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Apuntes sobre «La ciudad que levantó vuelo», de María Granata

Por Cristina Pizarro (*)

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«La ciudad que levantó vuelo», de María Granata
  1. Preliminares

El  propósito de esta nota es destacar el tema del vuelo en el texto narrativo de María Granata, La ciudad que levantó vuelo, publicado en 1980.

Para el abordaje señalado, se ha tenido en cuenta el enfoque de Gaston Bachelard en la La poética del espacio (1957), en donde el filósofo hace hincapié en la profundización de la imaginación poética.

Con la finalidad de ordenar la exposición, se hará referencia, en primer lugar, al vuelo en la construcción del espacio imaginario y luego, a la creación de una ciudad imaginaria como vehículo de deseo y ensoñación del ser humano.

  1. El vuelo en la construcción del espacio imaginario.

Consideramos el tema del vuelo como facultad de conquistar el espacio cósmico mediante un desplazamiento sólo posible en la experiencia imaginativa y creadora, tanto en el sueño, cuanto en el estado de vigilia. Fundamentando este tema, hacemos referencia a la importancia del aire como elemento vivificador -hálito vital que permite la emisión de la palabra- y, además, como continente-espacio generador del desplazamiento y de la expresión. El desplazamiento del individuo en el espacio imaginario y en la construcción del mismo incluyen la búsqueda del significado del aire, que aparece como componente de la progresiva sumisión del cosmos al orden, como etapa de la evolución universal.

La memoria cósmica, ancestral, que posee el hombre, lo lleva a reproducir en el ensueño, en el sueño y en la realidad, las formas circulares y sigmoideas, como asociación con el aire. Elemento vivificador  penetra en el hombre y se convierte en neuma, hálito vital que da lugar a la emisión de la palabra.

Es en el aire, continente de las posibilidades de desplazamiento, donde el hombre lleva a cabo la acción de volar, siempre analizado desde la óptica del campo transicional.

El vuelo le posibilita el dominio del espacio imaginario, le permite el ordenamiento del cosmos y la integración de su ser.

Podemos dar al vuelo diferentes interpretaciones: sensación placentera de movimiento, libertad, felicidad; idea de superioridad y de poder; trascendencia del crecimiento.

En el vuelo el hombre se ve, se reconoce con la imagen de su propio cuerpo, o bien, dotado de alas que simbolizan la espiritualidad, la imaginación, el pensamiento, la sublimación.

En la literatura se incentiva la creación de imágenes en un escenario que integra la noción de espacio imaginario, donde fluyen todos los sentimientos que pueden llegar a experimentarse aun sin haberlos vivido nunca. El hombre se ve desplazándose por el espacio, que se agranda a medida que él se aleja de lo real, trascendiendo del espacio personal al social y al espacio cósmico. En esos desplazamientos los movimientos verticales en el espacio pueden orientarse hacia la ascensión o hacia el descenso, hacia arriba o hacia abajo.

En el ascenso se registra la calma, la serenidad, la esperanza, el apaciguamiento, la elevación que alcanzan el clímax en imágenes luminosas.

En el descenso se manifiestan la tristeza, el temor, la angustia, el temor, culminando en el vacío y la oscuridad total, aunque en ocasiones, se vislumbra la luz, en cuyo caso posee cualidades diferentes: las del fuego o la llama.

Por otra parte, aunque menos analizados y que producen, por lo general, sensaciones menos intensas, se dan los movimientos horizontales, de derecha a izquierda y de izquierda a derecha, con provocación de un retorno al pasado o con anticipación al futuro, según el predominio del hemisferio cerebral del que se trate.

En el vuelo aparece implícita la búsqueda y el anhelo del encuentro, que contribuyen a la felicidad y a la propia realización.

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María Granata
  1. La creación de una ciudad imaginaria.

Se pretende trazar un recorte analítico de  La ciudad que levantó vuelo, de María Granata.[1]

En esta obra se crea una ciudad que vuela, constituye un paisaje espacial en donde las fuerzas internas liberadas se despliegan en formas que revelan por sí mismas el orden cualitativo y cuantitativo de las tensiones.

El paisaje constituido en el plano de lo onírico tiene una existencia fantasmal sostenida solamente por la verdad, duración e intensidad del sentimiento causante.

Lo dicho para el paisaje soñado vale para el paisaje visto cuando es elegido, es decir, cuando una interpretación automática e inconsciente nos revela una afinidad que nos hace detenernos en él, buscarlo, volver repetidamente. Se trata entonces, no de una creación mental pero sí de una analogía que determina la adopción del paisaje por el espíritu, en virtud de las cualidades que posee por sí mismo y que son las mismas del sujeto.

El lugar elegido es la imagen-coyuntura, es una transposición al espacio que el hombre irá descubriendo. En esta ciudad diferente vivía un fabricante de alas. ¿Para qué? ¿Por qué? ¿Se necesitaba una fábrica de alas? ¿Cuál era su función? ¿Qué hizo?

Las alas son símbolo de la espiritualidad, la imaginación, el pensamiento. ¿Habrá sido un impulso para satisfacer sólo deseos profundos de espiritualidad? Es revelador. Aquí hay un fabricante que regala y no vende como es habitualmente. ¿Dónde se colocaron las ALAS? El fabricante eligió lugares estratégicos, torres, azoteas, la nariz de los barriletes, pararra­yos, puntas de los árboles, cúpulas, cabecitas eléctricas de los postes de luz.

