Una lectura, varias lecturas: “La durmiente” de María Teresa Andruetto e Istvanch

Por María Belén Alemán (*)

mariabaleman@hotmail.com

 Sin título

Entrar al libro La durmiente implica todo un desafío lector donde el texto de Ma. Teresa Andruetto y las ilustraciones de Istvanch presentan la posibilidad de múltiples lecturas. Los recursos y estrategias narrativas y visuales que se conjugan en esta historia  convierten a la misma en un desafío para el lector.

Ya en el título y la tapa, hay algo que al lector le puede resultar conocido y raro a la vez. Por un lado, La durmiente los remitirá, sin duda, al cuento infantil La bella durmiente a través del recurso de la intertextualidad. Y todo puede quedar sólo ahí, en una simple alusión o relación con el cuento de hadas. Pero un lector despierto empezará a indagar sobre el por qué del título, explorará los significados literales de “durmiente” y,  si va más allá y observa la tapa, se dará cuenta que hay imágenes que no coinciden en absoluto con aquel cuento maravilloso. En la tapa nos encontramos sí con el dibujo de una doncella pero que se está tapando el rostro con las manos en un gesto de no querer ver lo que está frente a ella. No aparece el romántico dibujo de la doncella plácidamente dormida.  En el margen izquierdo de la tapa hay un caballero: el posible príncipe. Pero está lejos y por eso lo vemos pequeñito… imposible, tal vez, inexistente en el mundo de hoy…. En el borde inferior derecho de la tapa nos llaman la atención ilustraciones recortadas de revistas que nada tienen que ver con las hadas. Incluso, una de estas imágenes repite el dibujo de la durmiente: una mujer que se tapa el rostro con una mano.

Tenemos, entonces, ya desde antes de que comience la historia, varios niveles de lectura que se mantendrán a lo largo de todo el texto. Es una historia construida en capas como la cebolla, una sola capa no hace a la historia, todas se necesitan para completar el sentido en un exquisito contrapunto. 

Así encontramos, por ejemplo:

1. El texto propiamente dicho (lo verbal): una historia de reyes y de una princesa que se duerme para no ver lo que pasa a su alrededor y es despertada, luego de años, por una revolución.

2. Las imágenes en blanco y negro: estas imágenes refieren casi literalmente lo que dice el texto verbal en dibujos de trazos simples que se entrecruzan, se mezclan y dialogan con el collage.

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3. Las ilustraciones a todo color realizado con la técnica de collage: recortadas  de revistas femeninas de las primeras décadas 50 y 60 del siglo XX, diarios de la época y hasta “escenas fragmentarias” de cuadros de pintores famosos como los de Diego Velázquez, Murillo, Delacroix, Berni, entre otros. Este collage hace un rápido recorrido por la historia de la mujer y muestra una visión de la época y una perspectiva de género. Recortes de revistas como Femirama  muestran el rol de la mujer “ama de casa perfecta” y sumisa al varón propias de la primeras décadas del siglo XX. Se construyen así módulos de sentido que aportan significados o capas de sentido que posibilitan otras lecturas. Habrá lectores que presten atención a estos dislocamientos de imágenes, dibujos y textos y aprovecharán al máximo la riqueza del libro. Habrá otros lectores que necesitarán mediadores de lectura para descubrir estas pistas escondidas y serán lectores que en próximas lecturas, de otros libros, estarán más atentos a los misterios de cada historia, de cada ilustración y de la construcción editorial del objeto libro. Es a partir de los libros álbum, como ya enunciara, que el rol del ilustrador es tan importante que se constituye en co-autor de la historia. De la misma manera, el rol del editor es fundamental para la concepción y concreción del libro álbum.

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4. Otros paratextos: además de las imágenes e ilustraciones, encontramos una rica información en la tapa, en los títulos interiores donde hay una imagen paralela: fotos de madres con bebes y el dibujo de la durmiente también bebé. Por otra parte, las “Referencias” que informan al lector sobre qué obras pictóricas están presentes en el cuento. Se consignan  títulos y ubicación en el texto permitiendo aclarar cualquier duda del lector y esclarecer también las intertextualidades visuales generando la curiosidad de volver sobre el texto, buscar estas referencias, observar el lugar que ocupan en la historia y realizar una nueva relectura con mayor profundidad.

