No hacer del relato una mirada aniñada sino ser una niña que cuenta desde su mirada. Cuando publiqué mi primer cuento, que era una historia de amor entre niños, la editora me dijo que lo que más le había gustado de mi cuento era que se veía a las claras que el que hablaba era un nene. Y yo entendí que era así como quería escribir: como una nena, porque creo que es la manera de salvaguardar la infancia, dándole su propia voz; y a la literatura misma, haciendo de ella una práctica verdadera.

Y como docente, mostrándole apasionadamente los textos. Mis alumnos, por lo menos muchos de ellos, terminan leyendo porque los he convencido de que el texto que tenemos en nuestras manos es magnífico y es así porque yo lo amo.

5.    Valeria podría hablarnos de algunas de tus obras más destacadas, aunque para un escritor todas las obras son valiosas.

Me da pudor hablar de mis obras como destacadas. He escrito cuentos de terror para chicos que están reunidos en tres antologías, que me gustan mucho porque planteo mi postura respecto al género: el terror no es el ‘tradicional’, el que aparece en las películas –y al que los chicos están tan acostumbrados-, los cuentos hablan de los terrores de la infancia: la oscuridad, la soledad, lo extraño, lo desconocido. Otros cuentos hablan de situaciones increíbles para los adultos pero posibles para los chicos.

Como me interesa indagar acerca de cómo y por qué la literatura para los niños tiene sus propias reglas escribí un ensayo, “Escribir para chicos…”, es una manera de poner en discusión dos ejes de mi preocupación académica y escritural (estética y poética): la escritura producida por las mujeres y la literatura pensada para un público infantil.

6.    ¿En qué género literario te sientes más cómoda escribiendo?

Me gusta mucho el cuento. Además de los ensayos críticos, he escrito algunas obras de teatro pero el cuento es donde me siento más cómoda. Me gusta pensarme en el rol de Scherezade…

7.    ¿En qué te inspiras para escribir?

Lo que me rodea me inspira. Me gusta observar todo y casi siempre es algo minúsculo lo que despierta un cuento. Los cuentos para chicos cuentan experiencias surgidas de mis propios recuerdos de infancia o de situaciones cotidianas de mis hijos. Los cuentos de mujeres, de mi propia experiencia femenina.

8.    En tu libro, Escribir para chicos. la infancia y las escritoras. una aproximación a las poéticas de tres autoras argentinas, tocas un tema sobre el que he estado interesada desde hace tiempo. Se trata de si deberían existir limites visibles e invisibles en la literatura infantil y juvenil. ¿Qué se debe o no escribir para este público?

Bueno, como te decía antes, esa también es mi preocupación como escritora de textos pensados para chicos y como estudiosa de la literatura. Estoy convencida de que la literatura es eso, literatura y que en todo caso, cambiará a partir de en quién se piense a la hora de escribir, lo que no supone cambiar nuestra poética ni nuestra valoración sobre lo escrito.

No creo que haya temas que sean para niños y otros que no; tampoco creo que haya palabras que únicamente deben utilizarse en los cuentos para chicos (en mi libro planteo a dos escritoras como Silvina Ocampo y María Granata que manejan un lenguaje metafórico muy especial).

Creo, como dije, y lo trato de expresar en mis propios cuentos, que debemos ser sobrevivientes. Al final de la introducción de Escribir para chicos  escribí: “…rescatar al sujeto enunciador para que, como explica Arendt a propósito de su escritura, siempre haya un sobreviviente para contar la historia. Y esa sobreviviente es la niña que soy mientras escribo para chicos”.

9.     ¿Tú estás de acuerdo con la afirmación de que la literatura infantil y juvenil debería tener un espacio propio en el mundo de las letras y no debe ser considerada como una literatura menor?

Por supuesto. No es una literatura menor aunque todavía muchos académicos la consideran de esta manera.

Respecto de los lugares diferenciados tengo una posición dual. Creo que son necesarias las diferencias para marcar el territorio, la postura, la perspectiva. Es una manera de decir: ‘Acá estamos. Así pensamos’. Igual que los movimientos de mujeres, por ejemplo. Después, habría que incorporarse, mezclarse: ocupar el mismo espacio. Mujeres y varones conformando un mundo igualitario; literatura constituida por la escrita para niños y para adultos. Ojalá no suene utópico.

