Conversación con Gerardo Jelin

Por Zulma Prina (*)

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El viernes 11 de octubre de 2013 nos encontramos en la Dirección de Cultura del Partido de Tres de Febrero, para asistir a la presentación del libro Abramos las puertas para ir a jugar de Gerardo Jelin (**). Esta vez, vamos a entablar un diálogo con el autor.

Z.P. Al leer este libro, pude apreciar que es un libro diferente porque nos habla, nos interroga, nos hace partícipes de sus apreciaciones. Se apropia de la oralidad secundaria, ya que establece un diálogo con el lector, especialmente con el docente.

G.J. Es cierto, no es un libro de actividades, ni un manual. No hay recetas ni recursos, ni técnicas. Es una invitación a explorar los espacios, a abrir las puertas…

Z.P. Entonces podemos pensar que vamos a abrirnos a la libertad, a la creatividad, a encontrarnos y desencontrarnos.

G.J. Sí. Podemos estar juntos o a solas para buscar y recorrer caminos, muchos caminos, tantos como los descubra nuestro pensamiento, nuestra mente abierta a encontrar nuevas posibilidades. El lector vive y actúa en este ida y vuelta. Participa dando su opinión, respondiendo preguntas, escribiendo lo que se le acurre. No lo que otro dice porque sabe más.

Z:P: Por eso, mi pregunta es: ¿Cómo se te ocurrió este libro? Porque es evidente que tiene una forma, una estructura diferente de todo lo que conozco sobre el juego en la educación

G.J. Fueron varias circunstancias por las que sentí necesario escribir este libro, educativas, sociales y políticas. Ahora, tu pregunta es específica sobre la estructura.

Gerardo Jelin
Gerardo Jelin

Z.P.: Sí, es acerca de la estructura, porque si bien hay un formato, una coherencia y una consistencia, no está pensado desde el canon tradicional. Tanto que no lo podría definir como género.

G.J.: Di cursos de capacitación docente sobre Juego y Aprendizaje en la ciudad de Buenos Aires y en varios lugares del país. Con programas propios y certificados oficiales. Me pregunté si sería posible reproducir un proceso que se realiza en grupo, con interacción cara a cara, de continuas adaptaciones y readaptaciones, a otro tipo de relación, mediatizada por el libro, en el que mi discurso como parte de un polílogo se transforma en un monólogo. Por ello traté de que sea realmente interactivo, sin recetas. Cada capítulo se denomina encuentro y se abre con una poesía, la letra de una canción, un texto adecuado y se cierra con una página en blanco que ofrece un lugar para anotaciones, reflexiones y otras yerbas. De manera que al terminar de leerlo, sea un libro compartido, que contenga mis ideas y las del lector.

Z.P.: Jelin nos insta a pensar, a plantearnos dudas, a discutir, acordar y disentir. El motor es el juego. El juego como centro vital de experiencias, de crecimiento, de idas y vueltas. Pero creo que no nos está hablando del juego tradicional que todos conocemos y en otros tiempos vivenciamos. Habla de juego caótico, desorbitado, vital. Y aquí el enigma: este está planteado desde varias ópticas. ¿Qué es el juego? ¿Qué función cumple en el desarrollo del ser humano?

G.J. : Fueron varias circunstancias por las que sentí necesario escribir este libro, educativas, sociales y políticas. Ahora, tu pregunta es específica sobre la estructura.

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G.J. : Son dos preguntas: 1: Yo no encontré en toda la bibliografía una definición del concepto Juego. Un investigador de la Universidad de Leyden, Johan Huizinga, escribió en 1935 un ensayo titulado “Homo Ludens”, el hombre lúdico. Una de sus tesis me ayudó a desarrollar mi teoría. Huizinga afirma que la cultura desciende del juego y no al revés, porque por mucho que retrocedamos en la evolución, los animales también juegan. Gregory Bateson también hace una observación en ese sentido en un estudio sobre el sistema de comunicación en chimpancés. Esto me llamó la atención y es la tesis principal de mi libro. En principio, el juego es una tendencia y una actitud básica humana. Pero Huizinga define sus características y trata de distinguir en la actividad humana lo que es Juego y lo que es Trabajo. Y determina como juego cualquier actividad que no persiga un lucro o un interés de cualquier tipo. Entonces para él todo lo que no es trabajo o actividad seria, es juego. En la década del 50, el filósofo Roger Caillois analiza las actitudes sociales y las relaciona con características de lo que llama juegos. Huizinga llega a la conclusión de que la crisis de humanidad (su libro está escrito entre las 1ª. y 2ª. guerra mundial), obedece a que los juegos están fuera de la vida social. Y Caillois afirma que la crisis humanitaria se debe a que la vida social está orientada hacia el juego. Es una reducción de teorías complejas, pero en su esencia las dos más grandes contribuciones del siglo 20 llegan a conclusiones opuestas. Lo que hice fue abstraer del concepto Juego a la actividad que se desarrolla, para poder darle status de sujeto posible de investigación por sus propiedades y no por lo circunstancial. De allí a la definición que elaboré y que creo que es la primera que se hace en la bibliografía mundial.

