EN BÚSQUEDA DEL SENTIDO DEL SINSENTIDO EN “ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS”.

Por Silvina Bruno (*)

Las ilustraciones que acompañan este artículo fueron hechas por Sir John Tenniel para la primera edición de “Alicia en el país de las maravillas”

Algunas apreciaciones sobre el uso de la referencia en el libro de Lewis Carroll

Resumen

Los textos suelen ser fuente de introspección en lo que al funcionamiento de una lengua respecta. En este sentido,  Lewis Carroll cumplió con creces este presupuesto en su famosa obra Alicia en el País de las Maravillas (1865). Esto lo logró gracias a que fue un pragmático mucho antes de que la pragmática se desarrollara. En Alicia, juega con esta ciencia para crear un caocosmos que desorienta tanto a la protagonista como a los lectores. Veamos de qué manera lo hace. En primer lugar, nos advierte desde el capítulo I que  en el País de las Maravillas hay permanente confusión entre objeto y palabra.  Además, Carroll juega con la función referencial, haciéndola fallar en establecer relaciones. De este modo, rompe con el principio de continuidad de la información, que debe garantizarse para que se dé la referencia. También se vale del tema de la arbitrariedad del lenguaje y el de las convenciones en el acto de nombrar. Así, en el País de las Maravillas las palabras funcionan con el sentido que el hablante les otorgue, independientemente del contexto de producción. Otro tema que Lewis Carroll burla en Alicia son las máximas de Grice, por lo que las metáforas y su interpretación se convierten en un asunto que crea desorientación y disgustos. Finalmente, Carroll se da el gusto de tocar un tema que va de la mano con la referencialidad, y es, justamente, su opuesto: la no referencialidad. Por esta razón, en el mundo de maravillas, las palabras negativas tienen referencia. En suma, el fenómeno de la referencia, de vital importancia en el proceso de la comunicación en nuestro mundo, es desarmado y llevado hasta las últimas consecuencias por Carroll, para crear el sinsentido en el mundo de las Maravillas.

Palabras clave

Alicia en el País de las Maravillas – Lewis Carroll – sinsentido – referencia

Lewis Carroll, un pragmático subversivo

Los textos suelen ser fuente de introspección en lo que al funcionamiento de una lengua respecta. En este sentido, Lewis Carroll[1] cumplió con creces este presupuesto con su famosa obra Alicia en el País de las Maravillas (1865)[2]. Sin dudas, esto lo logró gracias a una genialidad que le permitió adelantarse a su época, ya que fue un pragmático mucho antes de que la pragmática se desarrollara, “cuya suposición de la validez y de la racionalidad de nuestras justificaciones sociales e intelectuales por nosotros mismos lleva, inexorablemente, a la descomposición de nuestro entero universo confiable”[3]. Es por esto que recibió el mote de “pragmático subversivo”,  ya que su Alicia erosiona nuestra visión del lenguaje como fenómeno cognitivo y social. Alicia cuestiona “nuestros sistemas racional y social y el lenguaje que los hace posibles”[4].

¿El País del sinsentido?

El País de las Maravillas  constituye un mundo alternativo que, ante una mirada a simple vista o una lectura ingenua, se nos presenta como un mundo sinsentido; sin embargo, cuando analizamos que tiene sus propias reglas descubrimos, azorados, que plantea un sentido perfectamente estructurado. Porque, si tenemos en cuenta que “un contexto verbal es en sí una construcción semiótica, con una forma (derivada de la cultura) que capacita a los participantes […] para comprenderse los unos a los otros…” y que “mediante sus actos cotidianos de significación, la gente representa la estructura social, afirmando sus propias posiciones sus propios papeles, lo mismo que estableciendo y transmitiendo los sistemas comunes de valor y conocimiento”[5], entendemos que, a nuestros ojos (y los de Alicia), el País de las Maravillas sea caótico, pero que para sus habitantes sea perfectamente lógico.

Lenguaje creador de realidades        

Una de las principales particularidades del sinsentido es que su naturaleza es predominantemente verbal. En lo concerniente a este género, es correcto afirmar que el lenguaje crea realidades, más que las representa. Al caer por la madriguera del conejo, Alicia ingresa a un reino completamente distinto del suyo, al que debe enfrentar con las estrategias propias de nuestro mundo. Este país está caracterizado por la arbitrariedad, lo cual se evidencia no sólo en la sociedad que encuentra, sino también en lo lingüístico. Y de esto nos advierte Carroll desde el comienzo. Veamos cómo: Alicia, cuando todavía está en nuestro mundo real, recostada al lado de su hermana y ve al Conejo Blanco, no se extraña por lo que él dice,

[…] when suddenly a White Rabbit with pink eyes ran close by her.