10. En tu obra  Indisciplinadas, todas, intentas reivindicar al género femenino en su cotidianidad. ¿Cómo estas mujeres trastocan lo que el mundo ya había concebido para ellas?

En Indisciplinadas, todas, los personajes son mujeres; mujeres jóvenes, mulatas, niñas, clásicas, ingenuas, prostitutas, enamoradas, madres. Mujeres tomadas de la realidad o trabajadas metafóricamente. La intención es poner en evidencia cómo cada una de ellas es una en sí, diferente a todas las demás pero con una carga cultural patriarcal que las ha mantenido encerradas en un estereotipo fatal. Por eso tomo justamente figuras estereotipadas que aparecen en las canciones infantiles (Estaba la Catalina, La blanca paloma, Arroz con leche, etc.) y en los relatos clásicos (Eva, Penélope, Pasifae) para hacerlas hablar desde otro lugar, el propio que, creo, antes estaba silenciado.

Trastocan el mundo que habitan porque hablan resquebrajando esos principios patriarcales y yo ayudo a esa ruptura porque mixturo las voces y los géneros.

11. Regálanos por favor un fragmento de esta obra.

Te había dicho que mi infancia transcurrió durante el proceso militar en el que yo no  reparé entonces. Ya adulta, esos acontecimientos me sirvieron para revalorizar la libertad, los derechos individuales y reivindicar la identidad. Esos años marcaron brutalmente a los chicos y a la infancia; y eso yo lo quise decir. Por eso escribí un cuento que todavía está inédito. Lo comparto con vos y tus lectores. Se llama “Mi mamá me mima”:

“Vamos a vestirnos bien lindas. ¿A ver? Este vestidito azul con lunarcitos es bonito y moderno… Quietita, que los zapatos no te los puedo poner si no… El pelo… bien peinado… Acá, la hebilla con este moño… ¡Qué belleza, mi nena! ¡Y qué bien se porta!

Victoria es una mamá muy buena: viste a su hijita con cuidado, le pone zapatos bien lustrados, la peina con prolijas trenzas.

Victoria abraza y besa a su hija, ¡cómo la mima! Victoria ya se ha olvidado un poco de Felipe y Josefina. A Felipe, el oso, lo dejó en un estante alto; a Josefina, la muñeca de piernas largas, la dejó sentada en su silla con su vestido de verano, ¡y ya es mayo!

Anita llegó a la casa hace poco, como hace unos años había llegado Victoria y, como desde hace unos días, llegó su hermanito. La mamá de Victoria era mamá de nuevo y, entonces, Victoria también era mamá otra vez.  Anita era su hijita y vino de la mano de la abuela Zulma.

Anita, la hija recién llegada o recién nacida de Victoria es linda y buena. A Victoria le gusta vestirla y peinarla y le habla mientras lo hace, como hace con ella su propia mamá.

“Ahora que estamos listas… vamos a pasear… Está lindo afuera… Como hay un poco de viento te voy a poner la bufanda que me tejió la abuela Zulma… Es mía… pero ahora… ¿a ver cómo te queda?… ¡preciosa!… ahora es toda tuya…

Victoria había terminado de almorzar y mientras su papá lavaba los platos y la mamá cambiaba los pañales de su hermanito recién nacido, decidió vestir y peinar a Anita, su hija, y salir con ella de paseo.

“Vamos a ir a caminar por el centro y a mirar vidrieras… Si te portás bien te llevo a la calesita y damos tres vueltas…”

Victoria pone a su muñeca en un cochecito de plástico con capota rosa con ositos, besa a su mamá y a su papá porque sale de paseo con su hijita.

-¿A dónde vas?- le pregunta la mamá.

-Voy a caminar por el centro  con Anita, vamos a ir a la calesita- contesta Victoria mientras se prende la campera porque es mayo y sopla un viento fresco aunque el sol brille fuerte y amarillo ese sábado.

Victoria tiene permiso para ir a la vereda y caminar hasta donde termina la vereda de Don Rogelio, su vecino. La línea donde se acaban las baldosas de vainilla marca el límite de lo permitido. Eso y no más. La casa de Victoria queda en un barrio donde se puede caminar por las veredas a la hora de la siesta y, en las nochecitas, salir a tomar fresco sin peligro. Autos de policía pasan muy seguido. Victoria puede jugar tranquila.