¿Cuál sería la segunda? No creo que cumpla función en el sentido utilitario. Si bien los etólogos dicen que los jugueteos de los animales son entrenamiento de los instintos que serán parte de su dotación seria cuando adultos, yo creo que son algo más, una condición indispensable para la vida social. Por eso, los animales que más juegan son los más complejos en el sendero evolutivo. En el ser humano él forma parte de su dotación genética y psicológica, una tendencia básica de la constitución del ser humano. Tiene su expresión en el lenguaje. Por ejemplo, cuando alguien traiciona, se dice que rompe las reglas del juego. La actitud que más admiramos es la de la persona que lucha contra lo que odia o por lo que ama, decimos que “se juega” por eso. Hay miles de ejemplos. Otra razón para no considerarlos función, ¿de cuales juegos hablamos? Sabemos que hay juegos crueles y sádicos, juegos de guerra. Aquí tendría que aclarar que lo contrario del juego no es lo serio, no hay nada como lo serio. Lo contrario es el no juego, la obscenidad del juego, que se produce cuando se obliga a las personas a ser partícipes de una actividad en la cual solo una de las partes encuentra placer y satisfacción, cualquiera ella sea.

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Z.P.: ¿Y en la escuela? ¿Qué concepción tiene la escuela?

G.J. :  Otra situación que me llevó a escribir este libro, es la persistencia de la escuela tradicional en las estructuras burocráticas y de control. Hay muchos maestros que hacen experiencias maravillosas con sus alumnos, pero la escuela no está organizada sobre criterios pedagógicos sino administrativos.

Z.P: Esta idea de Jelin es muy interesante y creo que todos, en especial los docentes deberíamos reflexionar acerca del “criterio administrativo”. Es claro, los horarios encapsulados, un régimen para todos igual, tanto para los niños de primero como para los adolescentes. 

G.J. : La escuela hoy no da respuestas rápidas para los nuevos alumnos. Entonces surge la necesidad de “motivación”. Cómo motivar el aprendizaje es una preocupación evidente por la cantidad de literatura que ocupa. Sostengo que esto es para adaptar al alumno a la organización y no al revés, como sería deseable y necesario. Y entonces, aparece el Juego. Se organizan actividades que se supone son “divertidas” y que “facilitarán” el proceso de enseñanza-aprendizaje. Y me pregunto: ¿por qué?. Mi temor, compartido con algunos colegas, es que se reemplace el célebre apotegma “la letra con sangre entra” por “la letra con juego entra”, lo cual no implica ningún cambio.

Z.P.:  ¿El juego es un pasatiempo para el recreo? ¿Jugar es un trabajo más?

G.J.: En primer lugar, la organización escolar divide el tiempo en dos partes. Es un problema de la sociedad global, de la cual la escuela es una pieza, que divide al ser humano en dos partes. Un tiempo serio en el cual se transmiten los contenidos que se consideran necesarios y un tiempo libre sin valor pedagógico, el recreo. Con las actividades llamadas juegos pasa lo mismo, se ven como recursos para reforzar e incentivar los momentos serios. Para mi, es una actitud básica humana, no un recurso. Es un estilo de relación, es un marco conceptual para la relación entre las personas.

Por otra parte, cuando le pregunto a docentes o al público en general sobre las características de lo que conocen sobre juego, lo primero que aparece es el placer, la libertad. J. Huizinga destaca que el juego por obligación no es juego y que eso la diferencia del trabajo. ¿Qué pasa si uno o varios alumnos no quieren jugar al juego propuesto? La respuesta la dejo a la imaginación de los espectadores. También esta concepción divide los tiempos del hombre. Deja de lado los trabajos que uno hace y que además le gustan. En la sociedad moderna, muy poca gente trabaja en lo que le gusta como proyecto de vida.

Z.P.: Me parece muy acertada tu apreciación acerca del juego. Sin dar recetas, por supuesto, ¿cómo y en qué momentos podemos introducir el juego en las aulas? ¿Cómo hacemos para que no suceda eso de “el juego con sangre entra?