La torre corresponde al simbolismo ascensional y toma la vertical como única forma de construcción. El árbol representa la vida del cosmos, su densidad, creci­miento, proliferación, generación y regeneración.

A los habitantes de tanto mirar hacia arriba, se les tiñeron los ojos de azul. Los habitantes miraban para ver, poseer, reconocer y entrar en contacto con el cielo, esa fuerza que se asimila al principio activo y al espíritu, al igual que el azul que también es profundi­dad.

La personificación de la ciudad aparece comparada con un ave gigante. El viento es elemento vital activo. La ascensión implica o expresa la tensión creciente de los impulsos.

Observamos la sensación placentera de Bimbo, el hijito del fabricante de alas, que atravesaba el espacio recostado sobre las plumas de los pájaros, a los que el niño contemplaba para lograr un sostén y sentirse protegido, abrigado.

Las aves dejan al niño; este se cae en un precipicio azul que se convertirá en una premonición de la salvación ya que sobrevendrá el nacimiento del planetita amarillo que preanunciará el ordenami­ento del cosmos. Se establece una comunicación entre el pequeño planeta y Bimbo, quien está perdido y quiere regresar a su casa. El planeta aún no sabía lo que es una casa, evidentemente porque esta representa la vida humana (relación entre casa y cuer­po). Bimbo encuentra allí a un sol niño. El sol es fuente de la vida y de la totalidad del hombre, también es fuente de energía, calor como equivalencia a fuego vital y libido. El sol dará más luz como manifestación de la moralidad, de la intelectualidad y las virtudes. Recibir iluminación es adquirir fuerza espiritual.

Los perros son los únicos que pueden descubrir el rastro de Bimbo. Se enfatiza, de esta manera, la relación entre los niños y los perros en un vínculo afectivo.

Aparece la campana cuyo sonido es símbolo del poder creador. Se relaciona con el cielo por su forma de bóveda. El globo es la esfera que representa la totalidad, la perfección y la felicidad. La carencia de esquinas y aristas equivale analógicamen­te a la falta de inconvenientes, estorbos, contrariedades. Volver es hermosísimo. «Qué hermoso sería regresar a la Tierra, al lugar donde hemos nacido, donde se formó nuestra vida.»

La necesidad del retorno, de la vuelta a nuestros orígenes, y la valorización de la Tierra como espacio elegido para ejercer nuestras vivencias y experiencias, señala que ese espacio  es para construir nuestra realidad, nuestro propio bienestar.

  1. A modo de cierre

 Se puede vislumbrar en esta bella historia una rica simbología de los elementos de la naturaleza, cuya lectura favorecerá el desarrollo afectivo y cognitivo de los niños, y que los guiará a comprender e interpretar el mundo, desde una visión adánica y primordial.


[1] Granata, María, La ciudad que levantó vuelo. Buenos Aires: Editorial Abril, 1980.

SAÚL OSCAR ROJAS: UN IMAGINERO GRÁFICO

Por Cristina Pizarro (*)

«Primer domingo», en «Los siete domingos» de Saúl Oscar Rojas

Resumen

El propósito de este artículo es considerar la obra plástica de Saúl Oscar Rojas como ilustrador de libros para niños y jóvenes en el contexto de la cultura de la imagen y su inserción en el campo de la Literatura.

Se hace imprescindible establecer conexiones entre la imagen y la escritura como elementos  integrados y constitutivos del hecho escriturario. Un corte paradigmático  y diacrónico nos permite observar la evolución histórica de la escritura, herencia y tradición de los pueblos milenarios.

Es importante establecer una relación entre el niño, el libro de la literatura y la cultura de la imagen, señalando la relación entre la imagen de la palabra y las imágenes visuales de la plástica. La observación de las imágenes nos invita a reflexionar sobre los valores y sus limitaciones y  posibilita destacar la diferencia entre las imágenes de un libro de imágenes y las imágenes de una ilustración, observando su función, finalidad, importancia para tener los fundamentos indispensables que nos permitan acercarnos a la valoración de los libros con imágenes.

La vasta obra plástica de Saúl Oscar Rojas se erige en un modelo de creación estética que genera en el espectador la recreación de un universo propio.

Palabras clave

Saúl Oscar Rojas – imagen y escritura – libro – cultura grafo-plástica – ilustración – Los siete domingos- ¡Oh, brinca!

Introducción

Como punto de partida podríamos interrogarnos lo siguiente:

¿Qué nos permite conocer o anticipar el estudio del arte rupestre con respecto de las características de las imágenes en las ilustraciones de los libros infantiles?

¿De qué modo se va construyendo el espacio y el tiempo en la representación de las imágenes en el mundo infantil?

Siguiendo el proceso evolutivo desde los cazadores, recolectores, pastores hasta que se asienta una economía más compleja en los pueblos nómades y sedentarios, es notable observar que en los pictogramas se representan, primero, secuencias lógicas sencillas, luego, escenas sencillas, situaciones anecdóticas y descriptivas, instantes de la vida familiar y después, escenas de carácter mitológico o simbólico.

Destacando la importancia de saber mirar, oír y sentir en relación con la lectura de imágenes y la interpretación de la realidad, es posible caracterizar algunos libros de imágenes cuya función es narrativa, según lo señalado anteriormente.

Asimismo,  tomamos como premisa que el libro es un proceso multiforme de espacialización del mensaje que se propone a la actividad lectora.

Antes de ser un texto, el libro es, para el lector, una cubierta, un título, una puesta de página, una división en párrafos y en capítulos, una subdivisión de subtítulos eventualmente jerarquizados, una tabla de materias, un índice, etc., y desde luego, un conjunto de letras separadas en blanco.