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Finalmente, el lector se encuentra con una breve biografía de la autora y el ilustrador cuyas poses en las fotos no son gratuitas: aparecen con los ojos cerrados y con el gesto de plácido sueño como la protagonista de la historia en los inicios de la misma. Otro guiño cómplice para un lector.

Profundicemos en lo que dice y no dice el texto pero sí dice… sí, aunque parezca un sinsentido, sabemos que lo no dicho, los espacios en blanco, las elipsis, expresan mucho más que muchas palabras. Por eso es fundamental, también, formar a los niños lectores para que descubran esos “blancos” de los textos actuales.

Los autores de este libro apelan a que el lector se haga preguntas, que se cuestione, que reflexione. Son libros que no pueden provocar indiferencia. Pueden provocar apasionamiento o rechazo, pero no indiferencia. Estos son objetivos de la verdadera literatura.

Introduciéndonos ya en el relato verbal los recursos que vamos descubriendo son diversos y aparecen empleados con equilibrio y mesura en ese deseo de generar un movimiento interior profundo en el lector.

El epígrafe de José Antonio Martín nos produce un primer impacto cuando descubrimos que: “Había una vez una princesa a quien despertó, no el beso de un príncipe, sino una revolución”.  Después de la tapa, este epígrafe es la segunda pista de lectura que un lector atento debe tener en cuenta. La historia comienza como cualquier cuento de hadas, padres que se ponen felices por el nacimiento de una niña. Aparecen tres hadas que le otorgan gracias y la princesa es feliz. No obstante, el narrador introduce algunas palabras que no suelen ser comunes en este tipo de historias: “mendigos”, “hambreados”, “la pura gente del pueblo”. Sin embargo, todo parecía estar bien, por eso el narrador omnisciente – pero introduciéndose en primera persona cuando es necesario dar una mayor idea de veracidad –, insiste con la fórmula de los cuentos maravillosos: “La princesa era feliz, como digo, completamente feliz, como suele suceder en los cuentos de hadas”.

De pronto, viene la ruptura del discurso, un “pero” anticipador de que algo diferente va a ocurrir en esta historia y que el lector no debe seguir esperando lo esperable: “Pero, ya lo decían los hombres en el comienzo de los tiempos: Basta que en un cuento alguien sea feliz para que empiece a asomar la desdicha. Y eso pasó”.

Así, directamente, nos introduce en el conflicto pero también a través del disloque con el discurso propio del cuento de hadas.  El recurso de la intertextualidad va y viene  en la historia, por ejemplo, cuando dice: “hablaba de un huso y de tener quince años y herirse la mano y quedar hechizada” (clara alusión al cuento infantil La Bella Durmiente del bosque). No obstante, se observa que en esta historia nada ocurre como en los cuentos tradicionales. Y el narrador se encarga de repetirlo una y otra vez con fórmulas similares en contrapuntos que aparecen entre paréntesis y en letra cursiva:

·                 “no fue como dicen los cuentos”,

·                 “eso sí es como dicen los cuentos”,

·                 “esto es algo que no dicen los cuentos”,

·                 “como dicen los cuentos”,

·                 “por lo menos, eso dicen los cuentos”

Otra pista para el lector comienza a desarrollarse cuando la princesa sale de su palacio y se enfrenta con la realidad social de su reino: “los hambrientos de comida… y los hambreados de amor por todas partes”,  “una vieja hurgando unos restos, un niño perdido, una casa con hambre”.  Entonces, tomó la decisión esperable en el cuento de hadas de referencia: dormir por días y años a la espera de que un príncipe la despierte. Pero, por el contrario,  en esta historia no hay ni beso ni príncipe aunque sí sonidos de trompetas, tambores, arcabuces y cañones que despertaron a la princesa que terminó allí su sueño y su reinado porque llegó la revolución, el fin de la monarquía, el levantamiento del pueblo. Es significativo que la princesa de esta historia no tenga voz, no se exprese, no verbalice ideas ni sentimientos. Es una princesa cautiva de sus padres que deciden todo por ella, cautiva de su condición, de su historia. No es gratuito que en el cuento no haya ningún diálogo.

