Las colecciones infantiles del Centro Editor de América Latina, “para conocer un poco más del mundo”

Silvia K. López (*)


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Resumen

El CEAL, a través de sus colecciones infantiles Cuentos de Polidoro y Los cuentos del Chiribitil, proponía una alternativa al canon de producción y distribución con el que se vinculaba a la literatura infantil de la época. Esa alternativa ponía de manifiesto la necesidad de repensar la literatura infantil como un objeto polémico. En este sentido, aquellas colecciones propiciaron el debate sobre la doble dimensión de la literatura: como un modo de acceder al conocimiento y como actividad lúdica.

Palabras clave:

CEAL, conocer, debate, educación, didáctico, lúdico.

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Las colecciones infantiles del Centro Editor de América Latina

Cuando pensamos en ediciones de libros dirigidos al lector infantil, sin dudas uno de los referentes más significativos que se invocan son las colecciones del Centro Editor de América Latina porque a través de esos proyectos editoriales se contribuyó a instalar un nuevo campo de reflexión en torno a la literatura infantil. En la contratapa de Los cuentos del Chiribitil aparecía la idea “para conocer un poco más del mundo”. Esta declaración dejaba en evidencia que la propuesta tenía la intención de ampliar las fronteras y las voces que tenían por objeto a la literatura infantil. En consecuencia, ese objeto era expuesto a una zona de desafío porque abría el debate frente a “los lugares comunes de la cultura”  (A. I Corral) y de la educación de la época.

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Un poco de historia

En 1967, junto con la colección Capítulo. La historia de la literatura argentina, la editorial Centro Editor de América Latina lanzó la colección infantil Cuentos dePolidoro. En un comienzo fue dirigida por Beatriz Ferro que más tarde fue reemplazada por Susana Bahamante y el director del arte editorial fue Oscar Díaz. Cuentos de Polidoro acercaba a los niños textos clásicos adaptados con el soporte de ilustraciones que resultaban innovadoras para la época y que subrayaban la importancia del aspecto visual y del diseño. Eran textos publicados en español neutro, sin voces localistas que permitieran circunscribir alguna región geográfica, aunque el tono era coloquial porque apuntaban a la sencillez del lenguaje y, en muchas ocasiones, al humor como un modo de marcar una diferencia con los textos escolares. Un antecedente de esta colección fue la serie Polidoro que había salido por los años cincuenta en editorial Abril de la mano José Boris Spivacow, quien luego fue el director del CEAL. Tanto Polidoro como Bolsillitos, también de editorial Abril, dejaron al descubierto un debate que ya circulaba en torno a la idea y objetivos dela literatura infantil. La controversia enfrentaba a una línea más conservadora que apoyaba el fin didáctico y moralizante de la literatura frente a otra línea de raíz más popular que privilegiaba el placer de la lectura y el vínculo lúdico con ella más allá de los fundamentos e intereses escolares. Este marco ya presente en la década del cincuenta y que era una muestra de la polémica ya planteada “por” y“en” esas primeras colecciones de editorial Abril, era el contexto que circunscribía la aparición de Cuentos de Polidoro en el CEAL.

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Años después, en 1976, llegaba la colección Los cuentos del Chiribitil que continuó con el proyecto de cuestionar la literatura de carácter utilitarista por su finalidad meramente pedagógica y funcional a la escuela y que Cuentos de Polidoroya había iniciado en el CEAL. Esta otra colección reunió cincuenta títulos de tiradas semanales y fue dirigida primero por Delia Pigretti y luego, por Graciela Montes. A diferencia de Cuentos de Polidoro que recreaba a los clásicos,Los cuentos del Chiribitil presentaban textos nuevos. Adriana Corral, en La conformación del campo de la literatura infantil en la Argentina, señala que las características de estos textos debían ser que “reflejaran las escenas cotidianas de la vida social argentina y que transcurrieran en un pueblo, en un barrio, en el campo o en la ciudad, con personajes adscriptos a las costumbres nacionales, que hablaran en argentino con claros e identificables giros lingüísticos.”(CORRAL, 2008). También esta colección continuó con el trabajo ensamblado entre texto e ilustración anticipando la idea de los libro-álbum. Algunos autores que participaron de este proyecto fueron Graciela Montes, Graciela Cabal, Marta Mercader, Laura Devetach y entre los ilustradores, Julia Díaz, ClaraUrquijo, Tabaré, Claudia Alché, Ayax Barnes.