G.J.: Hasta donde yo conozco, la única definición sobre el concepto Juego está en mi libro. Si partimos del hecho de que el juego es una actividad básica del ser humano, una manera de estar en el mundo, una manera de vínculo y compromiso con los otros, no importa cual actividad se desarrolle en el aula. Que haya juego no depende de la actividad que se realiza, sino del vínculo que puede establecerse entre esta actividad y los jugadores. Los jugadores, en este caso, son los alumnos y los docentes, nadie está excluido. Iglesias, las hermanas Cossettini no tenían un momento especial de “juego”. La relaciones entre las materias y las personas, los vínculos que se establecían en la manera de participar de su proceso de aprendizaje, y donde el enseñar no es dictar (enseñar es mostrar, señalar, advertir), hace que cualquier actividad pueda ser juego, tenga sus características. Cuando se habla de juego en la escuela, se hace hincapié en lo “divertido”, casi como enseñar sin que los chicos se den cuenta de que están haciendo algo serio. Esto es manipulación y adoctrinamiento. Además lo divertido no es lo jocoso, lo poco comprometido, lo “no serio”. Por ejemplo, un camino que se divierte, es un camino que se abre en dos o más direcciones, porque viene del latín “divertere”, llevar por varios lados. O sea que divertir, es abrir direcciones al participante, ampliar las posibilidades de elección, saber que podemos llegar al objetivo por diferentes senderos. Estos conceptos no los expongo para mostrar mis conocimientos, sino para que rescatemos la palabra del uso mediocre al que intentan reducirla ideológicamente con el objeto siempre presente de adaptar al alumno al sistema y no al revés.

Entonces, si los vínculos se establecen de esta manera (recomiendo fervorosamente releer la experiencia de Iglesias), uno puede utilizar cualquier actividad en cualquier momento. Entonces sí es válido buscar recursos que refuercen esos vínculos, porque hay muchos buenos libros con recursos, pero dentro de una concepción de juego permanente, que es lo mismo que decir vínculo real permanente entre las personas.

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Z.P.: Hay un concepto que me interesó mucho, y es lo que tiene que ver con la organización escolar. ¿Podés explicarnos?

Sostengo que la organización de la escuela es administrativa y no pedagógica. Por ejemplo: la uniformidad de los tiempos de clase y de recreo en educación primaria y secundaria, para personas de 6 a 18 años, como si los tiempos de atención y la necesidad de descanso sean iguales para todas las edades. ¿Cuál es el criterio pedagógico? Preguntas: ¿porqué jornadas de cuatro horas y cuarto y no de cinco o de tres? ¿porque cinco días y no seis o cuatro? ¿porqué no puedo quedarme en el aula con los chicos para terminar un trabajo o un tema con el que están enganchados, porque tengo que cortar y salir a “recreo”? Otras veces un tema da para poco tiempo, ¿por qué tengo que estirarlo? Es cierto que puedo cambiar, pero sujeto a los tiempos que marcan la diferencia entre lo serio y lo no serio. Y así de seguido, Creo que ejemplos sobran sobre el misterio mágico de los números que gobiernan el sistema.

¿Por qué un niño nacido el 15 de julio tiene que esperar un año para entrar a la escuela? Algún corte hay que poner para organizar, ¿no? No puedo salir a recreo porque hay un solo patio y los chicos hacen ruido y molestan a los otros grados. ¿La escuela como edificio responde a lo pedagógico? Hay tanto para discutir y reparar…

Tus respuestas, tus conceptos han sido muy claros, Creo que nos dejan pensando a muchos de nosotros. Es este un libro profundo y por sobre todas las cosa, comprometido. Una visión diferente de lo que es el juego para nuestro desarrollo, lo que significa para el crecimiento personal y social. Lo que, en fin, la escuela como institución debería tener en cuenta porque, como bien surge del texto, es uno de los pilares que pueden y deben ayudar a abrir caminos en nuestras vidas.

(*) Zulma Prina es Maestra Normal Nacional. Profesora en Letras (U.B.A). Prof. de Francés, Prof. de Música y de Danzas Folklóricas. Maestría en Análisis del discurso (U.B.A.) Cursa la Maestría en Literatura para niños y jóvenes. Realiza estudios de investigación en Literatura infantil e hispanoamericana y comentarios en El Mangrullo revista de LIJ virtual. Dicta clases de Oratoria y Lectura comprensiva en U. de Morón. Dicta cursos de Lengua y Literatura a distancia para docentes y talleres sobre poesía en CEPROLEC. Tiene 17 libros publicados  de ensayo y de poesía. Publicaciones en revistas y periódicos docentes y culturales. Participa en congresos y jornadas y como jurado en Literatura.

(**) Gerardo Jelin nació en el barrio tradicional de Villa Crespo. Maestro Municipal de Recreación. Docente especializado en Informática Educativa. Tres años de Psicología Social en la escuela de Pichon-Rivière. Cursa la carrera de Formación del Escritor en la Municipalidad de Tres de Febrero Prov. de Buenos Aires. Como docente de recreación, se desempeñó en escuelas especiales en la Ciudad de Buenos Aires. Dictó cátedra en el Centro de Formación Profesional Nº 29. Creó y dictó cursos sobre juego y aprendizaje y de narración. Como titiritero, recorrió diversos lugares del país llevando sus títeres y dando talleres para docentes.

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