El centro y la calesita quedan lejos y Victoria sabe que solo jugando puede ir hasta allí; para ir de verdad debe volver a ser hija de su mamá y de su papá.

“¿Tenés frío?… No, verdad, ¡está lindo al sol!…”

Victoria empuja el cochecito rosa con ositos por el pasillo en sombras y un poco ventoso de su casa. En el extremo, se vislumbra un resplandor dorado que se adivina tibio. El sol y las hojas caídas en la vereda ayudan a darle ese color.

-Que le vaya bien, señora- la saluda la mamá que está jugando con Victoria.

-¡Qué se diviertan!- se suma el padre, y ya las voces se escuchan más lejos porque Victoria, la mamá, y Anita, la hija, ganaron la vereda.

“¡Qué día lindo, Anita!… Me gusta que juntas podamos pasear en una tarde así, doradita. ¡Ay, hijita, hijita, cómo la quiere su mamá!”

Victoria besa a Anita. De pronto recuerda que sobre el sillón del comedor dejó un cepillo con lentejuelas para alisarse el pelo. Y olvidando por un instante que es la madre, se vuelve corriendo por el pasillo y llama a gritos a su mamá.

-Mamáaaaa. Mamáaaaa!!!!!- dice Victoria, la nena, que ya ha dejado de ser la mamá. -¡Me olvidé el cepillo,¡¡¡dame mi cepillo!!!

La mamá de Vitoria sonríe con el cepillo entre sus manos y sigue sonriendo cuando Victoria lo guarda con cuidado en su carterita bordada junto a otros tesoros: unas figuritas que hacen de billetes de dos pesos; unos botones con son fichas para el subte, un lápiz de labios usado y un pañuelo celeste por si ella o Anita tienen que soplarse la nariz. Victoria, todavía niña, corre ahora por el pasillo sombreado rumbo a la vereda con sol.

-Ya voy Anita- grita desde la mitad de la sombra y se va transformando en la mamá amorosa de Anita otra vez. –Ya voy, hijita- repite.

El sol de la hora de la siesta que la espera al terminar el pasillo la enceguece. Victoria ve todo amarillo.

-Anita, Anita- dice y busca con la mirada.

-Anita. Anita- repite. No se ve en su vereda ni en la de Don Rogelio rastros del cochecito rosa ni de su muñeca.

-¡Anita!¡Hija!- grita con desesperación, y empieza a correr hasta el límite marcado por las baldosas de vainilla amarillas; y, gritando, lo atraviesa.

-¡Anita, hija mía!- llora y llora, como seguirá llorando en todas sus pesadillas donde su hija ha desaparecido.”

12. Teniendo en cuenta lo anterior, de qué manera la literatura podría contribuir a reivindicar el papel de la mujer y del niño en la sociedad.

Creo que dándoles voz, pero no una voz falsa. No me gustan los textos escritos con un procedimiento de ventriloquía, me gustan las voces verdaderas en los textos.

Y además, entendiendo la pluralidad. No es un niño: son niños y niñas. No es la mujer, son las mujeres.

13. ¿Podrías enviarle un mensaje para las mujeres y los niños de la sociedad del siglo XXI?

La pasión, crecer con pasión. Me parece que ese es un buen consejo. Vivir apasionadamente lo que cada uno hace: escribir, dar clases, cocinar, amamantar, cambiar pañales, regar una planta, jugar y decir no cuando estamos convencidos de ello.

14. ¿Tú crees que el fenómeno de la globalización, podría conllevar a una homogenización cultural y literaria? ¿Sí esto es así, qué efecto tendría en la cultura de los pueblos y en las letras?

La globalización, creo, es un fenómeno del que ya no podemos escapar. Tendremos que ser sabios y aprovecharla. Que el mundo sea nuestra casa así como para los griegos la polis era el mundo. Si esto nos permite conocer más y mejor, bienvenida la globalización.

15. ¿Valeria cuáles son los retos principales de un docente del siglo XXI?