There was nothing so very remarkable in that; nor did Alice think it so very much out of the way to hear the Rabbit say to itself, `Oh dear! Oh dear! I shall be late!’ (when she thought it over afterwards, it occurred to her that she ought to have wondered at this, but at the time it all seemed quite natural) [6](11)

[…] cuando de pronto saltó cerca de ella un Conejo Blanco de ojos rosados. No había nada muy extraordinario en esto, ni tampoco le pareció a Alicia muy extraño oír que el conejo se decía a sí mismo: «¡Dios mío!¡Dios mío! ¡Voy a llegar tarde!» (Cuando pensó en ello después, decidió que, desde luego, hubiera debido sorprenderla mucho, pero en aquel momento le pareció lo más natural del mundo).[7] (3)

Esta falta de asombro nos indica, metafóricamente, el dominio de la niña de las convenciones del lenguaje y del mundo. Porque para Alicia “el lenguaje  es como ‘un libro de reglas’ (I: 10); si uno usa las palabras apropiadas y sigue las convenciones apropiadas, uno debe tener éxito”[8]. En cambio, le asombra la apariencia antropomórfica del personaje:

But when the Rabbit actually took a watch out of its waistcoatpocket, and looked at it, and then hurried on, Alice  […] had never before seen a rabbit with either a waistcoat-pocket, or a watch to take out of it, and burning with curiosity, she ran across the field after it… (11)

Pero cuando el conejo se sacó un reloj de bolsillo del chaleco, lo miró y echó a correr, Alicia se levantó de un salto, porque comprendió de golpe que ella nunca había visto un conejo con chaleco, ni con reloj que sacarse de él, y, ardiendo de curiosidad, se puso a correr tras el conejo por la pradera… (3)

Señalemos, asimismo,  que las características humanas del conejo que tanto llaman la atención de Alicia son remarcadas desde lo paratextual con la ilustración que crea Sir John Tenniel[9] y con el uso de mayúsculas que hace Lewis Carroll al nombrarlo: White Rabbit.

La lógica del País de las Maravillas  

No obstante las certezas que el lenguaje da a Alicia (y en las que todos nosotros creemos y nos apoyamos), a medida que la niña va cayendo por la madriguera al País de las Maravillas, Carroll le advierte (y nos advierte) que va a enfrentarse con un lugar nuevo donde lo lingüístico tendrá un papel preponderante. Leamos de qué manera nos lo dice:

Either the well was very deep, or she fell very slowly, for she had plenty of time as she went down to look about her and to wonder what was going to happen next.[…] She took down a jar from one of the shelves as she passed; it was labelled `ORANGE MARMALADE’, but to her great disappointment it was empty: she did not like to drop the jar for fear of killing somebody, so managed to put it into one of the cupboards as she fell past it. (12-13)

O el pozo era en verdad profundo, o ella caía muy despacio, porque Alicia, mientras descendía, tuvo tiempo sobrado para mirar a su alrededor y para preguntarse qué iba a suceder después. […] Cogió, a su paso, un jarro de los estantes. Llevaba una etiqueta que decía: MERMELADA DE NARANJA, pero vio, con desencanto, que estaba vacío. No le pareció bien tirarlo al fondo, por miedo a matar a alguien que anduviera por abajo, y se las arregló para dejarlo en otro de los estantes mientras seguía descendiendo. (3-4)

En el pasaje hay dos puntos clave para desentrañar la advertencia: la caída es lenta, como si el autor le hubiese querido dar tiempo a su heroína para descubrir y asimilar las señales sembradas en ese pasadizo del caocosmos que enfrentaría. En segundo lugar, la introduce a Alicia en la clave de lo que será su gran problema una vez que toque suelo: que en el País de las Maravillas la palabra crea caos. Por esto, en el momento mismo en que va descendiendo Alicia descubre que abajo habrá confusión entre objeto y palabra. El hecho de que la etiqueta del frasco que toma indique `ORANGE MARMALADE’ (MERMELADA DE NARANJAS), no significa que necesariamente sea un frasco lleno de este dulce. Esta etiqueta engañosa nos revela, otra vez metafóricamente, que los signos y reglas del País de las Maravillas no tendrán correspondencia con la lógica que gobierna nuestro mundo real. En conclusión, el autor nos anticipa, a nosotros y a Alicia, que nunca será clara la manera de “leer” la realidad en este país subterráneo.