Por otra parte, hay que destacar que los personajes están innominados. Son sólo “Ella”, “Un rey”, “Una reina” por lo que la historia puede ocurrir en cualquier lugar, en cualquier época y país, cualquier revolución.

No obstante, Istvanch, el ilustrador, realiza “su”  lectura del cuento de Andruetto y la contextualiza a través del collage y los dibujos. Resulta interesante realizar un muestreo de lo que dicen los fragmentos de diarios y revistas empleados para el collage. Allí pueden leerse:

a) Frases relacionados a la realeza, sobre todo en las primeras páginas del cuento, cuando todo parecía un cuento de hadas y nada extraño sucedía:

Los príncipes…se dirigieron a su residencia y unas horas después de llegar se presentaron a hacer la sesión fotográfica oficial… (pág. 6)

… el esplendor real (pág. 11)

Foto recuerdo con la servidumbre del palacio… (pág. 19)

b) Frases relacionadas al mundo femenino de los años ’50 y ’60 que marcan una ideología, una postura sobre el rol de la mujer, como por ejemplo:

“Alegría y color en los repasadores”, “máscaras de belleza” (pág. 14).

“La mujer… vive emancipada, pero… ¿es feliz?” “A la lima y al limón te vas a quedar soltera” (pág. 17).

“El dormitorio de la jovencita”, “Nuestro precioso sueño” (pág. 27).

c) Frases relacionadas con la realidad social y política: cuando La durmiente sale de su palacio y se interna en las calles del reino y descubre el hambre hurgando en muchos hogares:

“…la crisis de alimentos acecha…”  “…los precios de los productos básicos…” (pág. 22)

d) Frases o imágenes en relación a la figura paterna: justo después de esa incursión de La durmiente por las calles aparece el rey diciendo que la dejen dormir. En la página siguiente aparece un dibujo de la princesa durmiendo y un collage con títulos como:

 “El rol del padre”, “El príncipe idiota”.

 Como ya se habrán percatado, nada es gratuito en esta historia escrita, en realidad, a dos manos: la de Andruetto y la de Istvanch que, seguramente debió realizar un trabajo intenso de lectura, de búsqueda artesanal para encontrar no sólo las imágenes acordes para “escribir” otra historia paralela sino también los artículos de revistas que aporten más significados al texto y lo enriquezcan.

e) Titulares y fragmentos de artículos en francés o en inglés:

“Appel aux femmes” y “Journal des dames”

 Wake up, América”,

Ambos ejemplos muestran el carácter universal de este cuento: distintas revoluciones, distintos países, diferentes momentos históricos ya que también hay una imagen muy significativa que nos remite  a la “revolución femenina”: el collage donde una mujer pareciera gritar como el título del artículo “Liberty” (pág. 36).

Es decir que, en ese otro texto paralelo que construye Istvanch,  hay también varios niveles de lectura, varias capas de sentido. Texto e  imágenes hablan de la desigualdad, de los feudos, de la corrupción, de la inercia de los gobernantes que sólo deciden dormir, de las actitudes de los padres, de la ceguera de los poderosos, de los sueños de los humildes, de la fuerza de la rebeldía, de la insatisfacción, de la injusticia, de la necesidad de elevar la voz, de reclamar. Sin embargo, a pesar de abordar temas tan fuertes, tan actuales no lo hace desde la moralina ni el didactismo sino desde la intertextualidad, la inversión y la parodia. Se parodian los cuentos de hadas para mostrar una realidad social y política compleja y se lo hace a través de pinceladas, pero son suficientes para activar la reflexión y la connotación. Son esas pinceladas las que hacen que el lector se cuestione, rumie y ahonde en los intersticios de la historia. Por su parte, Andruetto, desde el texto, invierte sentidos. Invierte los motivos que constituyen los ejes narrativos de La bella durmiente, libro que es la base o punto de partida para narrar esta otra historia.  En este juego de inversiones no es un bello príncipe azul quien despierta a la protagonista sino el ruido de arcabuces y cañones, el ruido del levantamiento popular. No hay damas de la corte ni pajes que ayuden y cuiden a la princesa sino campesinos hambrientos.  El palacio desaparece para ubicar en la escena las calles del reino con viejas hurgando en la basura y niños con hambre.