Tal vez hacer que los jóvenes entiendan que ‘la demora’ no es un mal al que hay que eliminar. Tan acostumbrados estamos a la inmediatez que todo lo que implica detenerse –contemplar, reflexionar, estar en silencio- nos asusta y llenamos ese ‘supuesto vacío’ con miles de cosas, voces, opiniones igualmente vacuas. Me esfuerzo por ayudarlos a pensar en que el silencio y el enfrentarse a uno mismo, es una buena manera de crecer. Y por supuesto, como te dije, ser apasionados.

16. ¿Cómo será la literatura del futuro? ¿Qué tendencias observas?

Uy, me encantaría saberlo. Supongo que en esta apertura de estilos, de poéticas están las bases de la literatura del futuro. Una literatura sin cánones deshumanizadores. Una literatura en la que me gustaría dejar huella.

17. ¿Qué le recomiendas a los jóvenes escritores que aún no han publicado sus obras?

Que escriban. La escritura es un ejercicio así que no hay que dejar de practicar. Y que sus textos circulen de alguna manera. Que se hagan públicos aunque no sea por las grandes editoriales. Muchos de mis cuentos son reconocidos gracias a las lecturas que hice en diferentes colegios y jardines de infantes. Ese contacto directo con los lectores es estupendo.

18. Valeria, sé que eres una mujer muy ocupada con distintos roles y quehaceres, mi pregunta es cómo logras alcanzar el equilibrio en la vida. ¿Cómo podríamos alcanzar la felicidad?

No sé cómo se puede alcanzar la felicidad. Una vez escribió la escritora argentina Angélica Gorodischer que ella quería todo: escribir y tener una familia. Yo la copié. Por eso trato de estar atada a la tierra, a mi vida, que el trabajo no me haga perder de vista que hay otras cosas que importan y que le dan otra dimensión a la vida: mis alumnos, mis amigos, mis padres, mis hermanos, mis sobrinos y Jorge, Catalina, Imanol, Paloma y Estanislao. Que todos ellos estén integrados y disfruten de mi trabajo, eso me hace feliz.

19. ¿Qué proyectos futuros tienes para contarnos?

Estoy escribiendo mucho. Un trabajo teórico sobre las representaciones sexuales en obras de diferentes escritoras argentinas; y también unos relatos con y de mujeres (pero para todos). Y sigo trabajando en una serie de textos breves en la que juego con lo autobiográfico y lo académico. Se llama de Cómo me hice escritora y feminista. Historias de mis lecturas, donde justamente hago un recorrido sobre mis lecturas de infancia, casi una inspiración en Lyotard.

Además estoy comprometida con la Academia argentina de literatura infantil y juvenil que fue fundada en 2012 y en la que hay mucho por hacer.

Muchas gracias Valeria por tu tiempo y tu disposición para responder a estas preguntas. Gracias por darnos a conocer un pedazo de ti y de tus obras. De igual manera, te deseo muchos éxitos en todas las áreas de tu vida y espero que sigas apoyando este proyecto de impulso a la cultura y a las letras.

Barranquilla, 1 de abril de 2013

Fuente: Entrevista a Valeria Badano para María Publishing

Fotografía: Valeria Badano

Informe del PNUD y la Consejería Presidencial para la equidad de la mujer, Colombia, 2005. Ver este informe completo en:

http://www.pnud.org.co/img_upload/9056f18133669868e1cc381983d50faa/01_64.pdf.


[1] Universidad de Morón, Argentina.

[2] Universidad Nacional de Luján, Argentina.

[3] PNUD-Programa de naciones Unidas para el Desarrollo

Esta entrevista se publicó en el blog http://mariapublishing.blogspot.com.ar/

María del Carmen Sosa Sierra (*). Editora de María Publishinghttp://mariapublishing.blogspot.com.ar/. Contador Público-Universidad del Atlántico. Especialista en Finanzas-Universidad del Norte. Magister en Administración de Empresas-Uninorte- Docente en el área financiera de la Universidad del Atlántico, Colombia.

