EL MALLÍN BRILLA POR LA TARDE… Reseña de “De agua somos. Poesía que salpica”, de Graciela Rendón

Por Florencia Segura (*)

 

Autora: Graciela Rendón

Ilustradora: Ana Luisa Stok

Editorial: Ediciones Abran Cancha

Colección: Caballo rayo

Lector: Juvenil.

Género: Poesía narrativa

Publicación: 2012

La autora Graciela Rendón junto a la editorial Abran Cancha, nos presentan en esta oportunidad De agua somos. Poesía que salpica. Ambos convergen en la misma idea, de apostar a la lectura como un acto cotidiano de construcción de miradas diversas, siempre dispuestas al diálogo y a la apertura de sentido. Si bien la obra puede ser leída por chicos desde los 10 años, considero personalmente, que es recién en la adolescencia cuando los lectores pueden apreciar la riqueza de la obra. En este poema narrativo hay lagunas y mallines. “El mallín es agua con verdín que brilla en la tarde”. El mallín es una zona de tierras de humedales, cuya importancia reside tanto en cuestiones biológicas como económicas para el pueblo. En el relato la autora hace una profunda denuncia sobre el avance de los grandes capitales económicos sobre la tierra fértil del sur patagónico.

Este pueblo, Carmelita,

se hizo con tranquilidad y constancia;

y ahora vienen construcciones

con sus aires de arrogancia.

Corren peligro la laguna y las aguadas,

los mallines y su humedad.

Por ser parte de esa particular geografía o por estar comprometida con la causa, es que Rendón nos atrapa  con una historia donde dos niñas, Carmela y Negrita que viven en las montañas, se preocupan por el futuro de la laguna y sus habitantes y, aunque a veces el maestro las rete, siempre andan atentas al mallín, donde habitan bichos de toda clase y tamaño. Las chicas piensan que si se secara el mallín sería una catástrofe. Por eso buscan respuestas a sus interrogantes y ayuda en los mayores y animales para poder salvar su entorno…

“¿Maestro, qué pasa si nos sacan los mallines?”,

pregunta Carmela casi con desesperanza.

“Eso no sería una pena,

¡sino una desgracia!”.

En ellos viven grillos, cascarudos,

abejas mieleras,

ranas y mucha otra fauna.

 

Graciela Rendón. Fotografía: http://www.quehacemosma.com

En el transcurrir de la historia podemos vislumbrar la pelea de los pueblos originarios por sus tierras y su creencia sobre la vida y personificación de la naturaleza. Como así también la figura de los niños y niñas como fuente de protección de la naturaleza originaria. En el corazón de la narración se encuentra el intento de la poeta por expandir la experiencia del lector a través de la vivencia de los personajes, como así también utiliza la historia como instrumento de lucha contra el avance de las grandes multinacionales sobre la naturaleza y el pueblo. Esta oposición naturaleza-capitalismo se  expresa en los colores de los dibujos que acompañan al texto: la utilización de solo dos colores, verde y rojo, pone de manifiesto la contrariedad que provoca el avance  de los intereses económicos por sobre el respeto hacia la naturaleza.

En esos mallines no se puede construir,

matarían a las plantas y a los bichos

y a todos, todos, sus parientes.

¡Pero, señores pobladores!

Un bicho no tiene tanta importancia,

la gente quiere una casa, un hotel, un condominio

y, si es posible, un montón de estancias.

Por su parte, el agua toma un papel relevante en la historia. En lengua mapuche el agua limpia anuncia una vida larga y feliz. En cambio, un agua sucia o estancada pronostica males y desgracia. Por ello es que recurriendo a este elemento vital y a través del juego de palabras los protagonistas ponen en marcha un plan para salvar su hábitat

¡El agua está sucia y se ve muy oscura,

ya no se parece a una laguna!

¡De tanto bicho al ras del agua,

aguarrás parece haber en Las Taguas. 

Presagiando un mal augurio para aquellos que invadan las tierras, los animales se valen de este recurso retórico para engañar a los propietarios de las inmobiliarias inversoras, interesadas en las tierras, y así salvar resguardar la armonía de la naturaleza. Fantasía y realidad, amores mutuos y peleas,  fluyen en este largo poema narrativo lleno de esperanza por un mundo mejor, por el respeto hacia la naturaleza y los pueblos.

Ilustración de Ana Stok para “De agua somos”, de Graciela Rendón

Lo bueno de esta historia         

es que podamos hacer memoria.

Capaz que de mucho decirla        

no se atrevan a repetirla.

 

(*) Florencia Segura nació en Luján de Cuyo, Mendoza, el 22 de enero de 1986. Es profesora de Lengua y Literatura. Ejerce la profesión en escuelas secundarias y en escuelas para adultos. Actualmente cursa el primer año de la Licenciatura en Literatura Infantil y Juvenil en la Universidad Nacional de Cuyo.

Segura, Florencia. (2013). El mallín brilla por la tarde… Reseña de De agua somos. Poesía que salpica, de Graciela Rendón. Miradas y voces de la LIJ, (2), en https://academialij.wordpress.com/2013/06/07/resena-de-agua-somos/

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