El carácter de paratexto es propio del mundo gráfico, ya que descansa sobre la espacialidad y la perdurabilidad de la escritura.

Entre los elementos del paratexto podemos señalar, los elementos icónicos: ilustración, diseño gráfico y los elementos verbales: título, dedicatoria, epígrafe, prólogo, epílogo, índice, notas, bibliografía, glosario, apéndice.

La ilustración es, pues, un elemento esencial en una auténtica obra literaria destinada a los niños y jóvenes.

La literatura infantil y la cultura de la imagen

Para acercarnos a la problemática del  mundo de la imagen es importante establecer una relación entre

«Segundo domingo», en «Los siete domingos» de Saúl Oscar Rojas

el niño, el libro de la literatura y la cultura de la imagen, señalar la relación entre la imagen de la palabra y las imágenes visuales de la plástica. Reflexionar sobre los valores y sus limitaciones, destacar la diferencia entre las imágenes de un libro de imágenes y las imágenes de una ilustración, observando su función, finalidad, importancia para tener los fundamentos indispensables que nos permitan acercarnos a la valoración de los libros con imágenes.

Desde un punto de vista semántico, podríamos expresar que la imagen, en sus significados, no es estática sino permeable, recomponible, reestructurable. La imagen agiliza, en gran medida, la lectura y la escritura, ya que su movilidad interna permite interpretaciones no unívocas.

Si  se considera que la imagen es el lugar en el que el sentido toma forma, lo imaginario podría describirse como el espacio fantástico donde la imagen vuelve a representarse a la mirada por medio de posibilidades infinitas, en formas y contenidos divergentes. Según una lógica de la ficción totalmente imprevisible, la invención, la fantasía y la ficción redistribuyen los significados de la imagen. Pensar, pues, en la imagen como lugar del imaginario contribuye a atribuirle aperturas más potentes, en las que la autenticidad de una cultura visual, todavía no afectada por los estereotipos, puede internarse en la construcción de nuevos mundos posibles gracias a la facultad de concebir imágenes por medio de lógicas fantásticas, de aproximar libremente la imagen y el pensamiento, de recrear imágenes reales y de inventar otras irreales.

Las imágenes constituyen  un lenguaje en sí. Narran o expresan a través de un alfabeto visual y de una gramática. El alfabeto visual conforma los elementos de la imagen mediante la línea, el color, la perspectiva, la textura y la composición. Podemos observar líneas curvas/rectas; finas/ásperas; largas/cortas; continuas/discontinuas; negras/blancas. Según sea su trazado pueden expresar sensualidad, vigor, etc. Los colores serán fríos/cálidos; policromáticos/monocromáticos;  oscuros/luminosos. La perspectiva, el efecto de tridimensionalidad nos ofrece el punto de vista, y éste puede determinar la creación del sentido. La gramática visual es la forma de relación entre los elementos.

El juego que establecen los dos lenguajes creativos, lo verbal y no verbal,  permite una multiplicidad de lecturas.

Es cierto que la imagen ha sido anterior a la palabra en muchas civilizaciones: y también es anterior a la palabra para el niño que no sabe leer, tanto si se trata de la imagen de un texto   -ya que la palabra es a su vez imagen- como si se trata de una imagen pictórica. Por otra parte, la imagen es simultánea a la palabra oída en el momento de la lectura compartida por el adulto.

Hacia una posición estética

Ilustración de Saúl Oscar Rojas

Saúl Oscar Rojas, nacido en Catamarca, egresado de la Escuela de Bellas Artes de San Miguel de Tucumán, se ha desempeñado con una extensa labor en el campo del libro infantil-juvenil, en fotografía artística y publicitaria, en diseño gráfico y en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo en la UBA como docente en diseño gráfico de productos y envases. En su haber cuenta con experimentaciones en el campo de la creatividad artística y en cerámica y alfarería: docente en técnicas de la ilustración de libros para niños. Miembro del Foro de Ilustradores, de la Asociación del Libro Infantil y Juvenil de Argentina, de la Asociación de Dibujantes en Argentina y de la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos. Actualmente se desempeña como docente de ilustración infantil en Sótano Blanco, Escuela de Arte, situada en San Telmo. Este Maestro se destaca por su estilo genuino y  poético que reflejan su amor y respeto por el paisaje y la naturaleza humana.

Distintas perspectivas confluyen a la posición estética de Saúl Oscar Rojas. Su desvelo poético se nutre de varias corrientes de las artes visuales: arcaicas, arqueológicas, de las culturas primordiales. Asimismo también las provenientes del diseño gráfico.

En Los Siete Domingos, Premio Lazarillo de Ilustración, otorgado en España en 2001, a Libro infantil inédito, hay un dibujo narrativo. La intencionalidad de contar una historia no quiebra la esencialidad estética.

Cada imagen gráfica despierta nuevas imágenes en el lector de un mundo inventado  que se va ampliando en la medida en que penetramos en el texto. El tratamiento de la ilustración propone un texto diferente para leer una y otra vez. En estas resonancias, los sentidos se despliegan y sus resonancias brindan la oportunidad de elegir aquellas en las que nos sentimos involucrados en un proceso de goce y deleitación estética.

En cada escena aparece una fuerza comunicante en su dibujo. Desde la mitología, la imagen es emoción, sentimiento.