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El final es magistral.  No hace falta decir más, ya todos saben lo que significa una revolución. Final abierto que, en realidad, se cierra en sí mismo en la construcción social, cultural y política que tenemos sobre el fin de las monarquías, dictaduras u opresiones. Estructura circular que se abre con el epígrafe de José Antonio Martín y cuyas palabras, más o menos iguales, cierran  la historia: “Entonces la princesa despertó, pero no ya por el beso de un príncipe…sino por una revolución”.

Una historia que invita a varias lecturas, a ser lectores cómplices y que posibilita la reflexión sobre acontecimientos históricos pero ante todo, sobre conflictos humanos. La durmiente, una historia para todas las edades, que permite conversar sobre temas reales desde una perspectiva diferente, para leer más de una vez, para ir y venir por las páginas observando, releyendo, descubriendo. 

A modo de conclusión

Leer con los niños y leerles a ellos no debe ser una dádiva, no debe ser llenar un vacío, por el contrario es un derecho de todo niño, es un momento que enriquece y lo ayuda a crecer, a vivir sus miedos desde otro lugar y superarlos a través de las vidas de los personajes. La lectura permite crear una identidad y ampliar horizontes. A  través de la literatura, el niño aprende a ver el mundo y se entrena para insertarse en él. Proporciona un conocimiento cultural que compartimos con otros y nos hace sentir que formamos parte de una comunidad. Los diferentes textos que leemos con los niños o que ellos leen solitos les proporcionan un andamiaje para ser y estar en el mundo. Podemos visualizar las diferentes lecturas en distintas etapas de la vida de un niño como escaleras de aprendizaje del mundo porque cada escalón puede ser más complejo que el anterior y a medida que crecen pueden leer textos que complejizan el tiempo, la estructura y de esta manera iremos formando lectores abiertos, críticos, observadores, cuestionadores, entrenados.

Los escritores comprometidos y respetuosos de su público infantil tienen internalizada esa noción de lector voraz, audaz, atrevido, curioso, múltiple que es un niño o joven y por eso mismo, desde su oficio de escritores, introducen estrategias narrativas y recursos que, en otras épocas, estaban casi prohibidas en este tipo de literatura. Hoy el humor (incluso el humor negro), la parodia, la intertextualidad, la polifonía de voces, la inversión, la paradoja y otras técnicas se acomodan con libertad y placer en los textos que leen los niños. Hubo pioneros que aprovecharon estos recursos pero lo significativo es el alto uso de los mismos en la literatura infantil contemporánea y en el libro álbum especialmente.

Por su parte,  La durmiente presenta  una propuesta estética donde texto, imágenes y silencios entran en un diálogo íntimo, susurrante, que invita a seguir indagando, elaborando hipótesis. Hay una polifonía de voces que invitan a la aventura de leer desde un lugar poco cómodo que no es el del lector lineal. Estas historias pretenden lectores de ojos abiertos, de mente amplia, interactivos, capaces de aceptar el desafío y sorprenderse. Es una sana manera de formar lectores competentes y capaces de disfrutar las obras literarias.

En los libros álbum hay una compleja toma de decisiones artísticas en relación a la escritura, la ilustración y el texto. Múltiples miradas que incluyen la estética del “objeto”, el pensar el libro desde otro lugar, donde el criterio de edición juega un papel fundamental. No es un trabajo solitario, y eso lo enriquece. Los sentidos se construyen a partir de esa interacción de lenguajes que intervienen: el lingüístico, el de la imagen y el de la edición. Si bien lo visual cobra un relieve que impacta, la palabra (cuando está) no es un simple ornamento, más o menos bello. Pensarla como obvia o creer que su tendencia a la brevedad le resta jerarquía a la hora de leer es desconocer una condición necesaria de estos libros. No obstante, es cierto que hay muchos casos de libros álbum que tienen muy poco de trabajo literario pero eso ocurrió y ocurrirá en todas las épocas y géneros literarios.