“La principal ilusión de Alicia en lo concerniente tanto al lenguaje como a la vida en general es que están basados en un sistema coherente, sistemático, intrínsecamente significativo, el cual, si es respetado, nos permite controlar nuestro destino. Carroll destruye esta ilusión, demostrando una y otra vez la arbitrariedad, incluso caótica, de la naturaleza del lenguaje”[10]. Analicemos, pues, algunas de las maneras en las que Carroll rompe con esta ilusión que, seguramente nosotros, lectores, compartimos con Alicia.

La función referencial (o de cómo perder el sentido)

Entre tantos geniales aciertos en su escritura, Lewis Carroll juega con el fenómeno de la referencia para crear locura. Para entender cómo lo logra, dejaré en claro algunos conceptos previos. “La textura es lo que mantiene unidas las oraciones de un texto para darles unidad (Halliday y Hassan 1976, Hassan 1985)”[11].  Con esta noción como marco, me parece oportuno, entonces, recordar que la función de referencia “nos permite establecer relaciones entre palabras o signos lingüísticos y cosas del mundo y entre distintas palabras dentro de un texto”[12]. Cuando esta función falla en establecer relaciones, se pierde el sentido de aquello que queremos expresar; y esto es, precisamente, lo que explota Carroll para crear sinsentido. Ilustraré el tema con la primera y segunda estrofas del poema que el Conejo Blanco lee al Rey/ Juez como evidencia del robo de las tartas de la Reina, en el Capítulo XII:

These were the verses the White Rabbit read:–

They told me you had been to her, /And mentioned me to him: / She gave me a good character,  / But said I could not swim. […]  /I gave her one, they gave him two,  /You gave us three or more; /They all returned from him to you,  /Though they were mine before. (122)

…el Conejo Blanco leía los siguientes versos:

Dijeron que fuiste a verla /y que a él le hablaste de mí: / ella aprobó mi carácter / y yo a nadar no aprendí. […] / Yo di una, ellos dos, / tú nos diste tres o más, / todas volvieron a ti, / y eran mías tiempo atrás. (89)

Por la gran dificultad de establecer un contexto que rodee al poema (el papel donde está escrito fue encontrado en el suelo, no tiene remitente ni destinatario), es imposible para nosotros determinar con precisión a qué se refiere cuando menciona los pronombres personales I, me (productor del texto) you/ yourself (destinatario) así como también they, she, him, us; o la referencia temporal de before. Como vemos, en este poema no se cumple el principio de continuidad de la información, que debe garantizarse para que se dé la referencia. A propósito dicen Halliday y Hassan: “la cohesión descansa en la continuidad de referencia, por la cual una cosa entra en el discurso una segunda vez”[13]. Alicia parece seguir esta línea de pensamiento y declara que ella (I está remarcado en el texto) no ve el más mínimo significado en lo leído:

`If any one of them can explain it,’ said Alice, […] `I’ll give him six pence. I don’t believe there’s an atom of meaning in it.’ (122-123)

-Si alguno de vosotros es capaz de explicarme este galimatías –dijo Alicia […]-, le doy seis peniques. Yo estoy convencida de que estos versos no tienen pies ni cabeza. (90)

Sin embargo, para los habitantes del País de las Maravillas sí tiene sentido:

`That’s the most important piece of  evidence we’ve heard yet,’ said the King … (122-123)

-¡Ésta es la prueba más importante que hemos obtenido hasta ahora! -dijo el Rey… (90)

Y pueden hacer varias deducciones que les permiten determinar quién fue el ladrón y “encontrar” las tartas:

`If there’s no meaning in it,’ said the King, `that saves a world of trouble, you know, as we needn’t try to find any. And yet I don’t know,’ […] `I seem to see some meaning in them, after all. “–Said I could not swim–” you can’t swim, can you?’ he added, turning to the Knave. (123)

[…]

-Si el poema no tiene sentido -dijo el Rey-, eso nos evitará muchas complicaciones, porque no tendremos que buscárselo. Y, sin embargo […] me parece que yo veo algún significado…Y yo a nadar no aprendí… Tú no sabes nadar, ¿o sí sabes? -añadió, dirigiéndose al Valet. (90)

[…]

`All right, so far,’ said the King, `”We know it to be true–” that’s the jury, of course– […]“I gave her one, they gave him two–” why, that must be what he did with the tarts, you know–’

`But, it goes on “They all returned from him to you,”‘ said Alice.