La significatividad de las imágenes a través de los elementos componenciales que expresan y comunican más allá de los procedimientos y estrategias utilizados en la revolución de la era tecnológica. Se observa una permanencia y se detiene en la perdurabilidad de circunstancias de raigambre universal y sus implicancias psicológicas y filosóficas.

Estamos ante la presencia de un lenguaje de intenso poder expresivo en la creación de imágenes, una sintaxis de la imagen fundada en la línea, desde la horizontalidad, la diagonal, las curvas leves como el vuelo, el color de matiz puro propio de la naturaleza.

Se produce un efecto acumulativo en la combinación de los elementos del alfabeto visual empleados.

La fuerza cultural de la imagen se patentiza en la espontaneidad del trazo, el acento mítico, el equilibrio de las formas, la secuencialidad de las escenas, la representatividad de las acciones de los personajes humanos y animales. La luz del día brilla en el cielo y sólo se contrasta en una sombra desde un segundo plano en la tierra.

Una lectura personal sobre «Los siete domingos»

«Segundo domingo», en «Los siete domingos» de Saúl Oscar Rojas

La escena se desarrolla en una comarca, indicio de un nuevo mundo, un reino  que es territorio fronterizo, donde el paraíso y el infierno podrían estar solamente en  nosotros mismos.

El título alude a la simbología del número siete. Es el pasaje de lo conocido a lo desconocido. Es una cifra sagrada que anuncia la creación salvadora.

Como si fueran siete valles, cada escena de la comarca representa los diferentes lenguajes en la búsqueda, el amor, el conocimiento, la independencia, la unidad, el asombro, la desnudez y la muerte.

En esos siete estadios se muestra la evolución de nuestra conciencia: nuestro cuerpo físico con sus instintos y bestialidad, la emoción del sentimiento y la imaginación, la inteligencia que clasifica, ordena, razona, la intuición que nos conduce a nuestro inconsciente, la espiritualidad que nos desapega de lo material, la voluntad para actuar y la verdadera conciencia de la vida que se dirige a lo eterno.

En la primera escena se destaca como objeto que dará movimiento a lo que acontece, un monopatín.

Desde arriba baja algo. Se trata de un simple papel, que encierra una magnífica simbología en tanto que se asocia con la historia de la cultura gráfica. Haber llegado a la obtención del papel implica una gran conquista de la humanidad y es allí en donde quedarán inscriptas muchas de las memorias de la humanidad.

Ese hombre que se halla en el monopatín, que está abajo, podría ser un indicio de que Dios está en la Tierra. La necesidad de alcanzar el Paraíso Perdido, de estar en una tierra prometida se liga y religa a la unión del Cielo y la Tierra. A través del hilo, todo está conectado. Hay un contacto carnal y espiritual.

El Tigre, con su fe, se posesiona. El tigre es el iniciante que conduce a todos los animales a un mundo augural. El tigre se convierte en barrilete.

Mientras van apareciendo muchos niños, el cielo se está cubriendo de barriletes. Se va mostrando una circularidad infinita La gente del pueblo es mucho más que niños, mujeres y hombres espectadores en esa  infinitud circular.

El Viento agitado corre y lleva algo en su punta. Se convierte en mensajero cósmico y será el intermediario entre el Cielo y la Tierra. El viento engendra las formas, el olor, tacto, colores. Su espíritu ligado al sonido también engendra  la palabra que se perpetuará en el papel como actividad creadora.

Cuando se detiene el viento, cae el papel.

En este argumento mítico-ritual, el viento también se constituye en agente de purificación y transmutación.

Este Dios que lucha y forja barriletes sostendrá la soberanía del mundo.

Hay una celebración. Los animales están en el Cielo y comulgan con las gentes de un nuevo paraíso perdido.

Como un Pierrot, aparece un personaje típico de la Commedia dell’Arte mezclado a una ambientación en donde se fusiona la cultura medieval carnavalesca y un paisaje circense. La rueda evoca con sus rayos, haces de luces que dejen entrever lo permanente y lo variable en un espacio que se arroga de no mostrar con evidencia las raíces, en tanto que hay un soporte estable y algo que se modifica.

 Apreciación sobre «¡Oh! ¡Brinca!»

Ilustración de Saúl Oscar Rojas

En esta escena integrada por imágenes y palabras, nos situamos ante la postura del asombro y la acción de brincar. Desde la perspectiva del narrador que observa la capacidad del movimiento y la articulación.

Podríamos preguntarnos si acaso son personajes que aluden a personas reales o son juguetes.

La cuerda como emblema o metáfora del darse cuerda para ponerse en movimiento.

Palabras juguetonas enmarcadas con signos de exclamación conforman esta escena.

Sapo, ratón, gusano con mirada inquisidora.

Hay un proceso de metaforización. Las alas son  pétalos de flores.

Líneas curvas que se suceden en un devenir. Un cornetín  hace de portavoz.

Como corolario de esta invención gráfica, participamos de un viaje del yo al nosotros en el encuentro y en la unión de los seres.

Conclusiones

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Ilustración de Saúl Oscar Rojas

Debido a los cambios históricos-sociales, ligados a los procesos de la alfabetización y el avance de las nuevas tecnologías, el sentido del término “ilustración” ha evolucionado con el curso de los siglos. Es pues, innegable que la ilustración no sólo está ligada al texto, sino que éste lo es necesariamente anterior.

Nos encontramos, por tanto, en una situación ambigua: por una parte, la ilustración reposa sobre un texto previo; por otra, para el prelector es anterior a él y le sirve de punto de partida en la creación de un texto.