Sosa Sierra, María del Carmen. Entrevista a la escritora argentina Valeria Badano. Miradas y voces de la LIJ, (2), https://academialij.wordpress.com/2013/06/07/entrevista-valeria-badano

Escribir para chicos desde la región: Entrevista a Dionisio Salas Astorga

Por Brenda Sánchez

dionisio salas astorga

Dionisio Salas Astorga (*) es poeta, ensayista, narrador, editor y profesor de literatura en escuelas secundarias de Mendoza. Ha escrito artículos sobre la necesidad de replantear la enseñanza de la literatura en las escuelas y de incorporar obras locales en la currícula.  Su novela para niños, Las aventuras de Cepillo el león, adaptada posteriormente al teatro, se estrenó en Mendoza y Ecuador.

En esta entrevista dialogamos sobre el trabajo de escribir desde y sobre las provincias, con los condicionamientos y dificultades que esto conlleva. En el caso de Mendoza, podemos señalar la falta de un mercado editorial constituido, los problemas para la distribución y comercialización de los libros y la ausencia de un público consumidor de literatura local. Este panorama hace que escribir para niños en Mendoza sea, cuanto menos, un acto de valentía.

Brenda Sánchez: ¿La región es un impedimento o una posibilidad a la hora de escribir literatura para niños y jóvenes?

Dionisio Salas Astorga: La región impide y facilita. La distancia nos separa, pero a esta altura ¿separa de qué? La proximidad de Buenos Aires ciudad no nos hará escribir mejor, no me falta nada en mi estudio para hacerlo. Mi computadora es excelente y mi conexión a internet me pone ipso facto en contacto con las grandes bibliotecas del mundo, no necesito traducir porque me lo hace Google, si quiero olfatear estantes, están las librerías on line, las webs, las vidrieras digitales. Lo único que no está en internet es el talento que necesito para escribir. Puede que esté el de los otros, pero no el mío. El mío va conmigo en colectivo, en auto, se expresa en Russell o en París, aunque Russell y París no sean lo mismo. Puede que los románticos imaginen que la proximidad del Sena o el Riachuelo nos llenará de vapores para seducir y adormecer a las musas y acostarlas en nuestra obra, la verdad es que el río Mendoza, seco y todo, o el canal Pescara, están bien para mí. En el peor de los casos, para universalizar mi regionalismo puedo combatirlo con los canales de viaje de Direc.TV.

Los escritores no necesitan viajar, los libros sí, pero cuando están escritos. Lo que los escritores de las provincias o “del interior” necesitan es escribir mejor, escribir para el mercado o para sus hijos, pero escribir bien y eso significa decir algo distinto o decirlo de otro modo o decirlo de acuerdo a las necesidades de las clases lectoras. La clave de un buen libro es que sea necesario en alguna parte y para alguien, de este tiempo o del que viene. La clave de una buena literatura de provincia es que parezca escrita en una casa de provincia. Los que tienen que viajar no son los autores, son los lectores, ellos tienen que hacer esa parte del trabajo.

Los escritores no andan golpeando puerta a puerta como los testigos de Jehová para llevar la palabra del señor, sus libros tampoco.

Más del 99% de los libros no son artículos de primera necesidad sino mercadería perecedera intelectual o espiritual y hasta esotérica. Los libros que nos interesan a nosotros aquí son otros, son esos cuyo destino final no es una librería coqueta del centro comercial, pletórica de ofertas -al lado de las calzas de moda- sino las bibliotecas/reservas, bibliotecas/alacenas bibliotecas/caja de seguridad bibliotecas públicas o privadas bibliotecas cementerio de papeles, pero bibliotecas. Pienso. Y ahí lo del tiempo y la distancia van por otro carril.

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BS: ¿Qué hace falta para hacer visibles la literatura infantil y juvenil regional en el contexto nacional?

DSA: La primera necesidad para que la literatura regional sea visible es que exista una literatura regional, una buena literatura regional o “de provincia” como se decía antes, un poco peyorativamente o literatura del interior; una literatura que merezca ser visible, es decir, vista por otros. No nos vemos más porque no hacemos más.

Liliana Bodoc  no tuvo que irse a Buenos Aires para ser ella, su obra se cocinó acá, su deformación literaria se forjó acá, nunca ha necesitado a la capital más que para el marketing posterior. Su obra es tan extraordinaria que ella podría haber hecho que la Sra. Norma o el Sr. Alfaguara vinieran hasta su Luján de Cuyo, que peregrinaran. Lo que pasa es que ella quería cambiar las cortinas y al panadero, por eso se fue de Mendoza, supongo yo. Pero ella es el mejor ejemplo de los errores que hemos cometido desde la fundación de Castillo a la fecha. Creer que solo Bs. As. o Santiago nos pueden dar entidad intelectual o artística, que es lo que realmente debemos tener primero nosotros.  