`Why, there they are!’ said the King triumphantly, pointing to the tarts on the table. `Nothing can be clearer than that. ‘(123- 124)

-Hasta aquí todo encaja -observó el Rey, y siguió murmurando para sí mientras examinaba los versos-: Bien sabemos que es verdad… Evidentemente se refiere al jurado… […] Yo di una, ellos dos… Vaya, esto debe ser lo que él hizo con las tartas…

-Pero después sigue todas volvieron a ti -observó Alicia.

-¡Claro, y aquí están! -exclamó triunfalmente el Rey, señalando las tartas que había sobre la mesa. Está más claro que el agua. (90)

El acto de nombrar y la arbitrariedad del lenguaje

La sistemática dificultad para asignar sentido y referencia  lleva, indefectiblemente, al tema de la arbitrariedad del lenguaje y esto, a las convenciones, que se manifiestan en el acto de nombrar. En nuestra comprensión de los mecanismos del lenguaje tenemos claro que los sustantivos propios o nombres refieren, pero no tienen significado, en tanto que los demás sustantivos comunes desempeñan ambas funciones; pero, como apunta Gardner (2000), en el País de las Maravillas la inversa es la verdad. Analicemos esto a la luz de un ejemplo:

`When we were little,’ the Mock Turtle went on at last, more calmly, though still sobbing a little now and then, `we went to school in the sea. The master was an old Turtle–we used to call him Tortoise–’

`Why did you call him Tortoise, if he wasn’t one?’ Alice asked.

`We called him Tortoise because he taught us,’ said the Mock Turtle angrily: `really you are very dull!’

`You ought to be ashamed of yourself for asking such a simple question,’ added the Gryphon (96)

-Cuando éramos pequeñas -siguió por fin la Falsa Tortuga, un poco más tranquila, pero sin poder todavía contener algún sollozo-, íbamos a la escuela del mar. El maestro era una vieja tortuga a la que llamábamos Galápago.

-¿Por qué lo llamaban Galápago, si no era un galápago? –preguntó Alicia.

-Lo llamábamos Galápago porque siempre estaba diciendo que tenía a «gala» enseñar en una escuela de «pago» -explicó la Falsa Tortuga de mal humor-. ¡Realmente eres una niña bastante tonta!

-Tendrías que avergonzarte de ti misma por preguntar cosas tan evidentes -añadió el Grifo. (68-69)

En el mundo real los nombres propios raramente encierran significado, simplemente se limitan a denotar un objeto particular, en tanto que otras palabras, como los sustantivos comunes, por ejemplo, tienen significados generales y connotan. En el País de las Maravillas las palabras funcionan con el sentido que el hablante les otorgue, independientemente del contexto de producción; sin embargo los nombres parecen poseer una significación general[14]. En este ejemplo vemos cómo Alicia es tratada de simplona por sus interlocutores y que “debería avergonzarse” por no entender que detrás del nombre propio “Tortoise” (entendido como tal por estar escrito con mayúscula) se esconde la referencia a la ocupación de ese personaje (que enseña)[15]. No es baladí mencionar que esta disquisición sobre el nombrar, es presentada utilizando el recurso del “pun”. Para construirlo Carroll se vale de la fonética: “Tortoise” \’tכ:təs\ tiene una pronunciación prácticamente igual al verbo “teach” en pasado (“taught”) más el pronombre “us”: taught us \tכ:təs\.

Mentiras verdaderas

Siguiendo con el tema de la interpretación de enunciados, en nuestra comunicación cotidiana pronunciamos “enunciados que estrictamente hablando no son verdaderos pero que pueden ser comprendidos en base a claves contextuales”[16]. Consecuencia de esto es que a veces  fracasamos en asignar sentido. Analicemos la situación en que el rey interroga al Sombrerero durante el juicio por el robo de las tartas de la Reina en el Capítulo XI:

`Take off your hat,’ the King said to the Hatter.