En la obra  plástica de Saúl Oscar Rojas, la ilustración  posibilita una lectura  autónoma del texto. A través de la sucesión de ilustraciones, el lector puede crear su propio relato. Del mismo modo como sucede con cualquier cuadro o grabado, se pueden apreciar las cualidades artísticas de las imágenes en la técnica gráfica, técnica pictórica, colores, composición. Así como también, en forma más concreta, se pueden observar las cualidades materiales, por ejemplo, el grano de papel que permite cierta cualidad del relieve, la transparencia de la acuarela, el espesor de la aguada o del pastel seco, la coloración de  la nogalina, colorante obtenido de la cáscara de la nuez. Dichos materiales podrían perder su calidad con la reproducción, por buena que sea y, sobre todo, con la transformación del formato. Cada imagen, aislada del contexto del libro, se valorará como un cuadro.

La sucesión de cuadros  que se ofrece a la mirada no permite apreciar la secuencia narrativa que los une, ni tampoco, entenderlos como elementos de un relato: no permite juzgar las cualidades inherentes a una ilustración dirigida a los jóvenes lectores -legibilidad, calidad  de la relación con el texto, calidad afectiva, calidad narrativa-, pues una ilustración tiene que inscribirse en el ritmo del relato.

La valoración de las  ilustraciones enmarcadas en un discurso estético se inscribe en la calidad de las escenificaciones, los niveles de legibilidad, y  los vínculos que unen texto e imagen.

Hacemos hincapié en que las imágenes de Saúl Oscar Rojas generan múltiples interrogantes y abren ventanas hacia un más allá del texto, desplegando un  nuevo camino  hacia otro imaginario.

Bibliografía

Alvarado, Maite, Paratexto, Instituto de Lingüística, Facultad de Filosofía y Letras. Cátedra de Semiología. Oficina de Publicaciones, Universidad de Buenos Aires, 1994.

Anati, Emmanuel, “La escritura antes de la escritura”, El Correo de la UNESCO, abril 1998.

Dondis, Donis, La sintaxis de la imagen. Introducción al alfabeto visual. Barcelona: Editorial Gustavo Gili, 2012.

Escarpit, Denise, “De la imagen al texto”. Revista El loro pelado. La Nube. Diciembre de 1979.

Pizarro, Cristina, Apuntes de Cátedra. Instituto Superior de Profesorado de Formación Docente de Educación Inicial. Buenos Aires.

 

Pizarro, Cristina. Saúl Oscar Rojas: un imaginero gráfico. Miradas y voces de la LIJ, (2), en https://academialij.wordpress.com/2013/06/07/saul-oscar-rojas-pizarro/

UN FRAGMENTO DE MI VIDA: LA LITERATURA INFANTIL

Por Cristina Pizarro

Con la intención de dejar un testimonio de mi relación con la literatura infantil como destino de mi vida profesional, quiero expresar algunos hechos que conservo en mi memoria que podrían ser importantes para comprender los inicios de una tarea y apreciar cómo se va construyendo una vocación en el marco social, dentro ciertos fenómenos culturales y educativos.

Viene a mi memoria una escena acaecida por el año 1974. Yo era alumna de la cátedra de Metodología de la Enseñanza  en el Instituto Nacional  Superior del Profesorado “Joaquín V. González”. La profesora Frumento había invitado a Fryda Schultz de Mantovani  a su cátedra para que nos ofreciera una charla sobre la Literatura Infantil. En ese momento, solo sabía que el tema alusivo tenía que ver con los libros para niños, muchos de los cuales había disfrutado en mi niñez. Recordé los cuentos de hadas, las colecciones de Robin Hood, Billiken, los libros de Constancio C. Vigil.

Fryda Schultz de Mantovani llegó a la clase  de un grupo de futuras profesoras de Catellano, Literatura y Latín. Con una gran claridad conceptual se refirió a las características de los libros destinados al público infantil. Su aspecto delicado, la finura de sus modales se perpetraron en  mi ser y especialmente, la mirada de unos ojos luminosos y la voz que sentenciaba “un libro para niños debe ser una obra de arte”. En aquella oportunidad, no imaginaba que me dedicaría a estudiar esta especialidad de la Literatura. Mi único contacto se relacionaba con mi actividad como maestra de grado en el Colegio Balmoral de Banfield, con alumnos de quinto grado, que tuve que dejar en1980, cuando comencé a acrecentar las horas de cátedra en el nivel terciario. En ese período muy feliz y auspicioso, la directora de dicha institución, María Ana Escapil de Capurro, impulsaba las actividades literarias a través de ferias del libro, visitas de autores a la escuela, trabajos de expresión plástica, corporal, musical. De ese modo, con las profesoras Perla Mendiburu y Silvia Furnó conformamos un equipo interdisciplinario que dio lugar a numerosos proyectos. Dramatizaciones y expresiones grafoplásticas de las obras de la escritora Blanca Ravagnan de Jaccard, Eugenia Calny, con la presencia de dichas autoras, con quienes me unió una fecunda amistad. Musicalización de los Villancicos porteños de Emilio Breda. A través de Perla Mendiburu, conocí,  antes de recibirme de profesora a  Marta Amavet, profesora del Instituto del profesorado “Dr. Antonio María Sáenz” y del Instituto Nacional del profesorado “Sara C. de Eccleston. Marta me dijo: “tenés que especializarte en Literatura Infantil, hay un campo enorme para explorar”.