En la mayoría de las ocasiones los prejuicios lectores están en los adultos (y algunas editoriales) quienes se cuestionan qué libros para qué edad para qué niños. Personalmente dejaría dichos prejuicios de lado para afirmar junto a André Gide:

Ante ciertos libros, uno se pregunta: ¿quién los leerá?

Y ante ciertas personas uno se pregunta: ¿qué leerán?

Y al fin, libros y personas se encuentran.

Bibliografía

Andruetto, Ma. Teresa e Istvanch(2010) La durmiente, Bs. As.: Alfaguara Infantil.

Bettelheim, Bruno, (2010) Psicoanálisis de los cuentos de hadas, Bs.As.: Paidós/Crítica.

Bravo, Victor, (1996) “La parodia, metamorfosis de la identidad”, en Figuraciones del poder y la ironía. Esbozo para un mapa de la modernidad literaria, Venezuela: Monte Ávila Editores Latinoamericana.

Colomer Teresa (comp.)(2010) Cruce de miradas: Nuevas aproximaciones al libro álbum, Venezuela: Banco del Libro.

Giardinelli, Mempo, (2006) Volver a leer. Propuestas para ser una nación de lectores, Bs.As.: Edhasa.

Montes, Graciela, (2001) La frontera indómita, México: FCE.

Petit, Michèle, (2000) Nuevos acercamientos a los jóvenes y la lectura, México: FCE.


[1] Pescetti, Luis María, Caperucita Roja (tal como se la contaron a Jorge), Bs. As., Alfaguara, 2009.



(*) María Belén Alemán es Es Profesora en Letras y Especialista en Gestión Educativa. Desarrolla su tarea docente en instituciones educativas de nivel medio y terciario.  Como capacitadora docente recorre, desde hace ya varios años, diferentes localidades de la Provincia de Salta dictando cursos de Literatura Infantil, comprensión lectora, oralidad y escritura creativa entre otros.

Fundó y coordina el grupo LecturArte, Delegación Salta de la Asociación de Literatura Infantil y Juvenil de la Argentina (Alija), grupo que inició sus actividades en octubre de 2010 para promocionar la lectura y la literatura infantil.

Es poeta, narradora y ensayista. Hay colaboraciones suyas en diarios y revistas locales y nacionales con artículos de crítica literaria y temas educativos.  Entre los títulos publicados y premios obtenidos se destacan:

El estanque mágico y otros cuentos”, Primer Premio del Concurso de literatura infanto-juvenil Oscar Montenegro de la Provincia de Salta. También recibe el Primer Premio del Concurso Literario de Cuentos para niños en edad escolar, de la Federación para la Paz Universal, Ciudad Autónoma de Bs. As.; Poemas para leer sin voz/s, Premio Accesit del Concurso Benito Crivelli de Pro Cultura Salta; Detrás de los silencios (Poemas), Primer Premio del Concurso Literario de la Secretaría de Cultura de SaltaQué profunda es la noche (Poemas) Primer Premio de los Concursos Literarios Provinciales 2012.

Participó en diversas antologías como: Poesía de la mujer argentinaPoesía de SaltaPoetas y narradores de IberoaméricaCuatro siglos de literatura salteña, Eva decidió seguir hablando, y Voces de nuestro país, entre otras.

 

Un pensamiento en “Una lectura, varias lecturas: “La durmiente” de María Teresa Andruetto e Istvanch”

  1. Querida María Belén excelente trabajo de análisis de un libro que tiene multiplicidad de sentidos, que trasgrede, que es actual con toda la problémática social, el “no querer ver”, la ironía implícita en las ilustraciones que cuentan por sí misma…en fin…una conjunción entre ambos artistas y tu profundo análisis y explicación que nos llena de conocimientos. Con todo cariño Graciela Licciardi

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