`It isn’t mine,’ said the Hatter.

`Stolen!’ the King exclaimed, turning to the jury, who instantly made a memorandum of the fact.

`I keep them to sell,’ the Hatter added as an explanation; `I’ve none of my own. I’m a hatter.’ (113)

-Quítate tu sombrero -ordenó el Rey al Sombrerero.

-No es mío, Majestad -dijo el Sombrero.

-¡Sombrero robado! -exclamó el Rey, volviéndose hacia los miembros del jurado, que inmediatamente tomaron nota del hecho.

-Los tengo para vender -añadió el Sombrerero como explicación-.

Ninguno es mío. Soy sombrerero. (81)

En este ejemplo vemos cómo fracasa la comprensión porque se hace una interpretación literal de lo que se dice. El Rey ordena al testigo que se saque su sombrero, significando que el Sombrerero debe quitarse el sombrero que tiene puesto. Pero el artesano entiende que el monarca pide que se quite el sombrero que le pertenece. Esta confusión lleva a que el Sombrero responda que el sombrero no es suyo, lo cual hace que el Rey concluya que lo ha robado y lo declare culpable.

Metáforas frente al espejo

Pero analicemos otra posibilidad de fracaso en la asignación de sentido, esta vez, por interpretar la referencia literalmente. “La idea de referencia depende crucialmente de una constante personal y de objetos”[17]. Si el lenguaje va a ser utilizado como un medio confiable para transmitir mensajes y hablar sobre objetos y personas, debe ser constante en algún punto. “La constancia está implícita y es básica en el contrato social que nos permite vivir como seres sociales”[18]. Lo que sucede es que en el País de las Maravillas uno no puede contar con ningún tipo de constante. Valga como ejemplo el mal entendido que se suscita en el medio de la charla que Alicia mantiene con el Sombrerero Loco y la Liebre de Marzo durante la merienda en el Capítulo VII:

`I think you might do something better with the time,’ she said, `than waste it in asking riddles that have no answers.’

`If you knew Time as well as I do,’ said the Hatter, `you wouldn’t talk about wasting it. It’s him.’

`I don’t know what you mean,’ said Alice.

`Of course you don’t!’ the Hatter said, tossing his head contemptuously. `I dare say you never even spoke to Time!’

`Perhaps not,’ Alice cautiously replied: `but I know I have to beat time when I learn music.’

`Ah! that accounts for it,’ said the Hatter. `He won’t stand beating. Now, if you only kept on good terms with him, he’d do almost anything you liked with the clock. (72)

-Creo que ustedes podrían encontrar mejor manera de matar el tiempo -dijo- que ir proponiendo adivinanzas sin solución.

-Si conocieras al Tiempo tan bien como lo conozco yo -dijo el Sombrerero-, no hablarías de matarlo. ¡El Tiempo es todo un personaje!

-No sé lo que usted quiere decir -protestó Alicia.

-¡Claro que no lo sabes! -dijo el Sombrerero, arrugando la nariz en un gesto de desprecio-. ¡Estoy seguro de que ni siquiera has hablado nunca con el Tiempo! (49)

`Well, I’d hardly finished the first verse,’ said the Hatter, `when the Queen jumped up and bawled out, “He’s murdering the time! Off with his head!”‘ (74)

-Bueno -siguió contando su historia el Sombrerero-. Lo cierto es que apenas había terminado yo la primera estrofa, cuando la Reina se puso a gritar: «¡Vaya forma estúpida de matar el tiempo! ¡Que le corten la cabeza!» (51)

En el pasaje transcripto[19] encontramos varios verbos transitivos  que colocan[20] con el sustantivo “tiempo”. Alicia se da cuenta del uso metafórico de la palabra “tiempo” cuando aconseja no desperdiciarlo; sin embargo, en el mundo al revés de las Maravillas, como nos hace notar Mac Arthur (2004), en vez de reconocer el valor polisémico de los verbos, que dan paso a la metáfora, se reestructura el dominio “tiempo” de un modo que difiere completamente con lo que se entiende en el mundo real. Así, resulta que en el País el “Tiempo”[21] es una persona a la que se puede perder, golpear, se le puede hablar, estar en buenos términos con él e incluso matar. Y por matarlo, otro habitante del País puede ser sentenciado a muerte. Desde el punto de vista de la pragmática, lo que encontramos en el pasaje referido al tiempo es la derogación de la máxima de  calidad de Grice[22], ya que los personajes fracasan en reconocer la convención que entraña una metáfora y que hace que esta tenga valor comunicativo. Finalmente, Tigges (1988) señala que desde lo estilístico existe el procedimiento de mirroring (reflejo) para convertir el sentido en sinsentido y que, en el caso de las metáforas, este reflejo o inversión se produce cuando éstas son tomadas literalmente.