Fue así como en 1977, me presenté como postulante a una suplencia de Lengua y Literatura Preescolar en el Instituto Superior del Profesorado “Dr. Antonio María Sáenz”, del Obispado de Lomas de Zamora. Después de cumplir con los requisitos administrativos y mostrar  mis antecedentes, tuve una entrevista  con el rector, el Dr. Mariño. Debía suplir a Matilde Orandi, quien, gentilmente, me entregó una bolsa repleta de libros específicos sobre el tema, en calidad de préstamo para ayudarme. Un gesto de nobleza, que jamás olvidaré.

Ahí comenzó mi periplo. La preparación de las cátedras me exigía un constante perfeccionamiento en la búsqueda de materiales. Visité varias librerías: El Ateneo de Florida, la librería Santa Fe. Fui  a la librería  La Nube situada en Marcelo T. de Alvear al 900 donde conocí a Pablo Medina, “el cuarto Pablo, Pablo librero”, según mi decir, un hombre maravilloso entregado en cuerpo y alma a los libros para chicos. Fui al Instituto Summa de la calle Yerbal y tuve una entrevista con la Dra. Dora Pastoriza de Etchebarne, fundadora del Club de narradores, quien me propuso hacer la carrera del profesorado de Castellano y Literatura con especialización en Literatura Infantil. Propuesta a la que no accedí por diversas causas de tipo personal y económico. Estuve en el Instituto Bernasconi, lugar en donde Martha Salotti había iniciado una cátedra de Literatura infantil en la década del 60. Conocí a María Ruth Pardo Belgrano que se había dedicado a organizar clubes de lectura. Desde allí, surgió mi contacto con la Asociación Argentina de Lectura y después con la Asociación Internacional de Lectura.

En 1978, la Escuela Normal Nacional “Antonio Mentruyt “de Banfield, de donde fui alumna y egresé como maestra, abrió el Profesorado de Educación Preescolar durante la gestión del profesor Luis Bucci, tomando como modelo la curricula que se implementaba en el Instituto Nacional del Profesorado “Sara C. de Eccleston”, fundado en 1939. Después de la presentación de los títulos y demás requisitos, ingresé como profesora de la cátedra  de Lengua y Literatura Preescolar y fui acrecentando horas en las nuevas cátedras que se abrieron.

En ese mismo año, también ingresé en la cátedra del Instituto Nacional Superior del Profesorado “Sara C. de Eccleston” en donde permanecí con distintas asignaturas durante treinta años. Tuve la oportunidad de conocer prestigiosas figuras del quehacer educativo y personalidades  destacadas en el campo de literatura infantil. Mi primer contacto fue con la jefa de área de comunicación y Expresión, Beatriz Capizzano, personalidad dedicada al nivel inicial, discípula de Margarita Ravioli, fundadora de la institución, y un ser excepcional por su  talento, generosidad y dones magistrales. Mis colegas del área: Ione Artigas de Sierra, Graciela Perriconi, Amalia Wischñevsky, Horacio Ruozi, Alicia Zaina, Noemí Ulla, ( de quien heredé las cátedras en el Normal N° 3, por la que habían pasado Elsa Bornemann, Susana Itzcovich y fugazmente, Graciela Montes, quien también tuvo un breve desempeño en el Eccleston).

En el edificio del Instituto Nacional del Profesorado Sara C. de Eccleston funcionó la librería de OMEP-Organización Mundial para la Educación Preescolar, un espacio importante que me brindó el acceso a diversos materiales de lectura y juguetes.

En 1979, participé de un seminario en la UBA a cargo de Graciela Perriconi y Amalia Wischñeksky, cuyas clases se daban en la sede del Rectorado, en la calle 25 de mayo. Fruto de esas clases, fueron los trabajos presentados por algunos participantes y que se pusieron de manifiesto en la publicación El libro infantil, editado por El Ateneo.

En los congresos de la Asociación argentina de Lectura y de la Asociación Internacional de Lectura tuve la oportunidad de participar de conferencias de María Hortensia Lacau, Juan Carlos Merlo, María Luisa Cresta de Leguizamón, Bertha Bravlasky. A través de la revista Lectura y Vida, me contacté con bibliografía muy enriquecedora de Emilia Ferreiro, Ana Teberosky, Ana María Kauffman, entre otros.

En 1984, en plena reestructuración democrática y con la gestión normalizadora, tomé contacto con Susana Itzcovich, a quien ya conocía por su participación en jornadas, mesas redondas y publicaciones. En 1985, se fundó ALIJA- Asociación de Literatura Infantil y juvenil de la República Argentina presidida por Susana Itzcovich y un grupo de notables. Me asocié con mucho entusiasmo y tuve la oportunidad de participar de charlas, mesas redondas, seminarios, jornadas. Conocí a los escritores de cerca. Pude verlos y escucharlos. Leer sus obras y afianzar mis apreciaciones con un rico intercambio que me nutrió para generar acciones en mis cátedras. Aparecen nuevas colecciones de distintas editoriales. Se destacan Colihue con los Pajaritos Remendados, Libros del Malabarista, a los que tanto Gustavo Roldán y Laura Devetach pusieron todo su empeño, Sudamericana, con la dedicación de Canela que tuvo ojo crítico para encontrar nuevos valores, Libros del Quirquincho, creado por la eximia Graciela Montes.  Estos libros de impecable presentación tenían un costo accesible para difundir y promover una genuina literatura y fue acompañada con las visitas de los autores a las escuelas de todo el país.  Hubo un gran apoyo en uno de los primeros planes de lectura a nivel nacional, “Leer es crecer”, 1986, a cargo de Hebe Clementi que sentó las bases para los seguidores.