Las obras que trascienden las fronteras son las que nacen sin pasaporte, son las que se escriben pensando en los niños insoportables del vecino o los nuestros. El problema no está en llegar a Buenos Aires, o puede serlo a mediano plazo, el problema es qué quiero vender a las editoriales porteñas manejadas por españoles, alemanes o húngaros. Y si tengo tela para negociar mis historias en ese mercado, si quiero o no bailar, cantar, entregarme por un sueño. 

Esta realidad cambiará cuando los esfuerzos que hacen Uds. los organizadores de encuentros, los editores de revistas u organizadores de congresos, cosechen. Es decir, cuando hayamos injertado al género infantil y juvenil entre nuestros escritores, cuando tengamos abundancia de obras, cuando esté madura la uva, no antes, tendremos vino en abundancia, es decir, editoriales o imprentas de Mendoza que quieran invertir en Mendoza; librerías que vendan obras de autores locales sin exigirles certificado de buena conducta o de nacido vivo.

Si Gildo D´ Acurzio (**), ese gigante,  no hubiera pensado así en los años ´30, muchos de los autores que veneramos hoy en Mendoza no existirían, porque nadie de Buenos Aires los mandó a llamar. Él creyó en un racimo verde de escritores mendocinos sin libros y fundó casi toda la historia posterior de la literatura mendocina del 40 en adelante. Es decir, también se escribe cuando se sabe o espera poder publicar, cuando se tiene la esperanza de una edición o el apoyo de otros. 

No nos olvidemos que este género, el de la literatura infantil-juvenil, como todos los géneros, vino en barcos que traen la moda de París, de España, de cualquier lugar donde se hilaran historias en la lengua de los bárbaros. La literatura infantil y juvenil fue una tela despreciada muchos años por casi todos, empezando por los niños que no leían y que tampoco existían. Si alguien piensa que el danés Christian Andersen es una excepción, solo tiene acercarse a una edición más o menos original de sus cuentos.

Ahora que existen los niños y reclaman que seamos sus juguetes y hasta tienen derechos, ahora es cuando este género debe vestirlos y darles literatura de yogurt y cereales; ahora las preocupaciones de Uds. tienen mucho sentido, ahora es cuando debemos producir literatura nutritiva para niños y jóvenes mendocinos y que sea de buena calidad, primero para nosotros, para nuestros concursos o proyectos del Fondo Provincial, después ella solita se irá a la pasarela de las grandes editoriales, caminando o en avión, pero se irá en primera clase o no, porque tampoco es fundamental que se vaya. Los grandes libros no están desde hace mucho en las librerías o las editoriales. La justicia es ciega, así que no lee mucho.

BS: ¿Cómo huir del pintoresquismo y encontrar lo verdaderamente local? 

DSA: La mejor forma de tratar el pintoresquismo es hacer un matrimonio con él, es decir, aguantarse y aguantarlo.  

Lo que hace que Dostoievski sea un clásico es que está ubicado en Rusia, no en Caballito, y lo que hace que Borges sea Borges es que sus guapos se apoyan en las esquinas de Palermo o Buenos Aires y no en Rusia. No me imagino a García Márquez sin Macondo o Colombia, como no me imagino a Rulfo sin México y sin Jalisco y sin revolución mexicana. ¿Dónde está el secreto? El pintoresquismo es justamente lo que nos importa del otro, leemos porque somos voyeristas y espías y chismosos y la curiosidad nos condena. Si eliminamos nuestros chismes nos quedamos sin las vecinas que son los lectores del mundo. Cuando leo con mi hija un cuento ruso o árabe a las 22,30 de la noche no nos importa de dónde viene la historia, ni la nacionalidad del señor que lo escribió; nos interesa que su historia convierta la cama en una alfombra y nos lleve lejos de la casa donde estamos acurrucados en ese momento, que nos dispare imágenes, que nos salpiquen de sal las olas, que nos haga sentir tristes o felices -como nos hace sentir la vida- pero con ingenio, con gracia, con estilo, con la belleza inefable de las palabras. No hay que encontrar lo “verdaderamente local”, porque sería peligroso si existiera y porque gracias a dios no existe lo local en nuestro mundo plural ni menos lo verdadero. Existe el mundo. Existen las geografías y los idiomas, hasta las costumbres más o menos propias, más o menos originales, más o menos distintas, pero no comemos fideos porque son italianos sino porque son ricos, la paella no despierta simpatías intelectuales sino apetito, las empanadas criollas ya existían en el tiempo de las pirámides. ¿Entonces?