Cuando Nadie es alguien

Ahora bien, no podemos hablar de referencialidad sin traer a la palestra otra arista para observar: la no referencialidad. Veamos: en inglés, las palabras negativas son normalmente entendidas como palabras sin referencia, porque no refieren a ninguna entidad en particular. Por ejemplo, cuando Alicia protesta por el juego de cróquet, dice: “nobody attends to [the rules]”  Asumimos que la palabra “nobody” (nadie) no se refiere a ninguna entidad en particular, por lo tanto es no referencial. Sin embargo, esto parece no suceder siempre así en el País de las Maravillas, donde las palabras negativas tienen referencia por aludir a personas concretas. Analicemos como ejemplo el breve diálogo que mantienen Alicia y el Grifo sobre la Reina en el Capítulo IX:

`What is the fun?’ said Alice.

`Why, she,’ said the Gryphon. `It’s all her fancy, that: they never executes nobody[23] you know. Come on!’ (95)

-¿Qué es lo que tiene gracia? -preguntó Alicia

-Ella -contestó el Grifo. Todo son fantasías suyas. Nunca ejecutan a nadie, sabes. ¡Vamos! (67-68)

Lo que el Grifo encuentra gracioso de la Reina es que siempre amenaza, pero nunca  mata a “nadie”. No es de extrañar entonces que si “nadie” no es asesinado, y es “nadie” (y no “alguien”) el destinatario de la carta que se lee como evidencia durante el juicio al ladrón de las tartas, “Nadie” sea visto por Alicia más tarde, en la secuela “A través del espejo y lo que Alicia encontró allí”[24].

Conclusión

Es decir, y como conclusión, que el fenómeno de la referencia es de vital importancia en el proceso de la comunicación y que, necesariamente, tenemos que desentrañar algunas claves pragmáticas para comprenderla convenientemente. En el caso del País de las Maravillas, nos encontramos con un mundo cuyos “principios pragmáticos en general y la referencia en particular, no se entiende que trabajen en la forma en que nosotros (o Alicia) esperaríamos”[25].

Por esto no nos equivocamos al decir que “proveyéndonos de versiones distorsionadas […] de nuestro propio mundo, [el mundo ficcional] de las Maravillas […] invita al lector a meditar sobre las características del mundo que nosotros habitamos y cómo esas características son sistematizadas por medio del lenguaje”[26].

Referencias

Carroll, L. Alicia En El País De Las Maravillas. Editado por elaleph.com, 1999. Disponible en: http://www.alconet.com.ar/varios/libros/ebook_a/alicia_en_el_pais_de_las_maravillas.pdf.

Downing, A, et al. Patterns in Discourse and Text: ensayos de discurso en lengua inglesa, pág.109–127, Cuenca, 1998. Disponible en: http://www.ucm.es/info/circulo/no2/hidalgo.htm

Eden, L S. The Nonsense Literature of Edward Lear and Lewis Carroll. Unpublished Ph.D. Dissertation. Ohio: The Ohio State University, 1975.

Eggins, S. An Introduction to Functional Linguistics. London, New York: Continuum, 2004.

Gardner, Martin. The Annotated Alice: The Definite Edition. Norton: New York- London, 2000.

Lakoff, R. “Lewis Carroll: Subversive pragmaticist”, Pragmatics, 3: 4, pág. 367-386, 1993. Disponible en: elanguage.net/journals/pragmatics/article/…/117


[1] Nótese que, en relación a Alicia en el País de las Maravillas, me referiré al autor por el seudónimo Lewis Carroll. Es que en vida, el propio Charles Lutwidge Dodgson firmó su obra de ficción como Lewis Carroll y sus trabajos académicos sobre Lógica y Matemática con su nombre de pila. El seudónimo es un juego con su nombre verdadero: Lewis es la forma anglicanizada de Ludovicus, que es la versión latina de Lutwidge, y Carroll es la versión irlandesa del latín Carolus, del cual proviene Charles. La primera vez que utilizó el seudónimo fue cuando publicó su poema romántico “Solitude” en la revista The Train, en 1856.