En 1993, participé como vocal en la Comisión Directiva de ALIJA en la gestión de la inolvidable Graciela Cabal con las famosas reuniones de los miércoles en el Centro Cultural Las Cañitas.

En 1994, un numeroso grupo de argentinos participamos del Congreso IBBY de Sevilla, en el que se otorgó un “Highly recommended” a María Elena Walsh.

En esos años, salieron a la luz dos títulos en co-autoría en la colección del Taller dirigida por Adriana Andersson.: Taller de juegos literarios, Taller de juego dramático.

En 1995-1996, fui secretaria de ALIJA en la comisión presidida por Ana María Ramb. Los cambios sociales y culturales se iban reflejando en las distintas modalidades de las ediciones. Los avances tecnológicos y también los aspectos relacionados con la globalización y el neoliberalismo que fue provocando el auge de ediciones importadas y la fusión de las editoriales argentinas en multinacionales.

En 1998, participé del Congreso IBBY en Nueva Delhi  con una ponencia sobre la obra de Graciela Montes enmarcada en la temática de la no violencia. Representé en la asamblea del IBBY a ALIJA, sección nacional del IBBY, como consta en las actas y reseñas realizadas.

En el 2008, se publica En la búsqueda del lector infinito. Una nueva estética de la literatura infantil en la formación docente. Publicado por la editorial Lugar en la colección Re-lecturas dirigida por la especialista y precursora, Susana Itzcovich. Libro presentado en La Nube, Infancia y Cultura el viernes 31 de mayo de 2008 por Susana Itzcovich, Alicia Dellepiane, Alicia Salvi, Pablo Medina y Graciela Rosemberg en una cálida reunión. También fue presentado en Mar del Plata por Olga Ferrari, Marcela Predieri y Alicia Belloso en mayo del 2008. En San Nicolás por Piero de Vicari  y dos docentes nicoleñas, en mayo de 2009.

Por diversas razones, no pude participar de otros congresos del IBBY  hasta el IBBY Cuba de 2011, que compartí  con las argentinas Sandra Comino, Nora Lía Sormani,  Ángeles Pradelli  y la premiada por el Andersen al año siguiente, María Teresa Andruetto. En dicho encuentro, expuse una comunicación sobre la narrativa de Gustavo Roldán.

Recorrí diversos lugares del país y del extranjero difundiendo la literatura para niños y jóvenes. Fueron momentos maravillosos de los que mantengo vivos recuerdos por las gratas experiencias. Es inolvidable la activa participación de los maestros en Catamarca, Neuquén, Río Cuarto (Córdoba), Paso de los Libres (Corrientes),Chamical, Tama (La Rioja), Guatemala, Aguas Calientes (México),Asunción, (Paraguay) La Habana(Cuba). Asimismo en Montevideo, (Republica Oriental del Uruguay), Caracas (Venezuela).

Mi participación  como expositora en el ILCH, Instituto Literario y Cultural Hispánico de California, a través de sus simposios en varios países latinoamericanos y  otros de habla hispana (Paraguay, Chile, Uruguay, Venezuela, Estados Unidos, Colombia, España, Guatemala, Perú, Brasil)y publicaciones en la revista internacional Alba de América me impulsaron a ahondar en el ensayo crítico y mantener experiencias con amistades literarias que fortalecen los vínculos para transitar mejor estos ámbitos con presentación de libros, mesas redondas, entrevistas, lectura de reseñas y novedades del quehacer literario contemporáneo.

Como corolario de lo hecho a través de un camino de tesón, constancia, dedicación, entrega y entusiasmo, quise dejar fundado un espacio diferente para que los especialistas de las nuevas generaciones sigan indagando, desde el estudio crítico de las obras de autores argentinos.

Un grupo de especialistas dedicados a la literatura infantil y juvenil se unieron a esta propuesta dando lugar a la fundación de la Academia argentina de literatura infantil juvenil, el 15 de febrero de 2012. Este hecho surgió a través de la propuesta que me hiciera la presidente de la Academia latinoamericana de literatura infantil y juvenil, Sylvia Puentes de Oyenard.

Permanece latente mi deseo por publicar poemas para niños de mi autoría, en virtud de mi dedicación a la escritura poética durante las últimas tres décadas.

Cristina Pizarro

Buenos Aires, 28 de marzo de 2013.

Mi adiós a Gloria Pampillo: “La vida está en otra parte”

Por Cristina Pizarro (*)

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Imagen: gloriapampillo.com.ar

Vienen a mi memoria intensos recuerdos. A principios de la década del ochenta, en una mesa redonda de unas jornadas organizadas por la Asociación Argentina de Lectura, llevadas a cabo en la SADE, tuve la enorme satisfacción de conocer a Gloria Pampillo.

 En esa oportunidad, se refirió a sus experiencias en los talleres de escritura que había coordinado en Madrid, con una  orientación  que había surgido de sus aprendizajes en el grupo Grafein, taller  de escritura coordinado por Mario Tobelem, que nació como una iniciativa de los alumnos de la cátedra de Noé Jitrik.
Como fruto de esta trayectoria se publicó El taller de escritura en una editorial  fundada por un español republicano, que publicó obras de muchos argentinos y dio cabida a colecciones de Literatura infantil y juvenil, que marcaron un hito en la producción literaria destinada a chicos y jóvenes, con gran repercusión en las escuelas primarias, en épocas difíciles de nuestra historia.

