UN FRAGMENTO DE MI VIDA: LA LITERATURA INFANTIL

Por Cristina Pizarro

Con la intención de dejar un testimonio de mi relación con la literatura infantil como destino de mi vida profesional, quiero expresar algunos hechos que conservo en mi memoria que podrían ser importantes para comprender los inicios de una tarea y apreciar cómo se va construyendo una vocación en el marco social, dentro ciertos fenómenos culturales y educativos.

Viene a mi memoria una escena acaecida por el año 1974. Yo era alumna de la cátedra de Metodología de la Enseñanza  en el Instituto Nacional  Superior del Profesorado “Joaquín V. González”. La profesora Frumento había invitado a Fryda Schultz de Mantovani  a su cátedra para que nos ofreciera una charla sobre la Literatura Infantil. En ese momento, solo sabía que el tema alusivo tenía que ver con los libros para niños, muchos de los cuales había disfrutado en mi niñez. Recordé los cuentos de hadas, las colecciones de Robin Hood, Billiken, los libros de Constancio C. Vigil.

Fryda Schultz de Mantovani llegó a la clase  de un grupo de futuras profesoras de Catellano, Literatura y Latín. Con una gran claridad conceptual se refirió a las características de los libros destinados al público infantil. Su aspecto delicado, la finura de sus modales se perpetraron en  mi ser y especialmente, la mirada de unos ojos luminosos y la voz que sentenciaba “un libro para niños debe ser una obra de arte”. En aquella oportunidad, no imaginaba que me dedicaría a estudiar esta especialidad de la Literatura. Mi único contacto se relacionaba con mi actividad como maestra de grado en el Colegio Balmoral de Banfield, con alumnos de quinto grado, que tuve que dejar en1980, cuando comencé a acrecentar las horas de cátedra en el nivel terciario. En ese período muy feliz y auspicioso, la directora de dicha institución, María Ana Escapil de Capurro, impulsaba las actividades literarias a través de ferias del libro, visitas de autores a la escuela, trabajos de expresión plástica, corporal, musical. De ese modo, con las profesoras Perla Mendiburu y Silvia Furnó conformamos un equipo interdisciplinario que dio lugar a numerosos proyectos. Dramatizaciones y expresiones grafoplásticas de las obras de la escritora Blanca Ravagnan de Jaccard, Eugenia Calny, con la presencia de dichas autoras, con quienes me unió una fecunda amistad. Musicalización de los Villancicos porteños de Emilio Breda. A través de Perla Mendiburu, conocí,  antes de recibirme de profesora a  Marta Amavet, profesora del Instituto del profesorado “Dr. Antonio María Sáenz” y del Instituto Nacional del profesorado “Sara C. de Eccleston. Marta me dijo: “tenés que especializarte en Literatura Infantil, hay un campo enorme para explorar”.

Fue así como en 1977, me presenté como postulante a una suplencia de Lengua y Literatura Preescolar en el Instituto Superior del Profesorado “Dr. Antonio María Sáenz”, del Obispado de Lomas de Zamora. Después de cumplir con los requisitos administrativos y mostrar  mis antecedentes, tuve una entrevista  con el rector, el Dr. Mariño. Debía suplir a Matilde Orandi, quien, gentilmente, me entregó una bolsa repleta de libros específicos sobre el tema, en calidad de préstamo para ayudarme. Un gesto de nobleza, que jamás olvidaré.

Ahí comenzó mi periplo. La preparación de las cátedras me exigía un constante perfeccionamiento en la búsqueda de materiales. Visité varias librerías: El Ateneo de Florida, la librería Santa Fe. Fui  a la librería  La Nube situada en Marcelo T. de Alvear al 900 donde conocí a Pablo Medina, “el cuarto Pablo, Pablo librero”, según mi decir, un hombre maravilloso entregado en cuerpo y alma a los libros para chicos. Fui al Instituto Summa de la calle Yerbal y tuve una entrevista con la Dra. Dora Pastoriza de Etchebarne, fundadora del Club de narradores, quien me propuso hacer la carrera del profesorado de Castellano y Literatura con especialización en Literatura Infantil. Propuesta a la que no accedí por diversas causas de tipo personal y económico. Estuve en el Instituto Bernasconi, lugar en donde Martha Salotti había iniciado una cátedra de Literatura infantil en la década del 60. Conocí a María Ruth Pardo Belgrano que se había dedicado a organizar clubes de lectura. Desde allí, surgió mi contacto con la Asociación Argentina de Lectura y después con la Asociación Internacional de Lectura.