[2] También son dignos de un análisis a la luz de la pragmática sus otros textos A través del espejo y lo que Alicia encontró allí (1871), La caza del Snark (1876) y Sylvie y Bruno (1889 y 1893).

[3] Lakoff, R. Lewis Carroll: Subversive Pragmaticist. Pragmatics 3:4, International  Pragmatics  Association, 1993, pág. 367-385. En: elanguage.net/journals/index…/pragmatics/…/117 Consulta: noviembre/ 2010 y  junio/ 2011

[4] Ibíd. Pág. 368.

[5] Halliday, M. A. K. El lenguaje como semiótica social. La interpretación social del lenguaje y del significado. México,FCE, 1982, pág. 10.

[6] Todas las citas del libro Alicia en el País de las Maravillas corresponden a: Gardner, Martin. The Annotated Alice: The Definite Edition. Norton: New York- London, 2000. En adelante, me limitaré a indicar el número de la página al lado de las citas. Consignaré las citas en inglés debido a que los juegos de palabras que elabora Carroll pierden su validez al traducirlos a la lengua castellana.

[7] Las traducciones corresponden a Carroll, L. Alicia En El País De Las Maravillas. Editado por elaleph.com, 1999. Disponible  en http://www.alconet.com.ar/varios/libros/ebookbook_a/alicia_en_el_pais_de_las_maravillas.pdf. Consulta: abril 2013. En adelante, me limitaré a indicar el número de la página al lado de las citas.

[8] Eden, L S. The Nonsense Literature of Edward Lear and Lewis Carroll. Unpublished PhD Dissertation. Ohio: The Ohio State University, 1975, pág. 89.

[9] Sir John Tenniel (1820-1914) ha pasado a la historia del arte como ilustrador y dibujante satírico, especialmente famoso por sus colaboraciones en la revista Punchy sus ilustraciones para Las Aventuras de Alicia. En febrero de 1864, Carroll le pidió que ilustrara su primer libro para niños, Las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas. Tenniel, al cabo de varios meses, aceptó; y de la colaboración entre artista y escritor resultó una obra única, en la que fue y es tan importante la letra como la imagen. Sin embargo, la relación entre escritor y dibujante fue tan borrascosa como superficialmente cortés. Cuentan que Carroll le comentó al también dibujante Harry Furniss que no le gustaba ninguno de los dibujos de Tenniel, a excepción de Humpty Dumpty. El modelo que siguió Tenniel para dibujar a Alicia fue la niña Mary Hilton Badcock;  luego Carroll se quejaría de que el dibujante no hubiera sabido reproducir la Alicia que él imaginaba. En: http://mural.uv.es/jorgon/tenniel.htm.

[10] Eden. op. cit., pág. 89.

[11] Citado por: Eggins, S. An Introduction to Functional Linguistics. London, New York: Continuum, 2004, pág. 23- 24.

[12] Hidalgo Downing, L. “Alice in Pragmaticland: Reference, Deixis and the Delimitation of Text Worlds in Lewis Carroll’s Alice Books.” En: Downing, A, et al. Patterns in Discourse and Text: ensayos de discurso en lengua inglesa, pág.109–127, Cuenca, 1998. Disponible en: http://www.ucm.es/info/circulo/no2/hidalgo.htm Consulta: noviembre 2010

[13] Eggins, S. op. cit., pág. 24.

[14] Este fenómeno del Nominalismo se ve claramente en A través del espejo y lo que Alicia encontró allí. Capítulo VI. Humpty Dumpty. Alicia encuentra al huevo y se produce el siguiente diálogo

`Don’t stand there chattering to yourself like that,’ Humpty Dumpty said, looking at her for the first time,’ but tell me your name and your business.’
`My name is Alice, but — ‘
`It’s a stupid name enough!’ Humpty Dumpty interrupted impatiently. `What does it mean?’
`Must a name mean something?’ Alice asked doubtfully.
`Of course it must,’ Humpty Dumpty said with a sort laugh: `my name means the shape I am – and a good handsome shape it is, too. With a name like your, you might be any shape, almost.’ (208)

[15] Así como “Tortoise” connota la ocupación del personaje, “Humpty Dumpty” significa la forma de huevo.