Fue  en aquel verano de 1988 que tuve la oportunidad de asistir a uno de los talleres de Gloria en su departamento de San Telmo, sito en la callé Perú, muy cerca de donde yo vivía en ese momento. Compartí el entusiasmo por estimularnos en la producción de textos,  a partir de consignas, afines a las lecturas de textos literarios.

 Volvimos a encontrarnos en varias ocasiones y mantuvimos el contacto por los cursos en la UBA, congresos, artículos y demás asuntos del mundo literario.
Gloria Pampillo supo de la creación de la Academia y dio sus votos para alentar un futuro promisorio pero no pudo integrarla; su meta era otra, según me dijo.
Tal vez, ahora, yo,  muy conmovida por su partida, comprenda que la vida está en otra parte.
 Cristina Pizarro

Buenos Aires, 1-3-13

Agrego lo siguiente acerca de sus obras, tomado de la página web de Gloria Pampillo.

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Obras

Publiqué cuatro novelas, Las invenciones inglesas, Sud­ame­rica­na, 1992, Costanera Sur, Sudame­rica­na, 1995, Pegamento, Sudamericana 2004, El héroe que vino a buscarme. Recibí la Beca de creación del Fondo Nacional de las Artes por Las invenciones inglesas y el premio de novela del Fondo Nacional por Pegamento.

En 2007 recibí el 2º Premio de Novela de la Biblioteca Nacional por La deuda, publicada en 2010 por Guid Publicaciones con el título El héroe que vino a buscarme.

Escribí también dos libros de relatos, Estimado Lerner G.E.L. 1986 y Cuatro viajes y un prostíbulo Beatriz Viterbo, 2003.

Publiqué una novela juvenil: La mula en el andén, Alfaguara, 2007 e historias de las palabras para chicos y chicas: Palabrelío, Colihue, 1987 y Avestruces y Piratas, Libros del Quirquincho 1988.

Entre mis cuentos breves se encuentran: «Pasiones», Entre madres e hijas, Desde la gente; «Peceto», Para comerte mejor Desde la gente. Microficciones:

«La mujer de Galvao» en Por favor, sea breve; «Demografía» en Grageas2; «Paraíso perdido» en Salamandra nº 5; «El buho» y «Disparos en el sueño» en Los comprimidos memorables del siglo XXI Antología del minicuento del VI Congreso Internacional de Minificción 2010, Bogotá.

Escribí Artículos críticos y ensayos. Sobre Rodolfo Walsh,: «Operación Masacre y las estrategias de persuasión» publicado en Nuevo texto crítico revista de la Universidad de Standford; «Irlandesas tras un gato,» publicado en Radar; sobre Silvina Ocampo «La inquietud de las cosas» publicado en La ronda y el antifaz, Filosofía y Letras; sobre Armonía Sommers, Beatriz Guido, Sara Gallardo, Luisa Valenzuela: «La ficción y su máscara» en Luisa Valenzuela sin máscara, Feminaria; sobre Susana Constante, «La tensión del ensayo en la novela política» Mal estar Psicoanálisis /cultura 4. Cuentos breves y minificciones fueron publicados en diversas antologías y revistas.

Fui traducida al inglés.

Del Francés traduje Micromegas y Le taureau Blanc de Voltaire y relatos de ciencia ficción

Sobre escritura publiqué. El taller de escritura, Plus Ultra, 1982; El taller de escritura con orientación docente, Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, 1985. Con las manos en la masa, Quirquincho, 1989, estos dos últimos con Maite Alvarado. Escribir. Antes, no sabía que sabía, (en colaboración) Buenos Aires, Prometeo, 2010.

Sobre teoría y práctica de la narración Permítame contarle una historia.

Narración e identidad, (en colaboración) EUDEBA, 1999; Una Araña en el zapato, Libros de la Araucaria, 2004 (en colaboración).

http://www.gloriapampillo.com.ar/

 

(*) Cristina Pizarro nació en Banfield, Provincia de Buenos Aires, Argentina, el 24 de noviembre de 1949. Vive desde 1979 en la ciudad de Buenos Aires.

Maestra Normal Nacional, 1967. Profesora en Letras por el Instituto Nacional del Profesorado “Joaquín V. González”, 1976.  Coordinadora de Psicodrama Psicoanalítico grupal, Centro Psicoanalítico grupal Eduardo Pavlovsky, 1991. Licenciada en Educación y Gestión Institucional por la Universidad Nacional de Quilmes, 2004.

Ejerció la docencia en todos los niveles de enseñanza (1971-2008). Profesora Titular de Literatura en el Instituto Superior de Profesorado “Sara C. de Eccleston” (1978-2008).

Fundadora del GRUPO ALEGRIA- Actividades de Lectura y escritura grupales para la revelación e integridad de los afectos. (1991)

Miembro de número de la Academia Latinoamericana de Literatura infantil y juvenil. (2012)

Presidente de la Academia argentina de Literatura infantil y juvenil. (2012-2015)

Poemarios publicados: Poemas de agua y fuego (1993),   La voz viene de lejos (1995),  Lirios prohibidos (1998), Jacarandaes en celo (2003), Confesiones de Gertrudis Glauben (2006), Diario de Rosalind Schieferstein (2009).

Libros de teoría literaria publicados: Taller de juegos literarios (1992), Taller de juego dramático (1996), En la búsqueda del lector infinito. Una nueva estética de la literatura infantil en la formación docente (2008).

http://cristina.pizarro.blogspot.com.ar