El lector es un ser hambriento que necesita comer historias, libros gordos o flacos, sabrosos, dulces, para chuparse los dedos. Si queremos escribir algo sabroso, un plato exclusivo de nuestra región, tenemos el menú de la montaña, la salsa de sus ríos, el desierto de sal, las bodegas o las acequias que lavan los pies de los árboles. Todo eso es un poco especial, pero únicamente lo comprarán quienes descubran que el que escribió sobre eso sabía cómo contar una historia, sabía cómo usar las palabras del idioma, tiene o tenía en su momento una cultura literaria adecuada al mundo al que se dirigía. En definitiva, lo leerán porque ese señor era capaz de contar desde Guaymallén o Tunuyán una gran historia al mundo.

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BS: ¿Cuál es la presencia de la literatura infantil y juvenil con temática regional en la escuela?

DSA: Ninguna. En las escuelas secundarias en las que soy docente o lo he sido estos 15 años, la literatura infantil y la literatura en general, no existen. Hay de vez en cuando una piecita con libros cerca de los lampazos o son el embarcadero de los cambios de funciones de los docentes con problemas siquiátricos. Y los libros que se amontonan promiscuamente en los cuatro estantes vienen de los clásicos ímprobos del siglo XIX. Mientras más viejo y ajeno a los alumnos, dicen los expertos del gobierno escolar, mejor. Por desgracia, y sin caer en el fundamentalismo de que los libros salvarán el mundo de los pobres, los libros que circulan por la escuela no les interesan ni a los profesores de lengua, que tampoco leen ya porque no tienen tiempo ni pueden comprarse libros. En tanto no cambien las políticas de edición, re edición y se estimule la creación literaria regional, seguiremos viendo pasar el cadáver de nuestros enemigos por las vidrieras de las librerías. El gobierno, si leyera, sabría que el libro puede salir de acá. Pero el señor gobierno se preocupa de otras cosas. No sabe que tarde o temprano los libros son los que dirán lo que fueron, no las cintas que cortan  ansiosamente como si fuera un bretel de modelo publicitaria o esos afiches que publican sobre el pedemonte y que el viento, sin signo partidario alguno, se encarga de convertir en volantines sin alas.

BS: Dionisio, vos tenés varios artículos en los que hablás de la necesidad de incorporar la literatura de producción local en la currícula escolar. ¿Qué les aporta a los chicos el encuentro con su propia realidad a través de los textos? ¿Qué les aporta a chicos de otros lugares el encuentro con realidades locales invisibles para la industria editorial nacional?

Primera cosa: la mayoría de los docentes de literatura de Mendoza, sobre todo los de estas últimas ediciones, no saben que hay una literatura de Mendoza. Eso sería lo primero que hay que curar, el desconocimiento crónico, sacarlos de Zama y Álamos talados. Segunda cosa: el alumno promedio, que desconoce no solo que existe literatura de Mendoza sino la literatura universal, puede encontrar en las obras locales su geografía, su lengua, sus mitos, sus tradiciones, el por qué le gustan las empanadas, es decir, su historia familiar. Es decir, encontrarse. A la eterna pregunta del alumno “para qué sirve” podemos responderle que para que conozca a los suyos y los vea en el espejo en el que se peina todas las mañanas; al “es muy fantasioso”, podemos retrucarle con ahí está el desierto de Lavalle, la montaña, nuestro catálogo de leyendas cuyanas.