[16] Hidalgo Downing, L., op. cit. pág.109–127.

[17] Lakoff, R., opcit., pág. 372.

[18] Ibíd., pág. 372

[19] El subrayado en el pasaje transcripto es mío.

[20] Traduciré como “colocar”  al verbo collocate, que se usa en referencia a lascollocations.

[21] Nótese que para Alicia “tiempo” sigue siendo un sustantivo común, en cambio para los habitantes del País de las Maravillas “Tiempo” es  un sustantivo propio que refiere a una persona.

[22] Grice consideró que algunas implicaturas surgen de máximas desobedientes (flouting maxims). Grice entiende que la ironía y la metáfora suceden cuando se viola la  máxima de calidad. En: http://plato.stanford.edu/entries/implicature/#GriThe. Consulta: agosto 2011

[23] El subrayado es mío.

[24] “…Just look along the road, and tell me if you can see either of them.’

`I see nobody on the road,’ said Alice.

`I only wish I had such eyes,’ the King remarked in a fretful tone. `To be able to see Nobody! And at

that distance, too! Why, it’s as much as I can do to see real people, by this light!’ (Alicia a través del espejo y lo que encontró allí (2000). Capítulo VII, pág. 222- (El subrayado es mío)

Nótese que, a esta altura, Nobody está escrito con mayúscula, reforzando desde lo paratextual la personificación.

[25] Hidalgo Downing, L., op. cit. pág.109–127.

[26] Hidalgo Downing, L., op. cit. pág.109–127

(*) Silvina Bruno es profesora de Inglés (IAIM) y Licenciada en Literatura Infantil y Juvenil (UNCuyo). Se ha desempeñado como docente en enseñanza media y de nivel terciario. Adscripta a la cátedra de Literatura Española Contemporánea (FFyL- UNCuyo). Miembro pleno del Instituto de Literaturas Modernas, Facultad de Filosofía y Letras Universidad Nacional de Cuyo. Miembro investigadora del Grupo de Estudios Críticos (GEC), Facultad de Filosofía y Letras Universidad Nacional de Cuyo. Miembro del Grupo Integrado de Investigación de Literatura Infantil y Juvenil (GIILIJ), Facultad de Filosofía y Letras Universidad Nacional de Cuyo.

Ha dictado charlas y cursos de perfeccionamiento docente sobre variados temas de LIJ

Algunos trabajos publicados: “La literatura va al cine. Algunas apreciaciones sobre los clásicos y el séptimo arte”; “Alicia en el país de Borges. Un recorrido por las huellas de Lewis Carroll en la narrativa fantástica de Jorge Luis Borges”, “Literatura Juvenil Comercial: propuestas narrativas con características paraliterarias”, “Desenmascarando la domesticación de las mujeres. Graciela Cabal y el recurso de la ‘mimicry’”.

Próximamente aparecerá su libro El sentido del sinsentido en Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll, publicado por la Colección Tempranillo de la Editorial de la Facultad de Filosofía y Letras UNCuyo

Bruno, Silvina. (2013). En búsqueda del sentido del sinsentido en “Alicia en el país de las maravillas” . Miradas y voces de la LIJ, (2), en https://academialij.wordpress.com/2013/04/25/en-busqueda-de…-lewis-carroll/

2 pensamientos en “EN BÚSQUEDA DEL SENTIDO DEL SINSENTIDO EN “ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS”.”

  1. El artículo de Silvina me ha parecido iluminador y original, ya que es poco frecuente encontrar una mirada tan penetrante sobre textos que consideramos “para niños” y que sin embargo atesoran significados que nos llevan a una profunda reflexión.
    También impacta cómo la autora utiliza sus conocimientos lingüísticos para la interpretación de la novela de Carroll, para lo cual no solo son necesarios estos saberes, sino que es imprescindible un manejo acabado de la lengua inglesa. Poner de manifiesto estas dos competencias es poco frecuente en nuestro medio.
    Quiero realmente felicitar a Miradas y voces de la LIJ por el espacio que posibilita a estos autores publicar sus estudios, y a nosotros, los lectores, la oportunidad de abrir nuestro pensamiento.

  2. Después de leer este brillante artículo creo que debo releer a Alicia para disfrutar, con una nueva mirada, de la genialidad de su autor

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