En 1978, la Escuela Normal Nacional “Antonio Mentruyt “de Banfield, de donde fui alumna y egresé como maestra, abrió el Profesorado de Educación Preescolar durante la gestión del profesor Luis Bucci, tomando como modelo la curricula que se implementaba en el Instituto Nacional del Profesorado “Sara C. de Eccleston”, fundado en 1939. Después de la presentación de los títulos y demás requisitos, ingresé como profesora de la cátedra  de Lengua y Literatura Preescolar y fui acrecentando horas en las nuevas cátedras que se abrieron.

En ese mismo año, también ingresé en la cátedra del Instituto Nacional Superior del Profesorado “Sara C. de Eccleston” en donde permanecí con distintas asignaturas durante treinta años. Tuve la oportunidad de conocer prestigiosas figuras del quehacer educativo y personalidades  destacadas en el campo de literatura infantil. Mi primer contacto fue con la jefa de área de comunicación y Expresión, Beatriz Capizzano, personalidad dedicada al nivel inicial, discípula de Margarita Ravioli, fundadora de la institución, y un ser excepcional por su  talento, generosidad y dones magistrales. Mis colegas del área: Ione Artigas de Sierra, Graciela Perriconi, Amalia Wischñevsky, Horacio Ruozi, Alicia Zaina, Noemí Ulla, ( de quien heredé las cátedras en el Normal N° 3, por la que habían pasado Elsa Bornemann, Susana Itzcovich y fugazmente, Graciela Montes, quien también tuvo un breve desempeño en el Eccleston).

En el edificio del Instituto Nacional del Profesorado Sara C. de Eccleston funcionó la librería de OMEP-Organización Mundial para la Educación Preescolar, un espacio importante que me brindó el acceso a diversos materiales de lectura y juguetes.

En 1979, participé de un seminario en la UBA a cargo de Graciela Perriconi y Amalia Wischñeksky, cuyas clases se daban en la sede del Rectorado, en la calle 25 de mayo. Fruto de esas clases, fueron los trabajos presentados por algunos participantes y que se pusieron de manifiesto en la publicación El libro infantil, editado por El Ateneo.

En los congresos de la Asociación argentina de Lectura y de la Asociación Internacional de Lectura tuve la oportunidad de participar de conferencias de María Hortensia Lacau, Juan Carlos Merlo, María Luisa Cresta de Leguizamón, Bertha Bravlasky. A través de la revista Lectura y Vida, me contacté con bibliografía muy enriquecedora de Emilia Ferreiro, Ana Teberosky, Ana María Kauffman, entre otros.

En 1984, en plena reestructuración democrática y con la gestión normalizadora, tomé contacto con Susana Itzcovich, a quien ya conocía por su participación en jornadas, mesas redondas y publicaciones. En 1985, se fundó ALIJA- Asociación de Literatura Infantil y juvenil de la República Argentina presidida por Susana Itzcovich y un grupo de notables. Me asocié con mucho entusiasmo y tuve la oportunidad de participar de charlas, mesas redondas, seminarios, jornadas. Conocí a los escritores de cerca. Pude verlos y escucharlos. Leer sus obras y afianzar mis apreciaciones con un rico intercambio que me nutrió para generar acciones en mis cátedras. Aparecen nuevas colecciones de distintas editoriales. Se destacan Colihue con los Pajaritos Remendados, Libros del Malabarista, a los que tanto Gustavo Roldán y Laura Devetach pusieron todo su empeño, Sudamericana, con la dedicación de Canela que tuvo ojo crítico para encontrar nuevos valores, Libros del Quirquincho, creado por la eximia Graciela Montes.  Estos libros de impecable presentación tenían un costo accesible para difundir y promover una genuina literatura y fue acompañada con las visitas de los autores a las escuelas de todo el país.  Hubo un gran apoyo en uno de los primeros planes de lectura a nivel nacional, “Leer es crecer”, 1986, a cargo de Hebe Clementi que sentó las bases para los seguidores.

En 1993, participé como vocal en la Comisión Directiva de ALIJA en la gestión de la inolvidable Graciela Cabal con las famosas reuniones de los miércoles en el Centro Cultural Las Cañitas.

En 1994, un numeroso grupo de argentinos participamos del Congreso IBBY de Sevilla, en el que se otorgó un “Highly recommended” a María Elena Walsh.

En esos años, salieron a la luz dos títulos en co-autoría en la colección del Taller dirigida por Adriana Andersson.: Taller de juegos literarios, Taller de juego dramático.

En 1995-1996, fui secretaria de ALIJA en la comisión presidida por Ana María Ramb. Los cambios sociales y culturales se iban reflejando en las distintas modalidades de las ediciones. Los avances tecnológicos y también los aspectos relacionados con la globalización y el neoliberalismo que fue provocando el auge de ediciones importadas y la fusión de las editoriales argentinas en multinacionales.