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Hace cien años el libro era el único transporte disponible, hoy es uno de los tantos que nos permiten hacer el viaje. Pero el viaje que la literatura nuestra o ajena permite, es un viaje hacia cualquier parte, hacia adentro o hacia afuera, hacia el patio de mi casa de barrio o los valles germanos. Es un viaje en el que nadie se mueve, por eso es tan maravilloso, la literatura descubrió antes que nadie la tele transportación de las personas. Que nos lean chicos de otros lugares es un gran negocio para el turismo cultural y el intercambio de especies. Que nos lean a través de nuestras obras es contagiarlos de nuestras debilidades y fortalezas, del paisaje interior que somos. Por eso siempre será importante el trueque literario, porque los sueños hacen falta en todos lados y el mercado es el libro donde se venden a mejor precio.

 Para terminar, comparto con vos mis dudas de todos los días: ¿tiene sentido preocuparnos por el libro, cuando la vida de los niños que deberán leerlos mañana, está en peligro; si el 80% de la población mundial no tiene agua potable todavía, si un maestro gana al mes la mitad del sueldo de un chofer de colectivo, es decir, cuatro carritos de supermercado a medio llenar?

 Muchos de Uds. estarán pensando que el libro cambiaría estas cosas. Que si llenamos los anaqueles vendrán los lectores de todas partes como hormigas a comerse el conocimiento, “la verdad”, el mundo de gelatina que hay debajo de sus solapas. Se imaginan una revolución benévola, un planeta con cataratas de justicia y solidaridad, bello como esos cuadros pintados con aerosoles en las plazas del centro. Muchos suponen que los niños de mañana son los niños del pasado que fueron Uds., que habitan un mundo como el que habitaron Uds., que era plano y sin la cordillera de antenas filosas y hordas de sombras hambrientas viviendo al costado de los canales. Lamento no compartir tanto optimismo. Soy de acuario 

Presiento que los lectores de antes y del futuro seremos siempre un ejército escuálido escondido en las montañas o los pantanos luchando desde el barro con máquinas feroces para no ser exterminados. Y que tarde o temprano deberemos aprender fragmentos, páginas enteras para que los que no vivan nuestra guerra de talleres, simposios y congresos, sepan que un día los hombres creímos salvar la tierra a fuerza de palabras e historias hermosas. Historias vividas o imaginadas por otros hombres que también tuvieron miedo y dudas, como ellos deberán tener en el futuro.

 

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(*) Dionisio Salas Astorga nació en 1965 en viña del Mar, Chile. Ha publicado Sentimiento  -Valparaíso, 1982- y Sábanas sin flores -Mendoza, 2003- poesía. Su novela infantil Las aventuras de Cepillo el león  -Mendoza, 2007- (financiada por el Ministerio de Turismo y Cultura de la Provincia), fue llevada al teatro en el 2008 y avalada con un subsidio del Fondo (Ubriaco, investigación teatral) para su representación en escuelas primarias de Mendoza ciclo 2009/2010. El mismo elenco la representó en Ecuador en el 2012 con apoyo del Ministerio de Cultura de ese país.

Recibió los premios: Primer Certamen Provincial de Periodismo (Facultad de Periodismo de la Universidad Juan Agustín Maza y Diario Los Andes, 1990); “Homenaje a Marcela Arboit” (UNCuyo, 1991); Periodismo Escrito (Fundación Ecológica Cullunche, Mendoza, 1996), Vendimia (Mendoza, 1997 y 2012), Haroldo Conti (Bs. As., 1997) y A quién Corresponda, (Tamaulipas, México, 2002), Cada loco con su tema (cuento), México DF 2013.

Es editor de la Colección de Literatura Mendocina Contemporánea, Ed. LunaRoja, presentada en el 2009 con el volumen Promiscuos&PromisoriosAntología de la poesía en Mendoza para el siglo XXI, obra que reúne a 14 autores de la provincia (reeditada en el 2012). En esta misma colección se editó Notas de agosto y otros poemas de Juan López.

Cursó el profesorado de Lengua y Literatura y la Maestría en Literatura Argentina Contemporánea en la Facultad de Filosofía y Letras en la UNC.

(**) Gildo D´Accurzio fue un importante editor en la Mendoza de los años 40 y 50. Para conocer más sobre él:

Links

La literatura y los nuevos lectores en el aula – Diario Los Andes

Dionisio Salas Astorga. «Consumimos literatura infantil para niños de otro mundo«

Érase un león que dirigió la Fiesta de – Diario UNO de MENDOZA