 
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Literatura al paso

Graciela Montes señala que “las colecciones infantiles del CEAL apuntaron al tiempo libre, al ocio y a una circulación más casual del libro popular apoyada en la libre elección del lector”(…)(CORNIDE, 2006)  y que, particularmente,Los cuentos del Chiribitil planteaban una manera de hacer cuentos “basada en la riqueza, frescura e inteligencia de las historias.”

En septiembre de 2012, en Bahía Blanca, se realizaron unas Jornadas Docentes de Narración e Ilustración de la que participó Julia Díaz, ilustradora del CEAL en los años setenta. Allí presentó una conferencia donde establecía el vínculo entre la literatura de cordel con estas colecciones que se comercializaban en los kioskos. Esta relación surge porque los libros de estas colecciones del CEAL se vendían en los kioskosy, según recuerda Julia Díaz,

“muchas veces se colgaban de tanzas con pinzas para exhibirlos”, tal como ocurría con la literatura de cordel. De esta forma los libros se convirtieron en un producto al alcance de la mano porque se instalaban en un espacio de “cotidianeidad al paso” .

Al cambiar el circuito por dónde el libro se comercializaba y circulaba,  el paradigma de dónde se ubicaba y quién detentaba el poder cultural entró en cuestión. De este modo, se producía el deslizamiento del libro desde los espacios oficiales de la escuela, la librería y la biblioteca a otro espacio que adquiríauna función  contracultural: era el espacio del kiosko de revistas. En ese espacio popular, rodeado de movimiento y de voces heterogéneas, la literatura esperaba al lector en la calle, al alcance de la mano.

Otro aspecto a tener en cuenta es que, bajo el contexto histórico de esos años, estas colecciones también tuvieron que luchar contra la censura, pero, sin embargo, alcanzaron un alto grado de resistencia porque al circular por fuera de los espacios “oficiales” del saber, no se las ubicaba dentro del ámbito formal educativo. Esa circunstancia de aparente marginalidad cultural era lo que les daba el aire necesario para la creación y la publicación. En este sentido es pertinente citar a Gustavo Sorá (SORÁ, 2007) cuando reflexiona sobre el rol del CEAL “al servicio de la formación de un público ilustrado masivo” y como impulsor de “bibliotecas formadoras de una nación de lectores”.

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Bibliografía

-CORRAL, Adriana: La conformación del campo de la literatura infantil en la Argentina. Las colecciones del Centro Editor de América Latina en www.lecturayvida.fahce.unlp.edu.ar, 2008

-CORNIDE, Alejandra: “Los cuentos del Chiribitil: A la altura de la memoria” en Centro Editor de América Latina. Capítulos para una Historia, Siglo XXI Ed., Bs.As., 2006

-SORÁ, Gustavo: reseña de BUENO, Mónica y TORONCHER, Miguel A. (coord.), Centro Editor de América Latina. Capítulos para una Historia, Bs. As., Siglo XXI, 2006 para la revista Prismas vol.11, nro.1, Bernal, Junio 2007

-“Conferencia sobre el Centro Editor de América Latina” en http//mimamamemima2009.blogspot.be

(*) Silvia K. López

Licenciada en Letras y posgraduada en el programa de maestría en Língua Espanhola e Literaturas Espanhola e Hispano-Americana de la Universidad de San Pablo, Brasil, donde ha defendido su tesis Espacios textuales en la obra de Patricia Zangaro. Ha trabajado en la escuela media y en los niveles terciario y universitario. Actualmente, además de desempeñarse como tutora para el programa autodidacta de Español A1 en escuelas con Bachillerato Internacional y como investigadora independiente, trabaja en la finalización de un libro de cuentos. Ha participado en numerosos congresos como expositora. Sus trabajos han sido seleccionados y publicados en libros colectivos editados como conclusión de los congresos. También ha publicado cuentos en publicaciones colectivas.

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