En 1998, participé del Congreso IBBY en Nueva Delhi  con una ponencia sobre la obra de Graciela Montes enmarcada en la temática de la no violencia. Representé en la asamblea del IBBY a ALIJA, sección nacional del IBBY, como consta en las actas y reseñas realizadas.

En el 2008, se publica En la búsqueda del lector infinito. Una nueva estética de la literatura infantil en la formación docente. Publicado por la editorial Lugar en la colección Re-lecturas dirigida por la especialista y precursora, Susana Itzcovich. Libro presentado en La Nube, Infancia y Cultura el viernes 31 de mayo de 2008 por Susana Itzcovich, Alicia Dellepiane, Alicia Salvi, Pablo Medina y Graciela Rosemberg en una cálida reunión. También fue presentado en Mar del Plata por Olga Ferrari, Marcela Predieri y Alicia Belloso en mayo del 2008. En San Nicolás por Piero de Vicari  y dos docentes nicoleñas, en mayo de 2009.

Por diversas razones, no pude participar de otros congresos del IBBY  hasta el IBBY Cuba de 2011, que compartí  con las argentinas Sandra Comino, Nora Lía Sormani,  Ángeles Pradelli  y la premiada por el Andersen al año siguiente, María Teresa Andruetto. En dicho encuentro, expuse una comunicación sobre la narrativa de Gustavo Roldán.

Recorrí diversos lugares del país y del extranjero difundiendo la literatura para niños y jóvenes. Fueron momentos maravillosos de los que mantengo vivos recuerdos por las gratas experiencias. Es inolvidable la activa participación de los maestros en Catamarca, Neuquén, Río Cuarto (Córdoba), Paso de los Libres (Corrientes),Chamical, Tama (La Rioja), Guatemala, Aguas Calientes (México),Asunción, (Paraguay) La Habana(Cuba). Asimismo en Montevideo, (Republica Oriental del Uruguay), Caracas (Venezuela).

Mi participación  como expositora en el ILCH, Instituto Literario y Cultural Hispánico de California, a través de sus simposios en varios países latinoamericanos y  otros de habla hispana (Paraguay, Chile, Uruguay, Venezuela, Estados Unidos, Colombia, España, Guatemala, Perú, Brasil)y publicaciones en la revista internacional Alba de América me impulsaron a ahondar en el ensayo crítico y mantener experiencias con amistades literarias que fortalecen los vínculos para transitar mejor estos ámbitos con presentación de libros, mesas redondas, entrevistas, lectura de reseñas y novedades del quehacer literario contemporáneo.

Como corolario de lo hecho a través de un camino de tesón, constancia, dedicación, entrega y entusiasmo, quise dejar fundado un espacio diferente para que los especialistas de las nuevas generaciones sigan indagando, desde el estudio crítico de las obras de autores argentinos.

Un grupo de especialistas dedicados a la literatura infantil y juvenil se unieron a esta propuesta dando lugar a la fundación de la Academia argentina de literatura infantil juvenil, el 15 de febrero de 2012. Este hecho surgió a través de la propuesta que me hiciera la presidente de la Academia latinoamericana de literatura infantil y juvenil, Sylvia Puentes de Oyenard.

Permanece latente mi deseo por publicar poemas para niños de mi autoría, en virtud de mi dedicación a la escritura poética durante las últimas tres décadas.

Cristina Pizarro

Buenos Aires, 28 de marzo de 2013.

3 pensamientos en “UN FRAGMENTO DE MI VIDA: LA LITERATURA INFANTIL”

  1. CHEVERE! UN TRAYECTO CURRICULAR DE VIDA Y DE LITERATURA EJEMPLAR, DENODADO, FIRME, INCLAUDICABLE.UNA EJEMPLARIDAD LA TUYA DE “MISIÓN CUMPLIDA”. ES HORA DE PUBLICAR TU PROPIA OBRA, NARRATIVA Y POÉTICA. DE CORAZÓN.

  2. Esto es más que una parte o fagmento de una vida, es la vida misma dedicada a la formación. Cuánto esfuerzo! Felicitaciones. Me encanta que hayas nombrado a quienes se cruzaron en ese camino, es un gesto de gran nobleza. Ana De Benedictis

  3. Felicitaciones por tanto quehacer! Soy Ovide…también “chapuceo” en Literatura para niños. Fuí el primer director de la Maestría que funciona en la Facultad de Humanidades y Artes, de la UNR. Ahora la dirige la Magister María Luisa Miretti, con mucha solvencia. Siempre leo las publicaciones de vuestra Academia. La suya, que acabo de leer, muestran a una mujer denodada en su quehacer. Felicitaciones de nuevo!

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